INFORME DE EUROPE G SOBRE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA

La falta de mano de obra cualificada obligará de nuevo a abrir las fronteras

Es una paradoja. España, con altas de desempleo juvenil, volverá a necesitar mano de obra cualificada de inmigrantes. Este fenómeno se produce en pleno proceso de desindustrializacón del país
Foto: Fábrica de automóviles. (EFE)
Fábrica de automóviles. (EFE)

Los datos son contundentes. Y reflejan con nitidez el cambio que ha sufrido el modelo productivo de España a consecuencia de la crisis. El sector servicios ha ganado desde el comienzo de las dificultades económicas (primer trimestre de 2007) casi siete puntos porcentuales en la distribución del Valor Añadido Bruto (VAB) que ha sido capaz de generar la economía. O lo que es lo mismo, su peso ha avanzado desde el 67,8% al 74,4%, lo que supone el valor más alto de las series históricas.

El aumento del peso de los servicios se ha producido, fundamentalmente, a costa de la industria y de la construcción, que han perdido, respectivamente, 2,1 puntos y 5,1 puntos de peso en el VAB de España. La terciarización de la economía española se manifiesta con claridad en una cifra. El peso de la industria en términos de valor añadido se ha desplomado hasta el 13%, lo que representa cinco puntos menos que al comenzar el siglo, cuando las manufacturas llegaron a superar el 18% del VAB.

El caso de la construcción es, sin embargo, algo distinto. A partir de la segunda mitad de los años 90, creció con fuerza al calor del boom inmobiliario y de la expansión de la obra civil, pero tras el pinchazo de la burbuja de crédito, el peso del 'ladrillo' se ha desplomado hasta niveles históricos. Desde el 11,4% del valor añadido total de la economía española que se registró en los años del boom, ha pasado al 5,7%, muy por debajo de su media histórica, lo que refleja la intensidad del ajuste.

Los datos proceden de un estudio que ha publicado Europe G, un grupo de opinión y reflexión dirigido por Antoni Castells, exconseller de Finanzas de la Generalitat de Catalunya. El informe ha sido realizado por el economista Josep Oliver, y pone de relieve las vulnerabilidades de la economía española pese a la recuperación. En particular, por el elevado endeudamiento exterior, que ya roza el 100% del PIB. Pero, sobre todo, por un problema estructural del mercado de trabajo, donde dentro de pocos años, según Oliver, se puede producir una terrible paradoja: España tendrá un elevadísimo nivel de desempleo entre los menores de 35 años, que es el colectivo que más ha sufrido la crisis, pero, al mismo tiempo, el país se verá obligado a abrir sus fronteras a inmigrantes cualificados.

“Vamos a necesitar mano de obra cualificada”, sostiene Oliver, lo cual es significativo en un territorio cuyas universidades lanzan cada año al mercado de trabajo a cerca de 300.000 estudiantes que han finalizado cursos de grado o de másteres universitarios.

Este déficit de formación para un país con más de cinco millones de desempleados se manifiesta de forma evidente al constatar, según el estudio de Europe G, que 1,5 millones de parados llevan más de dos años sin empleo, lo que los convierte en parados de larga duración. Y eso que en España no se utilizan metodologías más exigentes, como en EEUU, donde un parado tiene esa consideración sólo con llevar nueve meses sin ocupación.

Perfil de crecimiento

El hecho de que el paro se haya cebado entre los menores de 35 años tiene consecuencias determinantes no sólo sobre el mercado de trabajo, sino también sobre el perfil del crecimiento de la actividad.

Según el estudio del profesor Oliver, los jóvenes con edades comprendidas entre 16 y 34 años han perdido casi 13 puntos en la distribución del empleo, desde el 39% al 26%. De hecho, el colapso del empleo entre los jóvenes explica más del 100% de la pérdida total de ocupación durante los años de la crisis.

Detrás de este proceso se encuentra, sin duda, el menor peso de la industria, que es el sector que más valor añadido genera al ser el más productivo, muy por delante del sector servicios (principalmente el turístico) o la construcción. Esto se demuestra, por ejemplo, en el hecho de que una comunidad autónoma como Canarias, en pleno boom turístico, tiene un desempleo que se sitúa por encima del 30%, mientras que en el País Vasco, más industrializado, la tasa de paro es inferior al 20%.

Según los datos de Europea G, el empleo industrial se encuentra un 27% por debajo del nivel existente en 2007 (900.000 ocupados menos), mientras que la construcción acumula una pérdida de más del 60% (1,7 millones de empleos menos).

El sector servicios, por su parte, y pese a haber ganado cuota en la distribución del valor añadido, todavía tiene que recuperar el 9% del empleo destruido durante la crisis para volver a los niveles previos. Por el contrario, el empleo público, lo que Oliver denomina servicios colectivos, es un 8% superior al que existía en el tercer trimestre de 2007, que marca un hito desde el punto de vista del crecimiento. Un país, por lo tanto, volcado a los servicios.

Economía

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