Opinión | Corulla | Benavente | Roca | Operación Malaya
Redacción.- 18/03/2011
Los ‘pinchazos’ telefónicos son cosa del pasado. Las técnicas más sofisticadas han barrido estos métodos. Los abogados de Marbella se las saben todas. Hace unas semanas, en un cónclave de un conocido bufete, el cabeza visible de los letrados invitó a los integrantes de la mesa a que sacaran las baterías de sus teléfonos móviles. Uno de los abogados preguntó inocente: “¿Pero para qué? Basta con apagarlo para que no suene”. Fue entonces cuando el letrado jefe les explicó pacientemente los nuevos métodos que existían de escuchas y que sólo sustrayendo la batería del terminal podían evitar ser escuchados.
En la reunión se iban a tratar temas de inversiones del grupo. Se da el caso que dicho bufete está imputado en un caso de corrupción urbanística que llevan los juzgados de Marbella, así que mejor que nadie supiera de dichos asuntos.
Este sofisticado sistema de escuchas ya es utilizado por diferentes empresas y permite escuchar conversaciones en tiempo real sin que los propietarios de los móviles lo detecten. El sistema se hace por triangulación GSM, es decir, el móvil conecta a una antena de la operadora, cuya antena tiene su propio ID, y hace un cálculo exacto de la posición del emisor GSM. En definitiva, un atentado en toda regla a nuestro derecho a la intimidad. Curiosamente, la Ley General de Telecomunicaciones, en su artículo 33, obliga a las operadoras de telefonía a proporcionar a los agentes que lo soliciten, sin necesidad de autorización previa del juez, datos personales como el tipo de contrato o la posición geográfica en la que se encuentra el dueño del terminal.
El sistema abarata costes para “los espías”. Si no, que se lo digan a Roca, que tuvo que pagar 72.000 euros a Blanch Internacional, empresa que le proporcionó ocho teléfonos y un sistema de encriptación denominada Cripto. Estos ocho terminales fueron repartidos a sus “empleados de confianza”. Montserrat Corulla manejaba uno de ellos cuyo precio ascendía a 4.000 euros. Es por eso que en el grueso del sumario nunca se han encontrados conversaciones comprometidas entre el ‘jefe’ y ella. Otros dos de los testaferros que manejaban el sistema eran Oscar Benavente y Gardoqui. Los dos declararán estos días en el segundo bloque del juicio de la Operación Malaya.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
14 COMENTARIOS
14 .- #12 Cuando tengas un momento hablas con los del "cuerpo" y les expones tus motivos para que ese tipo de gente tenga facilidades seguro seguro que te apoyan por que a ellos les gusta trabajar con el mayor numero posible de dificultades y a ser posible con medios menos sofisticados que la delincuencia
13 .- #12 De momento ya vemos quien puede y utiliza estos moviles,corruptos,mafiosos,narcotraficantes pero como tambien son enemigos del Gobierno tu dales tu apoyo Lucarrr
12 .- Y más personas que puedan económicamente los van a utilizar, en el sistema SITEL se apoya parte del corrupto gobierno que sufrimos.
11 .- #5 Yo también pensaba eso mismo antes, pero desde hace casi un año y pico al menos, es otra cosa. O lo apaga, sistema seguro, o lo envuelve en albal que supongo tqmbién funcionará.
No me lo explicaron con la claridad técnica que yo requerí, y saqué la conclusión que es algo incorporado al software desde fábrica, no hay otra explicación. Pero si hay batería, aún estando "apagado" el bichito anda.
Lo raro es que esos abogados no lo supieran. Los narcos y tal de cierto nivel parece que hace tiempo lo sabían.
10 .- #2 No se crea nada, hace tiempo la policía británica propuso activar remotamente el micrófono del móvil, dichas facilidades, al parecer, son posibles, por permitirlo el sistema operativo del terminal, especialmente aquellos que descargan actualizaciones automáticas del software, a través de la propia red móvil, sin intervención del usuario.