Jueves, 12 de octubre de 2006
Emilio Botín ha preferido estar con la mayoría. El presidente y consejero delegado de Sovereign Bank anunció ayer miércoles su renuncia al cargo después de 16 años al frente de la entidad. Jay Shidu alega motivos de “salud familiar” para justificar su salida, una manera diplomática de despedirse después de la invitación de la mayoría del consejo para abandonar sus responsabilidades.
Los tres consejeros del banco español decidieron guardar las formas en lugar de ratificar en el cargo al ejecutivo que les abrió las puertas del capital de Sovereing. Precisamente, las condiciones del acuerdo firmados por Shidu con Botín para la entrada del Santander en la entidad estadounidense han sido el detonante para la pérdida de confianza del resto de accionistas.
El Santander controla un 25% del Sovereign tras un desembolso de algo más de 2.400 millones de euros y mantiene una opción de compra sobre el resto, a ejercer entre 2008-09, a un precio de 40 dólares por acción (ahora cotiza a 21,5). Fuentes financieras explican que “con la entrada del Santander, el consejero delegado trató de blindar su posición y marcar un precio de referencia disuasorio para posibles compradores hostiles”.
Con la llegada del Santander, Shidu pudo financiar la compra del Independence Community Bank por 3.600 millones, en lo que se interpretó como un claro gesto defensivo para diluir el peso de los accionistas contrarios a su gestión, como el fondo de inversión Relational Investor, con un 7%. Botín aceptó ejercer de caballero blanco para el ejecutivo de origen hindú a cambio de asegurarse una opción para quedarse con el banco.
En busca de una nueva estrategia
Hasta la salida de Shidu, la sintonía de Botín con el primer ejecutivo era clara, hasta el punto de premiarle con un puesto en el consejo de administración del Santander. Antes de llegar al escenario de 2008-09, la entidad española pretendía ir ejerciendo los derechos políticos correspondientes a su porcentaje de mayoría y comenzar a participar en la toma de decisiones de la tercera entidad de crédito estadounidense.
A pesar de votar junto a la mayoría, el Santander, a través de Juan Rodríguez Inciarte, que se desplazó a EEUU, según The Wall Street Journal, ratificó su apoyo a Shidu y preparó el terreno para posibles contactos entre Botín y algunos de los consejeros disidentes. En este contexto, la semana pasada, el financiero cántabro llegó a estudiar la posibilidad de adelantar su opción para comprar la totalidad del banco. Ahora, el nuevo escenario puede jugar en su contra.
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