Martes, 30 de enero de 2007
Ricardo Fornesa
El primer enemigo que se ha encontrado La Caixa para controlar el Banco Portugues de Investimento (BPI), del que posee un 25%, no canta fado. Todo lo contrario. Se trata de un viejo conocido. Emilio Botín cerró ayer la venta del 5,9% que el Banco Santander tenía en la entidad lusa al Banco Comercial Portugués (BCP), que en estos momentos tiene presentada una oferta de compra sobre su competidor local.
El Santander ha preferido vender al comprador hostil, Millennium BCP, en lugar de colocar su participación financiera en manos de la caja catalana, principal accionista de referencia de BPI y, al mismo tiempo, aspirante a hacerse con el control del banco luso, segundo de Portugal, sobre el que tiene previsto desarrollar su expansión en el país vecino. Ni rastro de patriotismo.
Según fuentes del mercado financiero, la operación de Botín responde a un “claro movimiento defensivo”. Por un lado, con esta transacción, el Santander ha puesto más difícil el desembarco de La Caixa en BPI, por lo que evita la entrada de un potencial competidor para el mercado luso, donde la entidad cántabra opera desde finales de los 90 con la marca de Banco Santander Totta.
Por otro lado, el banco español se ha decantado claramente por el lado de BCP que, de prosperar en su oferta sobre BPI, tal vez se vea obligado por Bruselas a desprenderse de activos de su competidor. En este segundo escenario, la entidad de la ‘llama’ tendría garantizado un lugar de preferencia para la compra de esos activos, con los que reforzaría así su presencia en Portugal a costa de terceros potenciales rivales.
La complicidad se aprecia claramente en las condiciones suscritas entre las partes. El Santander ha vendido su porcentaje por un total de 244 millones de euros, equivalentes a un precio de 5,70 por acción, el mismo que ofrece BCP en su oferta por BPI -4.300 millones en total-, pero por debajo de los 6,16, precio de cierre de los títulos ayer lunes. Vamos, dejando de ganar dinero.
Relación de amor y odio
Curiosamente, las relaciones entre el BCP y el Santander (SCH) no son nuevas ni han sido siempre tan amistosas. A pesar de que el ex presidente del banco luso, Jorge Jardim, llegó a ser ex consejero del banco español, los intereses de las dos entidades chocaron de pleno hace más de siete años cuando Botín y Amusátegui, entonces copresidentes, trataron de hacerse con el emporio del financiero Antonio Champalimaud.
Entonces, cuando existía un acuerdo entre SCH y el banquero portugués, BCP se cruzó en la operación con una oferta de compra sobre la cabecera del holding, Mondial Confianca, cuyos activos –Totta y Azores, Credito Predial y Pinto & Sotto Mayor- terminaron repartiéndose entre el banco español y Caixa Geral de Depósitos, tras la intervención del gobierno luso. Ahora, sus caminos vuelven a cruzarse, para disgusto de La Caixa.
1 - Cómo se llega a ser ex consejero????
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