EL SECTOR LUCHA A LA DESESPERADA POR SOBREVIVIR

El 'lobby' extremeño de agricultores que hace frente (y gana) a los gigantes del tabaco

Los productores de hoja de tabaco, ubicados en Cáceres, lanzaron la campaña 'Que se lo fume Trump' para boicotear a Philip Morris y BAT, que querían dejar de comprar a España

Foto: Ángel García, presidente de Asaja Extremadura, sostiene el cartel de la campaña de boicot 'Que se lo fume Trump'.
Ángel García, presidente de Asaja Extremadura, sostiene el cartel de la campaña de boicot 'Que se lo fume Trump'.

Una fotografía del presidente de Estados Unidos, un centenar de cigarrillos apiñados en su boca y un eslogan: "Que se lo fume Trump". Así iniciaron los agricultores extremeños de tabaco su campaña de boicot a dos de los gigantes del sector, Philip Morris y British American Tobacco (BAT), que pretendían dejar de comprar tabaco en España este mismo año. Una decisión que hubiera llevado a la ruina a cientos de familias, ya que hubiera significado perder el 23% del total de ventas. Pero estas se revolvieron alzando su voz, recogiendo firmas y presionando a ambas multinacionales, en una acción sin precedentes. Cuatro meses más tarde, lo han logrado. Philip Morris ha confirmado que comprará 6 millones del total de 30 millones de toneladas de hoja de tabaco que producirá este año España, mientras BAT también ratificó que comprará un millón.

El sindicato Asaja asegura que "la campaña de boicot ha sido un éxito", ya que los dos gigantes han reculado y, al menos esta campaña, comprarán tabaco extremeño. "Esto nos anima para el futuro y marca el camino para las siguientes campañas si las multinacionales vuelven a intentar dejarnos tirados", afirma Ángel García, presidente de Asaja Extremadura. "Teníamos también preparado un vídeo y más acciones, pero las multinacionales rectificaron pronto y hace unos días se ha firmado el acuerdo de compra. Hemos pasado unos meses de mucha incertidumbre y esta noticia es un alivio para todos".

Instalaciones de la empresa transformadora de tabaco Cetarsa en Talayuela (Cáceres). (EFE)
Instalaciones de la empresa transformadora de tabaco Cetarsa en Talayuela (Cáceres). (EFE)

Los productores españoles de hoja de tabaco, que en un 97% se concentran en Cáceres y particularmente en la comarca de La Vera, llevan varios años "al borde del abismo", en palabras de García, debido al descenso de ventas de cajetillas de tabaco y a la pérdida de interés de las multinacionales por el producto español. De los 36 millones de kilos que se vendieron en Extremadura hace seis años, se ha pasado a los 30 millones actuales. Un ritmo de pérdida de un millón anual que va estrangulando lentamente a las 2.300 familias que viven directamente del cultivo de tabaco, a las que se suman otros 20.000 empleos indirectos en un área geográfica muy concreta. “Este es el único cultivo que hay en toda la región. Si se termina, no sé de qué vamos a vivir. Ya hoy los márgenes son bajísimos y sobrevivimos gracias a las ayudas de la PAC. Nuestros hijos ya no quieren continuar el negocio porque no le ven rendimiento", confirma Dionisio Sánchez Pulido, gerente de Asociaciones Agrupadas Tab, que engloba a 800 productores.

"En BAT no nos movemos por amenazas ni reaccionamos a presiones de este tipo para tomar nuestras decisiones", subraya la multinacional

"En BAT no nos movemos por amenazas ni reaccionamos a presiones de este tipo para tomar nuestras decisiones", responden desde la multinacional estadounidense, que tiene en Lucky Strike, Dunhill y Pall Mall sus cigarrillos emblema. “Lo relevante es que BAT vuelve a comprar esta campaña 1.000 toneladas de tabaco verde y se compromete a seguir negociando con Cetarsa [la empresa que procesa y comercializa la hoja] para las campañas 2018 y 2019. Somos conscientes de la importancia que tiene en nuestro país el cultivo de hoja de tabaco".

Trabajadores de la empresa Cetarsa en Talayuela (Cáceres). (EFE)
Trabajadores de la empresa Cetarsa en Talayuela (Cáceres). (EFE)

BAT reconoce que "el consumo de tabaco desciende en España y en Europa, por lo que cada vez se necesita menos volumen de hoja", y que además existen "alternativas de similiar calidad en el mercado internacional muy competitivas en precio". Una evidencia que no sirve de argumento a los sindicatos. "Las tabaqueras compran allí donde les dan la mejor fiscalidad y pueden apretar más a los productores. Sabemos que existen otros países productores, pero nosotros lo único que reclamamos es que compren acorde a su cuota de mercado en el país", indica el presidente de Asaja Extremadura. Y critica: “En España, Philip Morris (Marlboro, Chesterfield y L&M) tiene una cuota de mercado del 32-33% y no llega al 26% de compra de hoja, y BAT es peor: con su 12% de cuota de mercado, en vez de un millón de kilos debería comprar tres. España no produce ni el 60% de lo que consume”.

"Lo único que reclamamos es que las multinacionales compren acorde a su cuota de mercado en el país", afirma Asaja

Los agricultores que más han sufrido la crisis son los productores de tabaco negro (variedad burley), que han visto mermadas sus ventas un 50% por la falta de salida de su producto. "Esas familias han tenido que cambiar de variedad o dejar la explotación. Y es una lástima porque el negro es un tabaco muy social, necesita más mano de obra que el rubio (variedad virginia) y genera mucho empleo", indica García.

Jornaleros del tabaco recogen las hojas en La Vera, Cáceres.
Jornaleros del tabaco recogen las hojas en La Vera, Cáceres.


Una agonía anual

La industria del tabaco, otrora un potente motor económico en el sector agrario, no solo se ha visto perjudicada por la estricta regulación estatal y el descenso en el consumo. También la duración de los compromisos de compra son hoy mucho más volátiles. "Antes nos movíamos con acuerdos plurianuales que aportaban mucha estabilidad. Ahora los contratos se negocian anualmente, y puede ocurrir lo de este año, que una empresa de repente no quiera comprarnos la producción", subraya Sánchez Pulido. Por ahora, Altadis y Japan Tobacco, los otros dos gigantes que conforman el ‘big four’ tabaquero, sí mantienen un convenio de colaboración plurianual. Altadis, en concreto, es el puntal de todo el sector, ya que compra cerca de un 50% del total de la producción española.

"Estamos dispuestos a retomar el boicot si vuelven a cancelar sus compras" la próxima campaña, advierte el presidente de Asaja Extremadura

Pero más allá de campañas llamando al boicot, la clave para el futuro de los agricultores extremeños es la buena mano negociadora del Ministerio de Agricultura. "Son ellos, junto a Cetarsa y también la Junta de Extremadura, quienes tienen que lograr el compromiso de las multinacionales. Estamos en sus manos y nos alegramos de que hayan podido desbloquear la situación para esta campaña. Veremos la próxima, nosotros estamos dispuestos a retomar el boicot si vuelven a cancelar sus compras", advierte el presidente de Asaja.

Como indica el gerente de Asociaciones Agrupadas Tab, "por mucho que las multinacionales digan que el consumo baja, en los próximos años van a seguir comprando hoja de tabaco. Pueden hacerlo en Brasil o en Zimbabue, donde no hay apenas regulación, o en Extremadura, donde contamos con los mejores estándares de calidad y seguridad. Esperamos que opten por la segunda".

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