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El presidente se Sacyr, Manuel Manrique (Efe)
Agustín Marco
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26/12/2011
(06:00h)
“Nos levantamos y nos fuimos”. Así explica uno de los mayores acreedores de Sacyr Vallehermoso uno de los dos momentos críticos en los que la constructora estuvo a punto de recibir la sentencia de muerte hace ahora una semana. Eran las cuatro de la mañana de una fría noche de Madrid, con el termómetro bajo cero, en el triángulo del norte del Paseo de la Castellana que conforman la sede central de la propia compañía (en el 83 de la acera izquierda), la de Repsol (número 278 de la derecha) y las oficinas centrales de Clifford Chance (110, edificio propiedad de Amancio Ortega), los abogados de los 38 bancos en cuyas manos estuvo la mayor ejecución empresarial de la historia de España. Era la primera vez que la banca se negaba a dar la patada adelante para alejar el embargo, como se había hecho en su día con los préstamos personales o corporativos de Ferrovial, ACS o FCC. O pagaba o ejecutaban.
Fueron 48 horas sin dormir para un grupo de banqueros acostumbrados a no perder casi nunca, característica similar a la de los mayores accionistas de Sacyr, Demetrio Carceller y Juan Abelló. Sin embargo, en dos ocasiones vieron cómo el desacuerdo era tan profundo que lo perdían todo. Unos la compañía, camino de la quiebra. Otros, mucho dinero en comisiones y sus puestos porque desde sus headquarters de Londres, Paris o Nueva York los iban a pasar a cuchillo si finalmente se quedaban con las acciones de Repsol por impago de Sacyr. Hubiera sido el castigo por las pérdidas mayúsculas de una operación concebida en la borrachera del crédito de 2006 al que ninguno supo decir “no” pese a que financiaban a crédito el 80% de una inversión de 6.500 millones cuya única garantía era el activo que se compraba en bolsa.
La maratoniana negociación arrancó el domingo, después de que días atrás Manuel Manrique, presidente de la constructora, junto a Abelló y Carceller, mantuvieran el envite de que no venderían un 10% de Repsol si alguien no pagaba una prima. Pese a los esfuerzos de Antonio Brufau de convencer al Gobierno de Qatar –Petrobras, Essar y Ecopetrol se habían negado semanas antes-, lo cierto es que nadie picaba el anzuelo. Lo de Sinopec era un cuento chino mantenido de cara a los medios para evitar un desplome de la acción de la petrolera española. de obras henchido de aire.
Brufau convocó consejo extraordinario a mediodía del domingo cuando los representantes del G-7 -Santander, Bankia, Natixis, Crédit Agricole, Société Générale, Citi e ING- le comunicaron que había que activar el Plan B para evitar que Sacyr quebrase y que el tsunami arrastrase a Repsol. La alternativa, ya pensada desde hacía un mes, era utilizar la caja de la petrolera para comprar la participación de la empresa que en octubre presidía Luis del Rivero, el enemigo número uno de Brufau. Había que salvar a la empresa que había intentado echarlo en dos ocasiones de la presidencia, la última a finales del pasado verano en alianza con Pemex.
Era la única opción posible para no tener que ejecutar las garantías y que 38 bancos, varios de ellos nacionalizados, otros en situación de bonos basura y la mayoría con una cartera de créditos morosos a punto de explotar, se quedaron con el 20% de una Repsol que se daría un castañazo en bolsa de dos dígitos ipso facto. “No podía entender cómo algunos bancos no querían firmar. Era de locos. Ejecutar significaba palmar muchos millones. Me puse muy nervioso”, expone uno de los participantes en aquellas dos noches con dos momentos casi irreversibles
El primero fue en la madrugada del domingo al lunes, cuando se dieron por rotas las negociaciones mientras unos tipos con corbata cruzaban la Castellana -las oficinas de Sacyr y de Clifford están casi paralelas- a deshoras rumiando exabruptos. Con Sacyr ya derrotado –tenía que vender a cómo Repsol estuviera dispuesto a pagar- el G-7 se levantó de la mesa y se fueron a sus respectivos despachos porque Brufau, que aceptaba comprar, quería un precio al que los bancos no tragaban. El de Mollerusa, sabiendo que la operación rozaba la ilegalidad –en otros países no está permitida ese uso de la autocartera- quería hacerse con el paquete a 20,2 euros, el valor de las acciones en el balance de los 38 acreedores. Eso suponía un descuento de casi el 10%, mucho beneficio que los que habían sido asesores suyos en varias operaciones se negaron a transigir.
Nacho Rodríguez (Citi), Íñigo de Churruca (ING), Carlos Perelló (Natixis), Donato González (Société Générale), Juan Fabregas (Credit Agricole) y, sobre todo, Adolfo Lagos, el máximo responsable mundial de banca de inversión del Santander, dieron por muerto el rescate a eso de las cuatro de la mañana. Aún quedaba casi un día para impedir que sonara la campaña y que se la ejecución de los 4.900 millones de euros del crédito que Sacyr tenía vinculado a Repsol llevase a la quiebra a una compañía con una deuda restante de 9.800 millones, sin olvidar el daño a la imagen de España a escasas horas de que Mariano Rajoy fuese nombrado presidente del Gobierno.
A sabiendas de lo tragedia que se avecinaba, Santander, la entidad que le dio a Del Rivero, Abelló, Carceller, Loureda y Manrique dos créditos puentes de 2.500 millones en noviembre de 2006, la que más se jugaba, mandó a sus pesos pesados a las reuniones que se reanudaron a las 13 horas del lunes. Allí apareció Matías Rodríguez Inciarte, vicepresidente tercero, e Ignacio Benjumea, secretario del consejo. Las posturas iban y venían hasta que, de nuevo, en la alborada del martes, también a eso de las cuatro, se dio todo por perdido. Joaquín Guell y Pedro Pasquín, los banqueros de Lazard, el asesor de Sacyr, no conseguían hacer entrar en razón a Abelló y Carceller, alertas toda la noche.
Media hora más tarde, con algunos banqueros camino ya de sus casas, con el disgusto en las tripas, con el marrón de no saber cómo justiciar ante sus grandes jefes de Europa un fracaso de tal magnitud –“nunca lo he pasado tan mal en mi vida”, reconoce uno de ellos-, fueron convocados de nuevo. Se aceptaban las condiciones pese a que Repsol, con Luis Suárez de Lezo, secretario del consejo, al frente de las negociaciones, quería apurar más el precio para evitar una posible demanda posterior por parte de cualquier inversor institucional por uso indebido del patrimonio de la compañía.
Un asunto en el que Brufau sabía que se jugaba el cuello. Había que hilar muy fino. Por eso, pidió a Goldman Sachs, UBS y JP Morgan un informe –fairness opinión- que justificara lo que se iba a pagar. Pero hacer un documento a esas horas y que fuera aprobado por el comité de dirección de Londres era más que complicado si se quería anunciar la buena nueva antes de la apertura de la bolsa en España (9.00 horas). Los peces gordos del Santander despertaron a esas horas a Juan Gich, de Rothschild, asesor de los bancos, que ya tenía preparado su papelito por si acaso. El suyo sirvió de plantilla para los banqueros de Repsol. A las 8.55, la CNMV suspendía la negociación de Repsol y Sacyr porque los abogados de las partes le comunicaron que había fumata blanca.
El acuerdo se dio por bueno a mediodía del martes, aunque oficialmente la mayoría de los bancos no habían firmado los documentos de la operación consistente en una ejecución a Sacyr del 10% de Repsol a 21,06 euros -descuento del 5%- por varias entidades financieras, que posteriormente le vendieron esos 122,09 millones de acciones a la petrolera. Se amortizaba así el 50% de uno de los créditos que mejor reflejan los excesos de la burbuja y las ambiciones sin límite de un jefe de obras henchido de aire.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
13 COMENTARIOS
13 .- "la operación rozaba la ilegalidad por que en otros países no está permitido...", vamos como yo en estos momentos, rozando la ilegalidad ya en otros países no está permitido expresarse libremente.. Acojonante. Vaya periodistas. Tenían que trabajar todos para Tele5 y Sálvame
12 .- #5 tiene toda la razón del mundo. El responsable de Citi en España tien toda la pinta de ser un bocas. Además se llama Nacho Gutierrez y no Nacho Rodriguez, y el articulista evidentemente se ha "equivicado" con el nombre para despistar con la marujona que le cuenta las reuniones "secretas".
Luego criticais a los que venimos del Santander. Pero allí por lo menos no andábamos filtrando noticias a la salida de las reuniones..
11 .- Consideraciones
1] "operacion ilegal en otros paises, usar caja en compra de autocartera por ese valor tan elevado de % acciones" lo que llevo diciendo dias. Brufau se blinda frente a competidores con dinero de la compañia de los accionistas no suyo
2] ¿Si tan buena es Repsol porque nadie quiere compar ese paquete ademas de poder hacerlo con descuento.....?
3] Informe externo para blindarse frente a posibles demandas
10 .- Consideraciones
1] "operacion ilegal en otros paises, usar caja en compra de autocartera" lo que llevo diciendo dias. Brufau se blinda frente a competidores con dienro de la compañia
2] ¿Si tan buena es Repsol porque nadie quiere compar ese paquete ademas de poder hacerlo con descuento.....?
3] Informe externo para blindarse frente a posibles demandas
9 .- #6 Y además ganar millones con ello. Vea por ejemplo, la documental "inside job", y no le va a quedar la menor duda.
Mientras sigamos atendiendo a lo que dicen hacen firmas como: Bank of America
Barclays Capital
Citigroup
Credit Suisse
Deutsche Bank
Goldman Sachs
JPMorgan Chase
Morgan Stanley
UBS
Wells Fargo Securities
Y además llevando a misa los "ratings" de S&P, Fitch y Moodys, todo lo económico por nosotros conocido, se va a ir a tomar por un lugar redondo y muy obscuro.