CISMA ENTRE EL PRESIDENTE DE BBVA Y EL MINISTRO DE ECONOMÍA

Francisco González (BBVA) se enfrenta a De Guindos al negarse a entrar en el banco malo

Cisma entre Francisco González y Luis de Guindos. Los planes del Gobierno para crear el denominado banco malo están a punto de saltar por los aires por
Foto: Francisco González (BBVA) se enfrenta a De Guindos al negarse a entrar en el banco malo
Francisco González (BBVA) se enfrenta a De Guindos al negarse a entrar en el banco malo

Cisma entre Francisco González y Luis de Guindos. Los planes del Gobierno para crear el denominado banco malo están a punto de saltar por los aires por la negativa del presidente de BBVA a aportar capital a la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), tal y como le ha pedido el titular de la cartera de Economía, Luis de Guindos.

Fuentes próximas a FG y al ministro han confirmado la negativa del presidente de BBVA a todas y cada una de las propuestas que se le han presentado en las últimas semanas para instrumentalizar la estructura accionarial de Sareb. El segundo banco español por capitalización bursátil ha declinado hacer ninguna declaración sobre esta información, mientras que desde el Ejecutivo han reconocido las fuertes discrepancias.

Fuentes cercanas a Francisco González han señalado que BBVA ha realizado un informe exhaustivo sobre las alternativas propuestas por Economía, cuya conclusión es que “la participación en el banco malo contamina a los bancos buenos”. En este sentido añaden que se asume un riesgo innecesario porque las entidades calificadas como sanas ya han hecho su esfuerzo por limpiar su balance en aplicación, precisamente, de los dos reales decretos desarrollados por Guindos. "Iría en perjuicio de los accionistas", aseveran.

El Gobierno pretende que los tres grandes bancos españoles, Santander, BBVA y La Caixa, tomen el 51% del capital de esta sociedad, de tal manera que el Estado evite incrementar el déficit. La idea inicial era que aportasen 2.500 millones de euros, cifra que desde un principio fue rechazada al unísono tanto por Emilio Botín, como por Francisco González e Isidro Fainé, los presidentes de los tres grandes grupos financieros.

El último planteamiento era contribuir con tan solo 500 millones de efectivo, pero con la suscripción de unas obligaciones subordinadas por otros 2.000 millones. Sin embargo, el cobro del interés de esos bonos solo sería factible cuando Sareb entrase en beneficios, lo que no se espera en al menos los primeros cinco años. Un instrumento que, en cualquier caso, tendría implicaciones negativas sobre el balance de los tres bancos.

La firme oposición de Francisco González ha sorprendido en el Gobierno de Mariano Rajoy, ya que hasta la fecha el presidente de BBVA se había mostrado muy cercano a la política del PP. De hecho, a finales de septiembre, González señaló que su banco participaría en la constitución del banco malo “por el bien del país”. Con esta afirmación, el primer ejecutivo de la entidad con sede en Bilbao daba, aunque a regañadientes, su respaldo a Economía por la dificultad de encontrar inversores extranjeros que aportasen capital.

No obstante, en ese mismo acto organizado por ABC-Deloiite, FG, como es conocido el banquero gallego, ya le envió un par de dardos envenados a Guindos. El primero fue cuando señaló que esperaba “que las cosas se hagan de forma más inteligente, en beneficio de España”. El segundo fue cuando sugirió al Gobierno que pidiese el rescate a la Unión Europea “cuanto antes” para que la compra de bonos soberanos por el BCE relajase la prima de riesgo y permitiese a las empresas financiarse a precios razonables.

El rescate bancario, en el aire

Aquella andanada sentó como cuerno quemado en Economía, que hasta el momento solo había advertido las reticencias de Emilio Botín a participar en la creación del banco malo. En el ministerio dirigido por Luis de Guindos se sabía de la oposición del presidente del Santander, pero se confiaba plenamente en que la aportación de FG arrastrase al resto para que no quedaran en evidencia.

Sin embargo, los acontecimientos recientes han dinamitado los planes del Gobierno, que debe tener cerrada la estructura de Sareb antes del 1 de diciembre. Ese día deben estar traspasados los activos tóxicos de los bancos nacionalizados, condición a la cual está supeditada la llegada de los 100.000 millones del rescate bancario concedido por la Unión Europea.

No es la primera vez que Paco González se planta ante una iniciativa del presidente de un Gobierno. El pasado año fue el único banco que se negó a participar en la salida a bolsa de Bankia como colocador del tramo minorista al estimar que no podía vender ese riesgo a sus clientes. Algo parecido ha hecho con la ampliación de capital del Popular, en la que sólo se ha comprometido a vender 40 millones en acciones de un competidor que, como en el caso de Bankia, se considera sistémico.

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