EL CONSTITUCIONAL ALEMÁN JUZGA LA OMT

Merkel y Schäuble refuerzan a Draghi y abren una brecha histórica con el Bundesbank

Mario Draghi es muy hábil. Cuando, el pasado 25 de julio, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) salió en defensa del euro, citó -y lo
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Merkel y Schäuble refuerzan a Draghi y abren una brecha histórica con el Bundesbank
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    Mario Draghi es muy hábil. Cuando, el pasado 25 de julio, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) salió en defensa del euro, citó -y lo recalcó, de hecho, porque lo dijo dos veces- que estaba dispuesto a "hacer todo lo que sea necesario" para salvar el euro, pero siempre "dentro del mandato" de la entidad. Con ese matiz, se cubrió las espaldas desde el primer momento. Y hoy, 11 meses después, ese argumento se ha convertido en su principal escudo protector ante el Tribunal Constitucional alemán. 

    Lo curioso es quién ha reforzado ese argumento. Por un lado, ha sido el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schäuble, quien lo ha empleado en Karlsruhe. Ha defendido que "no tiene ninguna duda" de que el BCE está actuando dentro de su mandato. Y, por otro, ha sido la canciller Angela Merkel quien ha sostenido en una reunión ante los empresarios alemanes que "el BCE está defendiendo la estabilidad financiera" y que el Constitucional germano "ha respaldado la solidaridad (dentro de los países del euro) en el pasado". 

    Con estas declaraciones, queda aún más debilitada la posición del presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, que se ha mostrado contrario desde un primer momento al plan Draghi para salvar al euro, consistente en ese mensaje de julio y, sobre todo, en el posterior lanzamiento de un nuevo programa de compras de deuda, que responde a las siglas -en inglés- OMT. 

    Weidmann es, precisamente, quien alega ante el Tribunal alemán que el BCE está vulnerando su cometido con la creación de ese programa, y ayer afirmó que observa "notables problemas de estabilidad política en el programa de compra de deuda soberana por parte del Eurosistema, y en otras medidas concretas para superar la crisis". El presidente del Bundesbank también aseguró que el Banco Central Europeo "se puede convertir en prisionero del programa de compras de bonos soberanos". 

    El otro alemán del BCE, Jörg Asmussen, es quien defiende la estrategia del Banco Central, y ayer ante el Tribunal Constitucional alemán aseguró que "su objetivo es demostrar que nuestras medidas fueron necesarias, son efectivas y cumplen el mandato del BCE", a lo que añadió que el programa de compras debe ser "ilimitado", aunque restringidas "a la parte más corta de la curva de rendimientos". El duelo entre los alemanes ya ha comenzado y Merkel y Schäuble lo han inclinado del lado de Asmussen y, particularmente, de Draghi. 

    La duda reside ahora en cuál puede ser la reacción de Weidmann. Sobre todo, de cara a las elecciones alemanas de septiembre. El año pasado, ya se especuló con la posibilidad de que dimitiera con el lanzamiento de la OMT. Merkel paró ese golpe, que podría haber sido definitivo para su credibilidad interna después de que el antecesor de Weidmann, Axel Weber, ya renunciara al cargo -y, por extensión, a la sucesión en la presidencia del BCE- en 2011. En caso de que Weidmann siguiera ese mismo camino, podría abrir una crisis que, con toda seguridad, afectaría a Merkel en la cita electoral