el material libra una guerra geopolítica mundial

Trump desata la ira de Europa por las trabas al acero... pero el enemigo real es China

El presidente de Estados Unidos ha provocado la reacción de la UE tras amenazar con imponer aranceles al acero importado. Sin embargo, los expertos ven otros problemas más graves

Foto: Un trabajador, en un factoría de acero en Alemania. (Reuters)
Un trabajador, en un factoría de acero en Alemania. (Reuters)

Quizá pase desapercibido a los ojos de la mayoría, pero el acero está por todas partes. Y eso no es una cuestión baladí en política. Por ello, este material se ha colado en la cumbre del G-20 de Hamburgo, donde los mandatarios más poderosos del mundo han debatido las cuestiones clave para sus países. En esta reunión, el acero ha sido un tema a tratar por culpa —o deseo— de Donald Trump. El presidente americano está estudiando la imposición de aranceles a la importación de este producto y eso ha desatado las iras de la Unión Europea. Según el presidente de Estados Unidos, el acero es una cuestión de seguridad nacional.

"En caso de que EEUU imponga aranceles a las importaciones europeas de acero, Europa está preparada para reaccionar inmediatamente y de forma adecuada", dijo en la cumbre el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Para quienes conocen el sector, detrás de la declaraciones de Juncker se esconde un motivo por encima de cualquier otro: Alemania es el principal productor de acero de Europa.

Trump, en un mitin en Pittsburgh. (Reuters)
Trump, en un mitin en Pittsburgh. (Reuters)

Sin embargo, la mayoría de expertos consultados creen que el verdadero enemigo del acero europeo no es Trump, sino China. Los analistas temen que el acero chino se cuele en Europa, ya que eso arruinaría esta industria en el viejo continente. Antonio Pausa, analista de Intermoney, sostiene que "si se acaba declarando a China economía de mercado, sería una tragedia". Actualmente, el acero llegado de Extremo Oriente está castigado con una serie de trabas y aranceles, ya que se entiende que vende sin cubrir costes, un 'modus operandi' prohibido en Europa. En China no existen barreras medioambientales ni la mayoría de exigencias que se piden en la UE. Por otro lado, los analistas creen que el acero oriental recibe ayudas de Estado, lo que está considerado como una competencia desleal.

Sin embargo, Pausa cree que la heterogeneidad de la Unión Europea a nivel político facilita la apertura de fugas por donde se puede colar el acero del gigante amarillo: "España, Alemania, Reino Unido o Finlandia son productores, mientras Italia es comercializador y en Europa, al final, cada uno defiende sus intereses como país". Andrés Barceló, director general de la patronal de la siderurgia en España, Unesid, cree que no se puede considerar a China economía de mercado y confía en que los trabajos que están haciendo las instituciones europeas impidan la llegada del acero chino. En EEUU no entra ni un gramo de acero chino.

En China no existen barreras medioambientales ni la mayoría de exigencias que se piden en la UE para fundir acero. Su producción es muy opacaPara entender la pugna geopolítica que existe alrededor del acero, hay que saber que se trata de un producto con una enorme sobrecapacidad a nivel mundial (se produce mucho más de lo demandado). De hecho, entre los objetivos de Trump al poner encima de la mesa este debate estaría la lucha para que China baje su nivel de producción. El director de análisis de Ahorro Corporación, César Sánchez-Grande, advierte de que esta es una batalla con diferentes lecturas y múltiples consecuencias. A su parecer, las trabas al acero a China u otros países lo que harán es que estos inunden otros mercados como India, con consecuencias para Europa, ya que el acero es un material que está en el principio de la cadena y es base de multitud de productos industriales y de consumo.

Sin embargo, este experto cree razonable que se establezcan cuotas en EEUU para proteger su industria. Sánchez-Grandes explica que China y otros países como Turquía ya tenían abiertos expedientes y sanciones por hacer 'dumping' (ayudas de Estado) con el acero antes de que llegara Trump.

Trabajadores del acero en una planta de China. (Reuters)
Trabajadores del acero en una planta de China. (Reuters)

En cualquier caso, a ningún actor del sector se le escapa que la medida impulsada por Trump responde en altas dosis a cuestiones electoralistas. Hace pocas semanas respondía a un mensaje desafiante del presidente de Francia, Emmanuel Macron, diciendo que a él le habían votado en Pittsburgh (Kentucky) y no en París. Precisamente Kentucky es un granero de votos del magnate y donde se sitúa gran parte de la industria acerera del país. Por su parte, Trump dice que está llevando a cabo un análisis para establecer restricciones al acero que llegue con 'dumping'. El magnate sostiene que esta investigación responde a una cuestión de seguridad nacional. Pese al argumento, todos los países son conscientes de la importancia, ya que se trata del primer importador de acero del mundo.

¿Cómo afecta a España?

En EEUU tiene su fábrica desde 1990 Acerinox, la compañía española especializada en acero inoxidable. De hecho, esta empresa mantiene que es tan estadounidense como española, ya que el grueso de su producción se divide a ambos lados del Atlántico. Cuenta con el 35% del mercado estadounidense en acero inoxidable y los analistas creen que los aranceles podrían ser positivos para ellos. Sobre todo a corto plazo. La cuota de mercado se mantendría, pero podrían mejorar sus ingresos vía subida de precios.

En 2016, España exportó a EEUU 238.000 toneladas de acero, lo que supone unos 138 millones de eurosAlgo parecido le pasaría a ArcelorMittal, que tiene un 25% de su producción en EEUU y la medida no le perjudicaría tanto. Eso sí, desde España advierten fuentes del sector de que no todos los productos de Arcelor los hace allí y hay algunos que los tiene que exportar. En España también produce acero Celsa y la industria engloba a compañías como Tubacex. En 2016, España exportó a Estados Unidos 238.000 toneladas de acero, lo que supone unos 138 millones de euros. Es algo menos de los 156 millones que facturaron las compañías españolas en 2015.

El presidente de Acerinox, Rafael Miranda, durante la última junta de accionistas. (EFE)
El presidente de Acerinox, Rafael Miranda, durante la última junta de accionistas. (EFE)

Según Andrés Barceló, la exportación de algunos productos largos cayó, y de ahí la diferencia. Para el ejecutivo de Unesid, todas las medidas anunciadas por Trump de momento aún son intenciones y no hay nada en firme. Sin embargo, fuentes del sector aseguran que algunas compañías acereras en EEUU ya están recibiendo información más concreta acerca de estas medidas.

Y pese a todo este entuerto político, los expertos en acero saben que su pan se juega en la fluctuación del precio de las materias primas. Las variaciones en el precio del níquel y otras materias que se utilizan en el fundido están correlacionadas en un altísimo porcentaje con el nivel de ganancias de las compañías del acero.

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