Miércoles, 01 de noviembre de 2006
La economía española se enfrenta a un nuevo escenario alcista de los tipos de interés. De eso no parece haber ninguna duda. Pero la situación puede agravarse más si persiste el pronunciado descenso de la tasa de inflación.
Los tipos de interés reales -medidos por la diferencia entre el Euribor a un año y el IPC acumulado en 12 meses- se sitúan ya en los niveles más altos desde la implantación real del euro, en enero de 2002. Los datos son contundentes. Ayer se conoció que el Euribor, la referencia más utilizada en el mercado hipotecario, se situó en octubre en el 3,79%, lo que representa el nivel máximo desde hace cuatro años y medio. Por el contrario, el IPC armonizado se habrá situado en octubre en el 2,6%. Es decir, los tipos de interés reales que soportan actualmente los agentes económicos son ya positivos. Rozan en estos momentos los 1,2 puntos.
No parece tratarse de un fenómeno pasajero. La tendencia para los próximos meses pasa por un encarecimiento del precio del dinero hasta situar el Euribor en el entorno de los 4,3 puntos, mientras que el IPC medio anual previsto por el Gobierno para el conjunto del año 2007 se situará en el 3%, como anunció ayer Pedro Solbes. Para el conjunto de la Zona Euro, el BCE espera un repunte a lo largo de los primeros meses del año que viene derivado del alza del IVA en Alemania.
Quiere decir esto que se ha acabado uno de los argumentos principales que explican la prologada fase expansiva de la economía española, que prácticamente desde el lanzamiento de la moneda única ha podido disfrutar de tipos de interés reales negativos. Un fenómeno que ha favorecido, sin lugar a dudas, el endeudamiento de las familias y, con ello, el proceso de capitalización del aparato productivo.
Los tipos de interés reales son más representativos que los nominales debido a que son los que verdaderamente influyen en las decisiones de gasto de las familias, sobre todo en una economía tan indiciada como la española, en la que alrededor del 80% de los salarios tiene garantizado el mantenimiento del poder adquisitivo. Dicho en otros términos, si el IPC se situara en el 3% y el precio oficial del dinero se encontrara en el 2,5%, se estaría primando el endeudamiento. Pero si ocurre lo contrario, que la inflación es más baja que el precio oficial del dinero, lo que se produce es en realidad una penalización a asumir cargas financieras.
La existencia de tipos de interés reales negativos explica en buena medida el hecho de que España haya crecido claramente por encima de la media de la Unión Europea en los últimos años. Así, se puso de manifiesto en el transcurso de unas jornadas organizadas por la APD -Asociación para el Progreso de la Dirección-, en las que el ministro Pedro Solbes adelantó que quienes contrataron sus hipotecas a partir de junio de 2002 serán quienes tengan más dificultades para hacer frente al encarecimiento del precio oficial del dinero. Quienes suscribieron sus créditos antes de esos días tendrán menos problemas, ya que en el momento de suscribirlas lo hicieron a tipos más altos que los actuales.
Sin visos de morosidad
En cualquier caso, según Solbes, los índices de dudosidad en el cobro de hipotecas se encuentran en niveles históricamente bajos, sin que se hayan apreciado cambios relevantes en los últimos tiempos pese a que el BCE ha subido los tipos de interés en cinco ocasiones en menos de un año, hasta el 3,25%.
Desde esa fecha, el diferencial de precios de España con la Zona del Euro -en media anual- nunca ha sido inferior al punto porcentual, lo que explica que la política monetaria diseñada por el BCE haya sido especialmente laxa o incluso benevolente con el caso español. Alemania, por el contrario, con una inflación notablemente más baja, de prácticamente la mitad durante mucho tiempo, ha tenido que sufrir los rigores de la política monetaria del BCE, lo que ha tenido una indudable influencia sobre la capacidad de consumo de los ciudadanos.
La alta inflación, de la misma manera, ha tenido en el caso español una influencia positiva en las cuentas públicas, ya que la recaudación aumenta por el efecto de los precios, toda vez que los tipos impositivos se aplican sobre bases mayores. Es evidente que la cara amarga de este proceso inflacionista es la pérdida continuada de competitividad, que socava a medio y largo plazo la sostenibilidad del crecimiento.
Como puso ayer de manifiesto Luis de Guindos, ex secretario de Estado de Economía, en las citadas jornada de la Asociación para el Progreso de la Dirección, “se equivocan quienes creen que España puede vivir de forma indefinida por encima de sus posibilidades”, aseguró. En esta línea, para el economista José Luis Feito, lo que debiera de haber hecho el Gobierno es diseñar una política económica presupuestaria anticíclica frenando el gasto público. Pero en lugar de esto, ha construido un “panorama desolador” en el que el gasto crece por encima del PIB nominal.
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| NATRACE | 2,1 | 10,53% |
| VIDRALA | 21,23 | 5,31% |
| TECNOCO | 12,86 | 4,05% |
| NATRA | 10,66 | 4% |
| INDO | 9,2 | 3,95% |
| BO.RIOJ | 9,76 | 2,85% |
| TELEFON | 15,19 | -0,07% |
| SAN | 13,27 | -1,34% |
| BBVA | 18,88 | -1,1% |
| ENDESA | 34,86 | 0,61% |
| USD/EUR | 1,28 | 0,02% |
| USD/JPY | 0,01 | -0,23% |
| USD/GBP | 1,91 | 0,04% |
| EUR/JPY | 0,01 | -0,28% |
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