europa le cierra el grifo en otros 1.800 millones

Grecia acepta otro duro plan de ajuste a cambio de ganar tiempo y dinero

Ganar tiempo. Pero también dinero. Esa parece ser la estrategia del Gobierno griego, que está dispuesto a asumir otro plan de ajuste a cambio de nuevos fondos del Mecanismo de Estabilidad

Foto: Manifestación en Grecia a favor de un pacto con Bruselas. (Reuters)
Manifestación en Grecia a favor de un pacto con Bruselas. (Reuters)

Objetivo: ganar tiempo. Esa parece ser la estrategia del Gobierno griego, que tras la carta enviada por el primer ministro heleno, Alexis Tsipras, a los presidentes del Eurogrupo y del Mede (Mecanismo Europeo de Estabilidad), pretende ahora colocar la pelota en el tejado de los acreedores. Y es que Grecia -guste o no- continúa perteneciendo al euro, y según los Estatutos del Mede tiene derecho -como país miembro- a reclamar ayuda financiera. Se celebre o no se celebre el referéndum el próximo domingo. [Galería: 'Aplastamientos, gritos y desesperación entre los jubilados griegos para cobrar sus pensiones']

Los Estatutos del Mede dejan claro que la ayuda financiera se activará únicamente cuando los presidentes del Eurogrupo y del Ecofin, y el director gerente del FMI “reciban una petición de un país de la zona del euro”. Y eso es lo que ha hecho Tsipras. Tras esta petición, la Comisión Europea, junto con el FMI y siempre en colaboración con el BCE, tiene la obligación de evaluar si existe un riesgo para la estabilidad financiera de la zona del euro y si el nivel de deuda pública es sostenible. Y eso es lo que pide Atenas, que la troika vuelva a evaluar a la economía griega.

Ganar tiempo, sin embargo, no le va a salir gratis al Gobierno de Syriza. Al contrario. Los flujos de liquidez se van cerrando. El presidente del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) -antecedente del Mede-, el alemán Klaus Regling, se puso ayer la venda antes que la herida y recordó (incluso antes de que llegara la medianoche) que el último tramo del préstamo a Grecia, 1.800 millones de euros, ya no estará disponible, mientras que los 10.900 millones de la Facilidad (otro instrumento de financiación) será cancelados.

Estos fondos se destinan a cubrir el coste potencial de la recapitalización de los bancos o de resolución bancaria en Grecia. En una palabra, Europa comienza a cerrar el grifo a Grecia, como en parte ya hizo este fin de semana el BCE al mantener, y no aumentar, los préstamos de emergencia, lo que alimentó el ‘corralito’. Grecia debe nada menos que 130.900 millones a la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (EFSF por sus siglas en inglés), lo que convierte al país en el mayor deudor.

Regling aseguró ayer, pese a dirigir un instrumento financiero de carácter técnico, que era “lamentable para Grecia” que el programa expirara sin ningún acuerdo y que los resultados positivos del programase pusieran en riesgo. “El país estaba en el buen camino hacia un fuerte crecimiento hasta la segunda mitad de 2014”, aseguró. Es decir, poco antes de que Tsipras llegara al poder.

La normativa europea prevé, en concreto, que ese mecanismo se active cuando “sea indispensable para salvaguardar la estabilidad de la zona del euro en su conjunto”. Y aunque es evidente que una hipotética salida del euro de Grecia no rompería la moneda única en estos momentos, parece obvio que la ruptura del principio de irreversibilidad del euro no es irrelevante desde el punto de vista económico de cara a futuras crisis. La norma, en todo caso, aclara que la concesión de toda ayuda financiera necesaria con arreglo al mecanismo "se supeditará a condiciones estrictas".

Tsipras, de esta manera, pretende ganar tiempo con un sólo objetivo, salir del atolladero en que ha metido a Grecia su Gobierno. Para lo cual necesita lo que en el argot del Mede se denomina un “puente de liquidez”, y que le serviría para financiar “exclusivamente” los vencimientos. No se destinaría, por lo tanto, a otros fines. En esa misiva, el propio Tsipras recuerda que en 2015 el Tesoro griego se enfrenta a vencimientos por valor de 12.335 millones; 7.191 millones, en 2016, y otros 9.619 millones en 2017. En total, 29.145 millones.

Lo paradójico es que el tándem Tsipras-Varufakis tendrá que negociar, precisamente, con quienes rompieron la semana pasada. De hecho, las decisiones más importantes del Mede son adoptadas por su Consejo de Gobernadores, formado por los ministros de Economía y Finanzas de los países de la zona del euro, es decir, los miembros del Eurogrupo. El Comisario Europeo de Asuntos Económicos y Monetarios y el Presidente del BCE serán observadores.

Esta aparente contradicción, volver a negociar con los mismos con los que llegó la ruptura, pone de manifiesto que lo que quería Atenas, en realidad, era ganar tiempo y negociar el tercer rescate en cinco años, pero ya con la legitimidad que le pudiera ofrecer el haberse enfrentado de manera visible a la troika, lo que es muy relevante en términos de consumo político interno.

Tensar las negociaciones

No hay que olvidar que Tsipras y Varufakis saben mejor que nadie que cualquier programa de asistencia financiera, el rescate en términos coloquiales, supone aceptar una dura condicionalidad. Y de ahí que hayan tensado la cuerda de las negociaciones hasta el límite.

El objetivo del puente de liquidez -esos 30.000 millones- es que el país en cuestión, en este caso Grecia, recupere el acceso a los mercados. El programa, en todo caso, es muy similar a los que diseña el Fondo Monetario Internacional (FMI) para países con problemas.

El FMI, de hecho, y aunque se trate de un organismo multilateral ajeno a las instituciones europeas, tendría mucho que decir en el tercer rescate, si llega. Los Estatutos del Mede -con una potencia de fuego de hasta 500.000 millones de euros- dejan bien claro que el propio mecanismo cooperará estrechamente con el FMI en la prestación de ayuda financiera. E incluso, como interpretó en su día el Banco de España, “en todas las circunstancias se recabará la participación activa del FMI, tanto a nivel técnico como financiero”.

El tipo de interés de los préstamos del Mede son a tipo fijo o variable, y debe ser la suma del coste de financiación del mecanismo de estabilidad más 200 puntos básicos. Los Estatutos permiten añadir un recargo adicional de 100 puntos básicos para los retrasos en el pago. Si bien, las condiciones financieras se pueden revisar en cualquier momento en función de circunstancias de mercado. Y hoy 200 puntos básicos parecen demasiado cuando los tipos de interés son próximos a cero. La ventaja para Grecia, como para otros Estados, es que acudiendo al Mede, los préstamos no se canalizan a través de las cuentas de otros países de la zona del euro y, por consiguiente, no incrementaría su abultada deuda pública (180% del PIB).

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