CRECE UN 80% en un solo un año

España, en manos de Draghi: el BCE ya ha comprado 250.000 millones de deuda

La política de compra de activos del BCE sigue su marcha. El Banco Central Europeo ya posee 250.000 millones de deuda española. Ha crecido nada menos que un 80% en un año

Foto: Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. (Reuters)
Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo. (Reuters)

Suma y sigue. La dependencia de la economía española de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) es cada vez mayor. Hasta el punto de que en abril el programa de compra de activos suma ya 250.834 millones. Para hacerse una idea lo que significa esa cifra, hay que tener en cuenta que supone un incremento del 80% respecto de hace un año, lo que revela que lejos de reducirse la dependencia del BCE a la hora de financiar la economía —y en particular la deuda pública—, crece de forma acelerada.

El peso de España en la política de compras del Banco Central Europeo, de hecho, ya representa el 13% del programa de compras de los banqueros de Fráncfort, que ya alcanza los 1,92 millones de euros. Es decir, muy por encima del peso del Banco de España en el capital del BCE, que se sitúa en el 8,8%.

La causa de este incremento tiene que ver, lógicamente, con las necesidades de financiación de la economía, que en el caso de España son extremadamente elevadas. Tanto del sector público como del privado. Tan solo la deuda pública roza ya el 100% del PIB —algo más de 1,1 billones de euros—, mientras que la deuda externa, aunque se está corrigiendo, representa todavía el 85,7% del producto interior bruto (PIB), prácticamente el triple de lo que recomiendan las organismos económicos internacionales.

Vista general del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania). (EFE)
Vista general del Banco Central Europeo (BCE) en Fráncfort (Alemania). (EFE)

La alta dependencia de la financiación exterior también se manifiesta en el hecho de que las inyecciones de liquidez a la banca se han acelerado de forma intensa en los últimos meses. En abril, en concreto, ascendieron a 172.982 millones de euros, lo que supone 25.055 millones más que en el mes anterior. O un incremento del 25% si se compara con el cierre del año pasado, lo que da idea de la dependencia —y hasta de la vulnerabilidad de la economía española— de la financiación exterior.

Detrás de ese incremento, en todo caso, también se encuentra el aumento del crédito a familias y empresas, que está ayudando de forma relevante al crecimiento económico. El endeudamiento neto de los hogares españoles, de hecho, está a punto de volver a crecer, algo que no sucedía desde el comienzo de la crisis, hace casi una década.

El programa de compra de activos, como se sabe, comenzó en marzo de 2015 y consiste en que el BCE, a través de los distintos bancos centrales del área euro, adquiere cada mes una cantidad determinada de deuda pública y de entidades financieras de la zona del euro, así como bonos de empresas que no tengan la calificación de bono basura.

Estímulos monetarios

El pasado mes de diciembre, el BCE anunció que ampliaba dichos estímulos monetarios en otros nueve meses, hasta diciembre de 2017, aunque también acordó reducir a partir de este abril la cantidad de deuda que compra cada mes, de 80.000 a 60.000 millones de euros.

No se esperan cambios en la orientación de la política monetaria a corto plazo. Es decir, no habrá retirada de los estímulos inmediatamente

Según la última Encuesta sobre Préstamos Bancarios, que elabora el BCE, el programa está contribuyendo a relajar las condiciones de los préstamos al sector privado, aunque “algo más intensamente en España”. En cambio, su impacto sobre los criterios de aprobación habría sido prácticamente nulo en nuestro país, y muy reducido en la eurozona. La liquidez procedente directa e indirectamente de este programa se habría destinado sobre todo a la concesión de créditos y, en menor medida, a la sustitución de otros pasivos, tanto en España como en la zona del euro.

La buena noticia para España es que —según apuntó Mario Draghi, el presidente del BCE, tras la última reunión del consejo de gobierno— no se esperan cambios en la orientación de la política monetaria a corto plazo. Es decir, no hay razones para descontar una retirada de los estímulos inmediatamente después del mes de diciembre de 2017. Algo que permitirá seguir financiando a la economía española a coste negativo en las emisiones de corto plazo, y a tipos muy reducidos (por debajo de la inflación) en el bono a 10 años.

De hecho, según la última Encuesta de Préstamos Bancarios, y como consecuencia del programa ampliado de compra de activos del BCE, las entidades financieras esperan para los próximos seis meses “un ligero aumento del tamaño de sus balances, así como una mejora de su liquidez y de sus condiciones de financiación y, en menor medida, un aumento de su ratio de capital y de su rentabilidad”, como asegura el Banco de España.

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