a precio de saldo

Berlín toma 14 aeropuertos: crece el botín alemán en la Grecia rescatada

Un contrato suculento con futuros ingresos turísticos y miles de millones en juego. Fraport, la empresa semi-pública alemana, y Lufthansa ganan la primera gran privatización de Grecia

Foto: Un avión en el aeropuerto de Tesalónica. (Reuters)
Un avión en el aeropuerto de Tesalónica. (Reuters)

El contrato está cerrado y pendiente de la firma final del gobierno Tsipras en otoño, cuando Fraport asumirá el control de las operaciones en los aeropuertos; de todos los principales excepto el de Atenas, y obtendrá una posición cuasi monopolista en el sistema aeroportuario de Grecia.

Una suerte de claudicación simbólica para la Syriza que llegó al poder hace justo un año, en enero de 2015, con promesas como el rechazo a las privatizaciones de bienes públicos. El contrato es uno de los grandes tesoros y ofrece destinos tan atractivos como Mykonos, Santorini o Korfú con unos ingresos por los alquileres de los espacios comerciales de 25 millones de euros anuales. Es sólo una parte del pastel detrás del negocio aeroportuario.

El que la mayoría de acciones de Fraport, especializada en gestión aeroportuaria, tengan una propiedad de instituciones públicas alemanas pone, además, un punto de picante a la venta. El Estado de Hesse controla el 31,35% de los títulos y la ciudad de Frankfurt un 20%. Un núcleo accionarial reforzado por el 8,5% que la aerolínea germana Lufthansa también posee.

Aeropuertos a precio de saldo

Tres de los aeropuertos están en el continente, el más grande en la segunda ciudad del país, Tesalónica. Los otros once forman una lista de atractivos destinos con Creta, Rodas, Mykonos, Santorini o Samos a la cabeza. Aunque la propiedad de todos ellos seguirá siendo del Estado, Fraport y su socio griego, el Grupo Copelouzos, asumirán la gestión, operaciones, mantenimiento e inversiones.

Aeropuerto de Heraklion en Creta. (EFE)
Aeropuerto de Heraklion en Creta. (EFE)

El control de facto durante cuarenta años prorrogables otros diez se producirá mediante un pago inicial de 1.234 millones de euros este otoño. Luego, llegarán desembolsos anuales de 22,9 millones de euros, según explica a El Confidencial un funcionario de la Autoridad de Aviación Civil de Grecia. Y no termina ahí el desembolso. 

No en vano Fraport invertirá inicialmente 350 millones adicionales en los primeros cuatro años y llegará hasta los 1.400 millones las próximas cuatro décadas. El monto total de la operación rondará los 8.000 millones de euros porque el acuerdo contempla que cada ejercicio el consorcio Fraport-Copelouzos transfiera el 25% de sus beneficios antes de impuestos a la Autoridad de Aviación Civil. “Sin embargo, Fraport estima que puede ganar más de 25.000 millones de euros en todo el periodo”, alerta el funcionario griego.

¿Una oferta buena para ambos?

El gran negocio de los activos adquiridos estaría en las tasas aeroportuarias, los cargos que hacen los catorce destinos que gestionará Fraport. Ahora mismo, la tasa de aterrizaje y aparcamiento en estos aeropuertos que paga una aerolínea por un Boing 738 durante un tiempo de 5 horas es de 100 euros.

“Es obvio de dónde llegarán los futuros ingresos de los aeropuertos griegos, con la subida de tasas”, prevé el representante de la Autoridad de Aviación Civil. En los aeropuertos turcos, el precio medio de estas tasas es de 450 euros y en los europeos entre 600 y 900 euros. Esta fuente griega prevé una subida de 4,5 euros en cada billete de los pasajeros sólo por las tasas de aterrizaje y estacionamiento.

El gran negocio de los activos adquiridos estaría en las tasas de aterrizaje y aparcamiento. Alojar un Boing 738 durante unas 5 horas cuesta ahora 100 euros

Hay más márgenes y partidas para equiparar las tasas aeroportuarias griegas a las de sus vecinos y aumentar los ingresos. Las tasas de emisiones o para la prevención de incendios en los aviones o cargos por controladores de check-in son gravámenes que no existen en los aeropuertos griegos, que sólo cobran a las aerolíneas por aterrizaje-despegue o el estacionamiento de la aeronave.

El presidente de Fraport habla de un acuerdo “win-win”, beneficioso para ambos porque la alemana aportaría su experiencia y conocimiento de las prácticas del sector, “un know-how extenso” como lo calificó Stefan Schulte en diciembre pasado, a los 14 aeropuertos helenos, “vitales para la economía griega y, en particular, para su gran sector turístico internacionales”, según el máximo ejecutivo de Fraport.

Monopolio turístico de Fraport en Grecia

La adjudicación de los aeropuertos anuncia un posible conflicto de intereses por el papel que jugó Lufthansa, presente en el accionariado de Fraport, con las autoridades griegas. Lufthansa fue asesor técnico del nuevo Fondo para el Desarrollo de Activos de la República Helena (HRADF), el organismo público encargado de la privatización de los bienes griegos.

El oficial de la Autoridad de Aviación Civil destaca la contradicción de Lufthansa como asesor en una venta obtenida por su inversión. En su memoria de 2014, Fraport ya reconocía “estar en posición de ganar la subasta de los catorce principales aeropuertos turísticos en Grecia como 'pujador preferente'. En 2015 o principios de 2016, esperamos cerrar la transacción”.

Imagen de archivo de aviones de Lufthansa aparcados en el aeropuerto de Frankfurt. (Reuters)
Imagen de archivo de aviones de Lufthansa aparcados en el aeropuerto de Frankfurt. (Reuters)

Las negociaciones del tercer rescate griego han postergado la transacción pero no sus condiciones, confirmando una posición de mercado privilegiada para Fraport, quizás contraria a las normas de competencia europeas. El artículo 102 del Tratado de la UE establece que “será incompatible con el mercado interior y quedará prohibida, en la medida en que pueda afectar al comercio entre los Estados miembros, la explotación abusiva, por parte de una o más empresas, de una posición dominante en el mercado interior o en una parte sustancial del mismo”.

La empresa alemana moverá a 23 millones de pasajeros, el 77% turistas o viajeros internacionales, y sólo se le escapará la red de 26 pequeños aeropuertos o aeródromos, necesarios para atender las más de 200 islas habitadas, y el Aeropuerto Internacional de Atenas, donde su socio el Grupo Copelouzos es el único inversor privado con un 5% de las acciones.

La lentitud de las privatizaciones

Las aristas que tiene la operación aeroportuaria no han evitado que el director de la agencia helena para las privatizaciones, Stergios Pitsiorlas, la calificase como “un desarrollo muy significativo y un fuerte mensaje, a todas las partes, de que la economía griega está recuperando la confianza de los mercados y entrando de nuevo en la senda del crecimiento”.

Hasta ahora, Grecia apenas ha recaudado 3.500 millones de euros con la privatización de activos, una minucia frente a los 50.000 millones que debe alcanzar. El HRADF debe canalizar la privatización de activos hacia inversores privados y recaudar los miles de millones que exigen los términos del tercer rescate. Para el fondo griego, este primera gran privatización es una éxito.

Desde su primer rescate, la troika y el Eurogrupo exigen a Atenas sucesivas oleadas privatizadoras de empresas y bienes públicos para obtener suficiente liquidez con la que recomponer sus dañadas finanzas. Sin embargo, la Autoridad de Aviación Civil del país afirma que el dinero podría llegar de otras fuentes.

Calcula que subiendo las tasas aeroportuarias e introduciendo nuevas acordes a los estándares europeos, aunque inferiores a la media comunitaria, podrían ingresarse hasta 16.000 millones de euros en los próximos 40 años. Menos, eso sí, que las previsiones de ingresos de Fraport, pero el inicio de 2016 muestra a un Tsipras determinado a cumplir con las obligaciones del tercer rescate.

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