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Redacción - 08/02/2010
El alcalde de Nueva York ha sido el ideólogo de una fórmula mágica para acabar con la mendicidad: invitar a los homeless a marcharse de la ciudad, comprando billetes de avión que les entrega gratuitamente para que abandonen la Gran Manzana lo antes posible. Pues bien, si el Ayuntamiento de Marbella decidiera hacer lo mismo, le saldría barata la cosa porque, según el concejal de Bienestar Social de Marbella, Manuel Cerdeña, Marbella solo tiene tres pobres.
“Tres eran tres, los mendigos de Marbella”, que se decía también de las hijas de Elena. De golpe y porrazo el PP se ha quitado de encima a los traficantes de drogas, los de armas, las bandas callejeras, los asesinatos, los maltratadores y, por último, a los mendigos. Lo dicho, en Marbella, no hay pedigüeños.
Para
Sin ningún tipo de rubor, el concejal hizo una somera descripción del perfil de los tres mendigos: son personas con una situación familiar muy concreta, una media de edad que ronda los 45 años y, curiosamente, tampoco son de Marbella. Además, la causa que les llevó a la mendicidad no fue su cuenta bancaria sino su salud.
La periodista que escuchó estas declaraciones no salía de su asombro mientras el concejal seguía con discurso, más propio de Groucho Marx que de un político: “Marbella es un pueblo tremendamente solidario y si algún marbellí se entera de que algún vecino le hace falta algo, no suele dudar en facilitárselo”. Es por eso que, según el concejal, la ciudad cuenta tan sólo con tres mendigos en todo el término municipal.
Recordando los tiempos de Jesús Gil
Este panorama hace "innecesaria" la creación en la localidad de un comedor social, sencillamente, porque en su opinión caería en desuso y los esfuerzos del PP no se ciñen a la limosna. Unas palabras que tienen cierto tufo gilista. No en vano, el Partido Popular consiguió la victoria con gracias a los votantes heredados del GIL.
En esa época del oropel la ciudad también estaba limpia de mendigos. Pero en realidad no era así. Algunos todavía recuerdan a Klauss, un alemán que por opción propia decidió vivir de la mendicidad. El hombre de barba blanca contaba que la policía, cuando lo veía mendigando por las calles, lo llevaba más allá del arco de San Pedro, y le pedían que no volviese por Marbella. El siempre regresaba porque tenía su vida en la ciudad. Un día apareció con la cara destrozada.
Mientras Jesús Gil dejaba la ciudad sin mendigos, las mafias internacionales se instalaban en
OPINIONES DE LOS LECTORES,
11 COMENTARIOS
11 .- Llevo viviendo unos 15 años en Marbella y son la gente más insolidaria que he visto en mi vida.
No quiero decir que todo el mundo sea igual, pero mucho dice de un pueblo que hace distinción entre propios y forasteros [marbelleros y marbellíes]y gente que siempre te grita que ellos han dado de comer al forastero [¿no será al reves?].
Lo mismo mi experiencia es mala, pero cuando a gente de mi entorno que vive fuera y vienen aquí a trabajar coinciden en lo mismo que yo, algo de verdad debe de haber.
10 .- #9
Ya quisieran muchos alcaldes de España tener la categoria de ciudad que tiene Marbella. En la mayoría de comentarios no veo mas que envidia malsana hacia una población que un día se apartó de lo politicamente correcto votando democraticamente al Sr. Gil [q.e.p.d. Naturalmente que no hay mendigos en Marbella, lo que no quiere decir que no haya personas en dificultades económicas como en todos sitios, o incluso familias en paro, pero la mendicidad es otra cosa.
9 .- ... Él no quería abandonar Marbella porque pensaba que si lo hacía caería irremisiblemente en una cuesta abajo sin frenos, porque tenía esperanzas de encontrar trabajo de vigilante de seguridad, ya que el festín de la construcción se había acabado.
Si no era cierto lo que me contó, se merecía un goya a la mejor interpretación que yo haya presenciado.
Se llevó los veintipocos euros que tenia encima.
Y él mismo fue quien me dio la clave: en Marbella no hay mendigos.
Salud,
8 .- En Marbella no hay mendigos porque no se les ofrece ni la más mínima ayuda.
Encontré a un pobre hombre en el paseo marítimo hace ya dos años, con una historia penosísima, separado y domicilio adjudicado a su ex, natural de la provincia de Cádiz y sin familia, sólo tenía una hermana con la que no se trataba; trabajador de la construcción, sufrió una hernia de la que le operaron en el hospital Costa del Sol, y cuando salió a la calle, lo echaron los compañeros del piso que compartía porque no pagaba su parte, ya había gastado los ahorros con que contaba; sin prestaciones de desempleo por haber trabajado en negro; me contó que lo que más le gustaba del mundo era el fútbol y que se tenía que conformar con ver los partidos desde la puerta de los bares por no poder gastar en una cerveza; ´que dormía al raso en un parque de la ciudad. Y QUE NO COMÍA CALIENTE desde hacía casi tres semanas, porque en Cáritas lo único que le daban era un bocadillo y nada más, porque el ayuntamiento no tenía NADA para gente como él, que sólo le ofrecían el pago del autobús hasta Málaga, adonde, de vez en cuando, iba a algún comedor social. ...
7 .- el problema de esa zona mas que la mendicidad que puede estar controlada es que vuelve a haber con la crisis economica mucho robo y vandalismo en determinadas zonas sobre todo en bloques de pisos que no tienen contratada seguridad privada.