BIOGRAFIA
José Félix Díaz es periodista desde 1990. En la actualidad es colaborador de Onda Cero, corresponsal de las revistas japonesas King y Scocer y tertuliano televisivo. En los últimos 19 años ha sido jefe de sección en Marca y ha estado presente en Mundiales, Eurocopas y finales de la Champions.
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José Félix Díaz 04/12/2010 (06:00h)
Blatter comunica el veredicto de la FIFA (Efe).
España no tiene amigos en Europa. O por lo menos no dan la cara cuando más se les necesita. Desconfían de nosotros, de un país del que presumimos pero que no da con la tecla para convocar al resto del continente alrededor de alguna de las convocatorias que lanzan nuestros dirigentes, ya sean políticos o deportivos o de los dos sectores como ha sido en esta ocasión. Europa nos ha dado la espalda. La política a Zapatero y la deportiva a Villar. El presidente del gobierno español no consiguió arrastrar voto alguno, su presencia en Zúrich fue tan efímera como intranscendente, mientras que al de
Villar no ha asimilado el golpe todavía. En la noche del jueves se recluyó junto a su buen amigo Julio Grondona, jefe del fútbol argentino. No habló con nadie, ni federativos ni periodistas. De naturaleza desconfiada, en esos momentos, multiplica ese sentimiento de rechazo. La charla sirvió para ratificar que Europa negó la mano a la candidatura Ibérica. Y es que mientras Platini, aquel francés engreído jugando al fútbol e insoportable como dirigente, esté en el sillón presidencial de UEFA, España las verá pasar sin poder hacer nada. Triste, pero cierto. No moverá un dedo y no lo hará nunca. El fallo llegó desde la candidatura de Qatar. Ese intercambio de votos del que se habló desde Inglaterra, se vino abajo y el apoyo qatarí y todo su bloque se fue hacia Rusia y su poderoso gas. Sólo nos apoyaron Argentina, Paraguay y Brasil con seguridad. El resto de votos llegaron de algún país africano y de Tailandia. Europa, ni agua y menos aún Blatter y Platini.
La clase política debe cuestionarse muy seriamente cuál es el papel de España a nivel internacional. Este tipo de golpes deportivos tienen un motivo social detrás. Dos fracasos olímpicos y el del jueves en Zúrich significan que el argumento del sol, del buen tiempo, de las playas, del AVE y de otras bondades de la tierra no dan para más. "España tiene 300 días de sol y playa al año", Zapatero dijo en Zúrich ante el Ejecutivo de FIFA. Lo que no sé es qué pasará con la playa los otros 65 días.
España ha perdido el sitio y el resto del mundo parece desconfiar de lo que siempre ha hecho atractiva a la península Ibérica. En esta ocasión ha sido el emergente poder del gas y del resto de materias primas rusas, pero en Copenhague en la lucha Olímpica fue la naturaleza y lo desconocido de Brasil la que apeó a Madrid de la cita de 2014. Algo ha caducado en nuestros encantos. No se fían de España.
Rusia ha presentado una candidatura virtual. Sólo un estadio en pie de los 16 previstos. El resto, en reforma (dos) o por construir (13). Poco importó que fuera una candidatura en papel y que necesite 7.500 millones de euros de inversión porque nadie duda que Rusia sí que tiene ese dinero y el que sea necesario para construir hoteles, aeropuertos o lo que sea. Y si no hay, Abramovich vende alguno de sus barcos y problema solucionado. Ese crédito España no lo tiene, como tampoco tuvo los votos suficientes. La explicación la tiene Villar. "¿Qué tiene Rusia que no tenga España? Votos", bendita explicación. "No me siento traicionado. Contábamos con los votos de Sudamérica y algunos más, pero no han llegado", sentenció Villar.
Inglaterra se fue a casa con el único apoyo de los Estados Unidos. El príncipe Guillermo decía no entender nada; Cameron buscaba el consuelo mirando al cielo; Beckham sacaba a pasear su saber estar y su mejor sonrisa para capear el temporal, pero lo cierto es que el proyecto inglés fracasó por completo y lo hizo gracias a su prensa y sus investigaciones a diferentes miembros de FIFA. Les llamaron corruptos y su reacción ha sido el de darles el mayor revolcón que se recuerda en citas de este tipo. Calificarlo de humillación es poco, pero lo que todavía muchos no entienden es que FIFA manda en el mundo, lo gobierna a su manera y nunca admitirá injerencias políticas ni sociales. Zapatero y Lissaveztky, apoyados por el grupo Prisa, lo comprobaron cuando intentaron echar a Villar y poco menos que España se queda sin fútbol. Pues bien, ahora Inglaterra lo ha comprobado. Dudaron de la honorabilidad de Blatter y el fútbol les ha aplastado, machacado sin piedad.
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