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OPINIÓN

El mal rollo dentro del Constitucional acaba con una de sus tradiciones de verano

Redacción.-  26/07/2010

Anda el Madrid de las togas y del poder judicial revolucionado con la última medida tomada por la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, quien, por primera vez en la historia de la augusta Casa, ha decidido romper con la tradicional copa de verano. El vino español con el que la institución solía agasajar a amigos y empleados y que cerraba el curso judicial cada mes de julio. 

Pese a lo que pueda parecer, la suspensión nada tiene que ver con un ajuste presupuestario o con un deseo de recortar los gastos superfluos. Nada más lejos de la realidad. La inédita decisión se produce justo después de que el Tribunal haya logrado parir, tras cuatro años de peliagudas deliberaciones, la esperada sentencia sobre el Estatut de Cataluña. Un intenso debate que, al parecer, ha dejado heridas no cicatrizadas entre los dos bloques de magistrados, progresistas y conservadores, que han pugnado por hacer valer sus tesis y que se han encarnizado en una verdadera pelea dialéctica artículo por artículo. Una batalla política que se ha llevado irresponsablemente hasta la sede del Alto Tribunal y que ha terminado por dinamitar de forma irreparable las relaciones personales entre todos ellos. 

Así las cosas y para que todas tengan la fiesta en paz, María Emilia ha optado por ser salomónica y ha preferido dejar la merendola para otra ocasión. No obstante, cuatro de los magistrados, los elegidos por el Senado y entre los que está la propia presidenta, están pendientes de ser renovados. Algo que se espera con entusiasmo por el soplo de aire fresco que eso puede suponer al maltrecho órgano. 

Mientras tanto, muchos lamentan, sotto voce, que se haya perdido tan buena ocasión de confraternizar mientras se degusta un buen vino y algún que otro canapé. Una pena, porque la excusa de la copa servía, además, para reunir entre las cuatro paredes de la institución a un buen número de abogados, fiscales, magistrados, jueces y miembros del Consejo General del Poder Judicial, amén de, por supuesto, a todos los trabajadores del Tribunal. Era, en definitiva, un broche informal y una despedida dulce a tantos meses de intenso trabajo y sesudas deliberaciones.  El mal rollo ha podido, sin embargo, con la tradición.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 2 COMENTARIOS

2 .- El valor del "tribunal constitucional" ha quedado demostrado, con la sentencia del "Estatut".

Ya se pudo atisbar algo con aquella muy sonada bronca, de Vicepresidenta a Presidenta.

El cierre de este organismo, con gran oprobio para sus miembros, es una cuestión de emergencia nacional. Una sala especial del Tribunal Supremo lo puede sustituir perfectamente.

Pepe_Pinto

26/07/2010, 20:48 h.

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1 .- "Era, en definitiva, un broche informal y una despedida dulce a tantos meses de intenso trabajo y sesudas deliberaciones."

Sí, sí, intensísimo y sesudísimas, un estres, oiga.

gandalfito

26/07/2010, 10:15 h.

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