Era directivo de Trébol Condal, sociedad de Manuel Prado y Colón de Carvajal

Vilarrubí participó en la venta de unas cavas a través de una firma en Bahamas

El actual vicepresidente del FC Barcelona participó en la enajenación de las pequeñas Cavas Montesquius en el año 1997 a la familia Ruiz Mateos, que así conseguía volver al Penedès

Foto: El empresario Carles Vilarrubí. (EFE)
El empresario Carles Vilarrubí. (EFE)

El empresario catalán Carles Vilarrubí, vicepresidente segundo del FC Barcelona, participó en la venta de las pequeñas Cavas Montesquius en el año 1997 a la familia Ruiz Mateos. Esta operación se llevó a cabo a través de una sociedad pantalla en Bahamas denominada Mayfield International. Vilarrubí fue apoderado por Mayfield para vender acciones de la empresa española Coll de Juny, que elaboraba el cava Montesquius. Pero no lo hizo por cuenta propia sino como directivo de Trébol Condal, el 'holding' inversor del empresario ya fallecido Manuel Prado y Colón de Carvajal, muy próximo al rey emérito Juan Carlos I.

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Los datos aparecen en los denominados papeles de Panamá. Y no es el único español vinculado a la sociedad, también aparece Juan José Folchi, conocido por ser el abogado mercantilista del financiero Javier de la Rosa. Tanto Folchi como Javier de la Rosa y el propio Manuel Prado acabaron condenados por el caso KIO en España. Folchi era a principios de los noventa el propietario del 51% de Cavas Montesquius, a través de la sociedad General Investment SA. Que tanto Folchi como Vilarrubí hubiesen tenido poderes en Mayfield International muestra que hace 19 años esta firma pantalla en Bahamas servía para controlar la sociedad. En algunos de los documentos, Trébol Condal aparece identificado como el cliente número 10275, por lo que el rol de Vilarrubí es como directivo de Trébol Condal, sociedad que controlaba Prado Carvajal, y no a título particular.

Vilarrubí participó en la venta de unas cavas a través de una firma en Bahamas

En los años noventa, Folchi lideró una operación para reflotar Cavas Montesquius en una época en que diversas familias de la burguesía catalana encontraban glamuroso invertir en el mercado de espumosos catalanes. Se amplió capital en 1991, en una operación en la que entró Trébol Condal con el 6% de las acciones, por las que pagó 13 millones de pesetas también a través de Mayfield, según consta en la documentación de los papeles de Panamá. Se nombró presidente al 'exconseller' de Agricultura de la Generalitat Josep Miró i Ardèvol, una persona muy próxima tanto al expresidente de la Generalitat Jordi Pujol como a su esposa, Marta Ferrusola, por su integrismo católico. Y se anunció un plan de inversiones de tres millones de euros.

Es decir, en esa época Cavas Montesquius reunía lo mejor de cada casa: el abogado de confianza de Javier de la Rosa como socio mayoritario, un presidente cercano a Jordi Pujol y un empresario de cámara del entonces monarca Juan Carlos I como inversor. La experiencia en el sector del vino de todos ellos hubiera cabido en una botella tipo benjamín. ¿Qué podía salir mal?

Todo salió mal

Tras entrar el Grupo Torras en suspensión de pagos en 1992, arrastrando a Ercros y Prima Inmobiliaria, la estrella de Folchi empezó a declinar. De hecho, el abogado tuvo que centrar todas sus energías en defenderse en los tribunales y gestionar Cavas Montesquius ya no podía ser una prioridad. La fuerte competencia con Freixenet y Codorníu, enzarzados por aquel entonces en la llamada guerra del cava, tampoco ayudó.

En 1997, Nueva Rumasa compra Coll de Juny, la sociedad que fabrica el cava Montesquius. La cantidad que reconocieron oficialmente los Ruiz Mateos se cifró en tres millones de pesetas. José María Ruiz Mateos volvía a Sant Sadurní tras la expropiación de Castellblanch más sediento de venganza que de cava.

Nueva Rumasa compra Coll de Juny, la sociedad que fabrica el cava. La cantidad que reconocieron los Ruiz Mateos se cifró en tres millones de pesetas

Este precio de saldo cerraba una aventura empresarial fallida, y aquí es donde aparece el poder a Vilarrubí en Mayfield en Bahamas para cerrar la operación, básicamente para desprenderse del pequeño paquete de Trébol Condal, que según la documentación del bufete Mossak Fonseca sumaba 13.397 acciones.

Cavas Montesquius seguiría siendo años después una empresa con mala suerte en temas fiscales. Los hermanos Pablo y Alfonso Ruiz Mateos acabaron imputados por fraude fiscal por la venta de Cavas Montesquius en 2003, esta vez por 13,6 millones, que a los Ruiz Mateos, pese a la cuantiosa plusvalía, les debió parecer poco, porque decidieron evadir el pago de 1,38 millones de IVA.

Otra instrumental

Vilarrubí también aparece vinculado a otra sociedad en Bahamas, Greenland Finance Inc., que construyó una promoción de viviendas en Espluques y que posteriormente fue vendida al grupo de empresas de Enric Reyna, quien durante muchos años fue presidente de la Asociación de Promotores de Barcelona.

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