carta de reproche de la patronal catalana

El presidente de Cepyme se pone un sueldo de 120.000 euros y desata una guerra interna

La propuesta al comité ejecutivo, celebrado el 15 de marzo, fue toda una sorpresa para algunos de sus miembros, que aseguran desconocían por completo la iniciativa

Foto: El presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, junto a Juan Rosell. (EFE)
El presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, junto a Juan Rosell. (EFE)

"Primero transparencia. Saber qué pasa. Y luego aplicar los códigos. Pero tiene que ser ético y no estético. Muchos tenemos la sensación de que no nos enteramos de las cosas y que nos vienen hechas". Estas palabras son de Antonio Garamendi, presidente de Cepyme, a 'El Pais' durante su campaña como candidato a dirigir la CEOE. Un discurso que él considera está cumplimendo a rajatabla y que, sin embargo, le echan en cara algunos de sus compañeros de la patronal de las pequeñas empresas tras habérsele sido concedido un sueldo de 120 000 euros al año.

Según han confirmado distintas fuentes oficiales, el comité ejecutivo de Cepyme aprobó recientemente otorgar una remuneración anual a Garamendi (Getxo, Vizcaya, 59 años). Pese a que este cargo suele tener esencialmente un carácter de representación y rara vez ha ido acompañado de un salario, la organización considera que el cargo del presidente exige dedicación plena y estar completamente liberado para esta función, por lo que estima que está totalmente justificado el pago de las dietas.

La propuesta al comité ejecutivo, celebrado el pasado 15 de marzo, fue toda una sorpresa para algunos de sus miembros, que aseguran desconocían por completo la iniciativa. El enfado fue de tal calibre que uno de los presentes se levantó de la reunión en modo de protesta y desistió de participar en la votación. Garamendi desmiente totalmente esta versión, al señalar que la posibilidad de abonar un sueldo en forma de dietas ya fue aprobada en la Asamblea General de hace dos años y que lo único que se ha hecho ahora ha sido ponerla en práctica.

El malestar ha sido tan grande que incluso Joaquín Gay de Montellá, peso pesado en la organización y responsable de Foment del Treball, la patronal catalana, ha enviado una carta al presidente de CEOE, Juan Rosell, en la que muestra su total rechazo al nuevo sueldo de Garamendi por razones de poca transparencia en la aprobación de la retribución. Gay de Montellá, que no cobra por presidir Foment del Trabell, ha reenviado también la misiva a los vicepresidentes de la patronal nacional, Juan Pablo Lázaro y José Vicente González, para expresarles asimismo su rechazo, ya que considera que Cepyme solo cuenta con los fondos originados en la CEOE.

Contra el objetivo de las patronales

Algunos de los miembros de la organización empresarial creen que la aprobación de esta retribución de 120.000 euros va en contra del objetivo de las patronales de demostrar a la sociedad, "en momentos de escándalo social, el compromiso de participar de forma voluntaria en el crecimiento, desarrollo y ética del país". Garamendi, por el contrario, asevera que estos discursos son demagogia barata porque los trabajos que requieren dedicación absoluta deben ser retribuidos. "Trabajo cinco días a la semana para Cepyme y he tenido que abrir casa en Madrid estando mi familia en Bilbao. Qué menos que se me paguen los gastos", sentencia.

El presidente de la patronal de las pymes asegura que su remuneración fue aprobada por unanimidad por el comité ejecutivo y que solo una persona -el representante de Huesca- se abstuvo en la votación de la Junta Directiva. "Mas transparencia no ha podido haber", explica.

La propuesta al comité ejecutivo fue toda una sorpresa para algunos de sus miembros, que aseguran desconocían por completo la iniciativa

El pulso ha ido más allá porque Gay de Montellá ha comunicado a Rosell que, de no dar marcha atrás con el sueldo de Garamendi, Foment del Treball propondrá a la próxima junta reducir su participación en 12 escaños. Una cifra equivalente al esfuerzo que se le exige a CEOE en su contribucion a Cepyme, teniendo en cuenta que su secretaría general ya está remunerada con cerca de 240.000 euros.

La irrupción de Garamendi para disputar a Rosell la presidencia de CEOE allá por 2014 se adivinaba como todo un soplo de aire fresco para una organización con un complejo pasado reciente. Más allá de su derrota por la mínima, el empresario vasco aparecía como un relevo con todos los pronunciamientos favorables para tomar el mando cuando el actual presidente diera un paso atrás. Ahora que parecen desinflarse todas las organizaciones 'paralelas' que han inundado el mundo empresarial en esta última etapa política, lo que menos necesita la patronal por excelencia es tener otra vez el enemigo en casa.

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