El Gobierno prepara la aprobación de la Ley de Código Mercantil, una normativa muy importante porque representa una de las partes vitales del Derecho en España, pero también porque afecta a la distribución que supone más del 30% del PIB español. El sector del automóvil será uno de los más afectados por este cambio legal.

Pero realmente lo más importante es que va a suponer el encarecimiento de los precios finales de los productos por las nuevas responsabilidades que los fabricantes, y en general los proveedores, tendrán que asumir. Tal es el caso, dentro del sector de automoción, de la posible devolución de los coches de los concesionarios a las casas matrices en un plazo de dos meses si no se han vendido, o la obligación de hacer frente a parte de las inversiones de los concesionarios. Y también la responsabilidad de los proveedores en caso de quiebra de sus distribuidores.  

Estos incrementos de costes se van a repercutir en el cliente final, el comprador del coche o del bien. Pero esta nueva ley también plantea la posibilidad de que las multinacionales del automóvil opten por facturar los coches en sus países de origen y dejen a España fuera del juego comercial del automóvil por tener una reglamentación diferente a la del resto de Europa.         

El sector del automóvil, afectado

El sector del automóvil es uno de los afectados por este nuevo Código Mercantil, que en su título V regula el Contrato de Distribución. Por ello, hemos preguntado a Germán López Madrid, presidente de la Asociación de Importadores de Automóviles y Camiones, ANIACAM, cuál es su postura en torno a este nuevo texto legal y las consecuencias que para la distribución en general y para el sector del automóvil en particular va a tener este cambio en la legislación vigente.

“El borrador de anteproyecto de ley de Código Mercantil que ha propuesto la Comisión de Codificación que tramitan los Ministerios de Justicia y Economía irrumpe de una forma no racional en el sector de la distribución comercial que supone el 30% del PIB de la economía española y en el que el sector de la automoción se ha convertido en uno de los ámbitos de crecimiento económico, creación de empleo y altos niveles de I+D y competitividad”, dice López Madrid.

El Ministerio de Industria y el secretario de Estado de Comercio rechazaron en su momento el proyecto de Ley de Distribución que ahora entra sin hacer ruido incluido en el Código que regula el Contrato de Distribución. Curiosamente, no hay codificación posible ya que no hay legislación dispersa sobre la materia que requiera una unificación”, matiza a este periódico el presidente de ANIACAM.

La venta de coches en tailandia se dispara un 54,5 por cientoLa venta de coches en tailandia se dispara un 54,5 por ciento

Regulación

El sector de la distribución de automóviles en Europa ha estado siempre regulado de forma independiente al resto del comercio, por las particularidades del propio sector. En relación con la cuestión de si esta nueva ley está en concordancia con la normativa europea de distribución vigente para el sector del automóvil, López Madrid señala que: “El PP ha sostenido siempre la necesidad de someter a estos sectores a marcos regulatorios, bien por directivas o bien por reglamentos, armonizados desde la Unión Europea. Hacerlo de otra manera situaría a España, de nuevo, en una posición inferior frente a los demás países de nuestro entorno incumpliendo el compromiso de regular este sector, con la UE, salvo en el caso de la cadena alimentaria”.

La llegada de un nuevo marco legal al sector de la distribución va a provocar cambios en las relaciones entre los fabricantes y los distribuidores. Y eso va a tener una repercusión en los precios que tendrá que pagar el cliente final. “El modelo que se diseña para la distribución supondría, de prosperar el texto de la comisión codificadora, un severo incremento de los costes que finalmente terminarán siendo repercutidos a los consumidores finales. Es tan intervencionista que altera las esencias de las estructuras de producción de las empresas que han demostrado su eficiencia produciendo bajo demanda y se verán obligadas a soportar ingentes stocks cuyo costo financiero terminará pasando a los consumidores finales”, afirma López Madrid.

Posible espantada

El mercado del automóvil en España, con Seat como única marca grande nacional pero integrada en un grupo industrial alemán, está en manos de grandes multinacionales ¿Cómo va a afectar esta nueva legislación de la distribución a las empresas filiales españolas de estas multinacionales? El presidente de ANIACAM señala que “la nueva regulación que se pretende instaurar provocaría en algunos sectores que se han sometido voluntariamente a códigos de autorregulación la quiebra de estos acuerdos y a la huida generalizada tanto de la legislación española como de su jurisdicción, para regularse por las leyes y los tribunales de los países de sus respectivas matrices”.

Germán López Madrid. (E.V.)Germán López Madrid. (E.V.)“Además, y al margen de las alegaciones técnicas, es motivo de preocupación la suave reacción de algunos responsables de las Administraciones Públicas frente a un grave atentado a los principios del mercado sólo semejante a la felizmente derogada disposición adicional 16a de la famosa Ley de Economía Sostenible”, apostilla López Madrid.

El Código Mercantil afecta a todos los sectores de la distribución en España, pero ¿se pueden regular por una misma ley y de manera concreta temas tan distintos como son la venta de coches, de periódicos o de electrodomésticos? López Madrid comenta en este sentido que “pretender una regulación uniforme y a su vez tan minuciosa de sectores tan dispares como la distribución agroalimentaria, maquinaria de bienes de equipo, automoción, textil, prensa o tecnología generaría severos desequilibrios ya que los roles, sobre todo en los sectores verticales, se invierten radicalmente”.

“Por otro lado, las instituciones de la Unión Europea ya estudian con gran preocupación un texto eminentemente académico y teórico alejado de la realidad compleja de los mercados de la distribución comercial”, sentencia.