pensiones y salarios bajos, los más perjudicados

El IPC se ceba en los bienes de primera necesidad y socava las rentas más bajas

La subida del IPC está teniendo efectos sobre toda la economía. Pero, en particular, sobre las rentas más bajas, que destinan más dinero a los productos que más se incrementan.

Foto: Una mujer hace la compra en un supermercado. (EFE)
Una mujer hace la compra en un supermercado. (EFE)

El incremento del IPC -3% en los últimos doce meses- está teniendo efectos adversos sobre la renta disponible de las familias. En particular, sobre los ingresos más bajos. Esto es así porque los productos que más suben son, precisamente, los de primera necesidad, hacia donde destinan la mayor parte de su gasto los hogares con rentas más bajas.

Cinco rúbricas reflejan esta evolución alcista, según los datos de Estadística. Las legumbres y hortalizas frescas se han encarecido nada menos que un 22,2% en el últimos año; el transporte personal, un 8,9%; la, calefacción, el alumbrado y el agua, un 11,9%; las patatas y sus preparados, un 7,7% y las frutas frescas se han incrementado un 7,6%. Es decir, en todos los casos productos de primera necesidad que suben más del doble que el IPC. Y, desde luego, más que los salarios, que están subiendo un 1,2% en convenio colectivo O las pensiones (0,25%).

Hay que tener en cuenta que, según la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF), los hogares formados por una persona o una pareja de 65 o más años -generalmente pensionistas- fueron los que dedicaron mayor parte de su presupuesto a agua electricidad y combustibles para la vivienda (42,8%), a alimentos y bebidas no alcohólicas (16,7%) y a salud (4,8%). Por lo tanto, casi el 60% del gasto de los hogares con rentas más bajas se destina a la adquisición de los productos que más han subido en el último año.

Por el contrario, los hogares con hijos menores de 16 años se caracterizan, según la Encuesta de Presupuestos Familiares, por dedicar un menor porcentaje de su gasto a vivienda (el 27,2%, más de cuatro puntos menos que la media) y más a los artículos de vestir (6,6%), al ocio, espectáculos y cultura (7,3%) y a la enseñanza (2,3%).

Los hogares radicados en Navarra, País Vasco y Galicia son, con cierta diferencia, los que más dinero destinan a la alimentación y, por lo tanto, son los más afectados por el encarecimiento de los alimentos frescos. En la misma línea, las familias del País Vasco, Madrid y Navarra son las que más porcentaje de su gasto destinan a vivienda, gas, electricidad y agua, y, por lo tanto, son las más perjudicadas por el incremento de los precios energéticos.

Gasto y nivel de formación

El otro gran factor que determina el gasto de los hogares en bienes básicos es el nivel de formación del salario de referencia. Los hogares con sustentador principal sin estudios superiores destinan una mayor parte de su presupuesto a gastos de primera necesidad, frente a los que tenían estudios superiores.

Esta diferencia es más significativa en alimentación y bebidas no alcohólicas, a los que los hogares sin estudios superiores dedicaron el 16,8% del presupuesto, frente al 12,3% que destinaron los hogares cuyo sustentador principal sí tenía estudios superiores. Lo mismo ocurrió con los gastos en vivienda, en los que la diferencia entre ambos tipos de hogar fue de más de tres puntos (33% frente a 29,8%). Sin embargo, los hogares con sustentador principal con estudios superiores dedicaron un mayor porcentaje de su presupuesto a los gastos relacionados con ocio, espectáculos y cultura y con hoteles, cafés y restaurantes.

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