el número se multiplica por cinco en dos décadas

España ya tiene 15.413 mayores de 100 años… y esto no ha hecho más que empezar

La longevidad es un fenómeno creciente. Hasta el punto de que 15.500 españoles tienen ya más de 100 años. Medio millón ha cumplido los 90. Esto no ha hecho más empezar

Foto: Fotografía de archivo de dos gemelas soplando las velas durante la celebración de su 100 cumpleaños en una residencia de ancianos. (EFE)
Fotografía de archivo de dos gemelas soplando las velas durante la celebración de su 100 cumpleaños en una residencia de ancianos. (EFE)

Los datos son espectaculares y ponen de relieve con toda crudeza el fenómeno de la longevidad. En 1998, apenas 3.474 españoles habían traspasado la frontera de los 100 años; casi dos décadas después, la cifra se ha disparado casi por cinco. En concreto, y a 1 de enero de este año, 15.413 españoles han pasado de la centena de años. Y lo que es todavía más significativo, el fenómeno no ha hecho más que empezar. A finales de la próxima década, más de 100.000 españoles, según algunas proyecciones de población, podrán celebrar los 100 años de vida.

Así lo ponen de relieve los datos del Padrón Continuo de habitantes que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), en el que se refleja que el fenómeno de la longevidad es, fundamentalmente, un asunto femenino. Casi el 80% de quienes han alcanzado esa edad son mujeres, lo que muestra el sesgo demográfico español, similar al de otros países.

La cifras son todavía más elocuentes si se tiene en cuenta que casi medio millón de españoles (491.348) han sobrepasado ya los 90 años, lo que da idea de cómo será el futuro inmediato en términos de población, con las implicaciones que eso conlleva desde el punto de vista social, sanitario, económico o, incluso, político.

La edad media de los españoles se sitúa ya en 43,69 años, pero es que los mayores de 65 años -algo más de 8,46 millones- representan ya el 23% de la población con derecho a voto. De ahí que muchos politólogos hablen ya de la existencia de una España analógica y otra digital a la hora de votar. Entre otras cosas, porque la propensión a acudir a las urnas es superior entre los mayores que entre los jóvenes. En las últimas elecciones, de hecho, más de 11,5 millones de españoles tenían 60 años o más.

Hace dos décadas, la edad medio de los españoles (sin contar los extranjeros) era equivalente a 39,27 años, lo que significa 4,42 años menos que ahora. Y el futuro no será muy distinto. Según las proyecciones de población, el número de nacimientos seguirá reduciéndose en España durante los próximos años. Así, entre 2016 y 2030 habrá un 22% menos de nacimientos que en los 15 años anteriores.

El fenómeno de la longevidad -distinto al del envejecimiento- tiene cada vez más relevancia en la economía. En particular, por su influencia sobre el sistema de pensiones y sobre el gasto sanitario y la dependencia. En la actualidad, según los datos más recientes del Ministerio de Empleo, la Seguridad Social paga 1,52 millones de pensiones (principalmente de jubilación y de viudedad) a ciudadanos mayores de 85 años, lo que significa que, como regla general, llevan percibiendo una pensión durante 20 o más años.

Esperanza de vida a los 65 años

No hay que olvidar que la esperanza de vida a los 65 años -edad legal de jubilación- también crecerá en los próximos años de manera progresiva, pasando en el caso de los varones de los 18,9 años en 2013 a los 27,4 años en 2063, mientras que, en el caso de las mujeres, pasará de los 22,8 años en 2013 a los 30,8 años en 2063. Esta evolución, como se ha dicho, es la clave del sistema de pensiones.

El problema es que si antes la carreras laborales -años de cotización- eran largas, en el futuro tenderán a acortarse por la tardía incorporación de los jóvenes al mercado laboral debido a las dificultades para lograr un empleo y a la mayor duración de los ciclos formativos.

Según cifras de la Seguridad Social, la mayoría de las pensiones en vigor, el 62,6%, se han reconocido con 35 o más años cotizados, lo que les da acceso al 100% de la base reguladora, siendo el peso relativo aún mayor en el caso de las nuevas pensiones reconocidas en 2016 donde representan el 70,8%. Nada indica que en el futuro se mantenga esta proporción, que es un auténtico respiro para las arcas del sistema público de protección social.

También influye el deterioro de las relaciones laborales con la explosión de la contratación parcial no deseada y por la cada vez más frecuente interrupción de las carreras de cotización. Los últimos datos de la Seguridad Social muestran que la edad media de las nuevas jubilaciones en 2016 fue de 64,1 años en el total sistema. Es decir, por debajo en más de un año a los 65 y cuatro meses que establece la la normativa actual como edad legal en 2016 (el periodo transitorio finaliza en 2027).

Las consecuencias del envejecimiento determinarán, igualmente, un incremento del número de fallecimientos en los próximos años, lo cual también tiene efectos en términos microeconómicos. El INE ha estimado que las defunciones en el periodo 2016-2030 serán un 12,7% superiores que las observadas en los 15 años previos (2001-2015).

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