POR LA REMUNERACIÓN DE LOS DEPÓSITOS

La política de tipos cero hace un 'roto' de 22.500 millones a los ahorradores

La política de tipos cero del BCE tiene muchos beneficios sobre la deuda de los hogares. Pero también enormes perjuicios para quienes han ahorrado antes y durante la crisis

Foto: El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)
El presidente del BCE, Mario Draghi. (Reuters)

Los datos son espectaculares. Y reflejan cómo el pronunciado descenso de los tipos de interés ha beneficiado a las familias españolas. En concreto, el ahorro ha sido de 24.814 millones de euros, lo que da idea de su impacto en el bolsillo de los hogares. Esa cantidad es el saldo entre lo que las familias se han ahorrado —por el desendeudamiento y el descenso de los tipos de interés— y lo que han dejado de ingresar. Precisamente, por la menor remuneración de sus depósitos o cuentas a la vista, debido al descenso del precio del dinero.

En total, y según el servicio de estudios del BBVA, el ahorro de los costes financieros ha sido equivalente a 46.542 millones, de los que las dos terceras partes proceden del desapalancamiento de las familias, que en lugar de endeudarse han optado por amortizar los créditos. Entre otras cosas, porque durante los primeros años de la crisis el grifo del crédito permaneció prácticamente cerrado, lo que ha favorecido el desapalancamiento de los hogares. Eso supone nada menos que el 6,7% de su renta disponible, lo que explica que desde los primeros meses de 2013 el consumo privado haya sido el motor del crecimiento.

Por el contrario, la política monetaria ultraexpansiva del BCE ha tenido consecuencias muy adversas para los ahorradores, toda vez que, en coherencia con el descenso de los tipos de interés oficiales (hasta el 0,00%), las remuneraciones que pagan las entidades financieras se han desplomado.

Hasta el punto de que el 'roto' asciende a 22.520 millones de euros. O lo que es lo mismo, el 3,2% de la renta bruta disponible de las familias se ha esfumado por la estrategia monetaria del Banco Central Europeo.

Esto quiere decir que la política monetaria de los banqueros de Fráncfort ha tenido globalmente un saldo positivo, casi 25.000 millones de euros, pero ha penalizado a quienes se han endeudado en detrimento de quienes han preferido ahorrar o han estado en condiciones de hacerlo. La política de represión financiera supone, en definitiva, un subsidio al endeudamiento y una transferencia de los ahorradores a los deudores.

Una Europa de rentistas

Los datos proceden del último informe de BBVA Research sobre el consumo de los hogares, y reflejan un debate muy vivo que se está produciendo en algunos países con capacidad de ahorro, como Alemania y Francia, donde muchos economistas han acusado al BCE de esquilmar el ahorro de las clases medias, que asisten a un pronunciado descenso de las remuneraciones bancarias. Entre otras cosas, porque Europa asiste a un imponente proceso de envejecimiento, lo que 'a priori' favorece mayor propensión al ahorro en una economía de rentistas.

BBVA Research recuerda en su análisis que la mayor parte del ahorro acumulado neto se produjo entre finales de 2008 y el primer trimestre de 2010, periodo en el que los tipos de interés descendieron con intensidad, el consumo de las familias retrocedió, su tasa de ahorro creció y la inversión experimentó un retroceso drástico.

Hay que tener cuenta que en 2011, en plena tormenta financiera y ensanchamientos de las primas de riesgo, el tipo de interés medio ponderado de las nuevas operaciones alcanzaba el 2,79%, mientras que en octubre de este año había bajado hasta el 0,13%. En los plazos situados entre uno y dos años, el descenso ha sido, incluso, mayor. Ha pasado del 3,11% al 0,20%, lo que explica el 'agujero' que se ha producido en el bolsillo de los ahorradores.

En el caso español, esto puede explicar en parte las reducidas tasas de ahorro en que se ha instalado la economía desde hace algunos años, entre un 9% y 10% de su renta bruta disponible, lo que ha favorecido el consumo. No en vano, reducidos tipos de interés suponen, como se ha dicho, una menor rentabilidad del ahorro, lo que incentiva a los hogares a adelantar en el tiempo sus decisiones de consumo, toda vez que tener dinero en el banco apenas es rentable.

Italia, como aseguró en un trabajo publicado recientemente el economista Fernando Fernández Méndez de Andés, es uno de los países más perjudicados por esta represión financiera, al ser sus familias grandes tenedoras de activos bancarios (depósitos o deuda sénior). España es, sin embargo, una clara beneficiaria de esta política, ya que los pagos de intereses de las familias por sus créditos son superiores a sus ingresos por su ahorro en depósitos bancarios.

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