DIRIME SI SE AJUSTA A LAS LEYES ALEMANAS

El Tribunal Constitucional alemán somete a juicio el 'plan Draghi' para salvar al euro

Para el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, es una de las medidas de política monetaria "más exitosas de los últimos tiempos". Para el
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El Tribunal Constitucional alemán somete a juicio el 'plan Draghi' para salvar al euro
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    Para el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, es una de las medidas de política monetaria "más exitosas de los últimos tiempos". Para el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, representa una intromisión en los problemas fiscales de los países y una extralimitación de las funciones del BCE. Se trata de las Operaciones Monetarias de Compraventa, más conocidas por sus siglas en inglés OMT, y esa diferencia de pareceres encontrará desde hoy una escenificación de postín en el inicio de las deliberaciones del Tribunal Constitucional alemán, que debe juzgar si ese programa se ajusta o no a las leyes germanas.  

    El tema no es menor. En juego está, nada más y nada menos, la viabilidad del truco de magia con el que Draghi cosió en septiembre del año pasado las maltrechas costuras del euro. Porque la OMT, que fue la plasmación del compromiso que adquirió en julio de "hacer lo que sea necesario" para salvar el euro, equivale a eso, a un truco de magia, porque sin haber sido activado, ha resultado clave para contener las presiones que estaba sufriendo la región. 

    La evolución de la deuda española constituye el mejor exponente de esa influencia. Desde el 24 de julio -la víspera del discurso de Draghi-, la rentabilidad del bono español a 10 años ha pasado del 7,75 al 4,60%, mientras que la prima de riesgo, que mide la diferencia entre esa rentabilidad y la de los bonos germanos, se ha estrechado de los 650 a los 299,5 puntos básicos. Más datos: bajo el plan Draghi -compuesto por el binomio de su promesa de salvar el euro y la OMT- el Ibex 35 se ha disparado casi un 40% y el euro, cuyo futuro ha dejado de estar en discusión, se ha apreciado cerca de un 10% contra el dólar.

    Cuerpo a cuerpo entre alemanes... con Draghi al fondo

    Esta influencia es la que invita a Draghi a celebrar su idea y la que, sobre todo, provoca un escalofrío ante lo que pueda dictaminar el Tribunal. ¿Y si resuelve que no se ajusta a las leyes alemanas? "No quiero pensarlo", confiesa José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España. El pasado reciente ofrece una visión de lo que podría ocurrir: fuertes caídas en las bolsas, ventas masivas de bonos periféricos, con el consiguiente repunte de los rendimientos y las primas de riesgo y, de nuevo, descensos del euro ante el renacer del aparcado debate sobre su futuro

    Para dar aún más expectación a la cita, los principales contendientes serán los dos alemanes del BCE. En un rincón, Jörg Asmussen, miembro del Comité Ejecutivo y elegido por Draghi para defender la legalidad de la OMT y la actuación de la institución monetaria. En el otro, Weidmann, contrario desde un primer momento al programa de compra de bonos -fue el único representante del BCE que se opuso- y que ahora alegará que la OMT sitúa al BCE en un lugar que no le corresponde, como es el de aliviar los problemas fiscales de los países del euro. 

    A priori, los expertos creen que el Tribunal no se opondrá a la iniciativa del BCE. Anticipan que, tras escuchar los argumentos hoy y mañana, se tomará unas semanas antes de emitir un veredicto que dará luz verde al programa. Lo que sí puede ocurrir, matizan, es que limite la aportación del Bundesbank a la OMT en caso de que llegue a activarse. Y eso sí obligaría a Draghi a reaccionar de algún modo, puesto que una de las características que ha permitido que su programa haya tenido tanto éxito disuasorio reside en que es "ilimitado"; es decir, que podría comprar deuda sin ningún límite establecido. 

    Junto a ese carácter ilimitado, la OMT también se encuentra definida por otras variables que son, precisamente, las que subraya Draghi para defender que el BCE actúa dentro de los límites de sus estatutos: la entidad solo compraría deuda en el mercado secundario -en el que cotizan los títulos tras haber sido emitidos porque la entidad no puede ir directamente a las subastas-; las compras se esterilizarían posteriormente -el dinero que dedicara por un lado a las compras lo retiraría luego mediante otras subastas de drenaje de liquidez-, con lo que no estaría creando -mejor dicho, sustituyendo- dinero, como sí hacen la Reserva Federal (Fed) estadounidense y el Banco de Japón; y los países solo pueden acogerse a la OMT si piden un rescate mediante el que se comprometa a realizar las reformas y los ajustes requeridos por las autoridades europeas. 

    Para Draghi, estos matices ubican a la OMT dentro de la legalidad. Para Weidmann, resultan insuficientes para salvaguardar la ortodoxia del BCE. Para otros, evidencian los complejos y la timidez con la que la institución monetaria está abordando los problemas de la región. Así es Europa y así transcurre de la crisis del euro, que desde hoy vivirá un nuevo episodio en el Tribunal Constitucional alemán.