ENTREVISTA EN EXCLUSIVA AL CONSEJERO DELEGADO

Schultz, un 'indignado' al frente de Starbucks: "En el fondo, estoy de acuerdo con gravar a los que más tienen"

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? Es improbable que esta cita bíblica inspirara a Howard Schultz cuando en 2008

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Schultz, un 'indignado' al frente de Starbucks: "En el fondo, estoy de acuerdo con gravar a los que más tienen"
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    ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? Es improbable que esta cita bíblica inspirara a Howard Schultz cuando en 2008 decidió remangarse de nuevo para recuperar las riendas ejecutivas de Starbucks, empresa que había refundado más de dos décadas antes, pero sí parece estar muy presente en la filosofía vital que este empresario ha conseguido implantar en su exitoso modelo de negocio.

    Ayer lunes, este emprendedor neoyorquino que ahora figura en la lista Forbes de los hombres más ricos del mundo estuvo de paso por Madrid. Lo hizo para presentar su libro, El desafío Starbucks, otro negocio en sí mismo, pues ha convertido en fenómeno editorial la historia de su regreso al frente de la compañía en 2008, ocho años después de abandonar sus responsabilidades, para salvarla del precipicio al que se dirigía. 

    Desde entonces, como detalla en las páginas de su testimonio, el trabajo en los últimos tres años y medio ha estado centrado en reconducir a la compañía desde el crecimiento desbocado, que amenazaba con terminar con su propia existencia, a los principios esenciales que inspiraron su creación, una pura vuelta a los orígenes. En juego estaba el poder de las convicciones frente a la dictadura de las convenciones.

    Tras un acto público por la mañana, Schultz llegó puntual a la cita vespertina en el local estrella de la cadena norteamericana en Madrid, situado en la Plaza de Neptuno, en los bajos del Hotel Palace, el primero que abrió en España hace ahora diez años tras su alianza con el Grupo VIPS. Habla el responsable de un coloso que factura 100.000 millones de dólares y que emplea a cerca de 200.000 personas en todo el mundo.

    Los ricos y los impuestos

    Justo ayer, el presidente de EEUU, Barack Obama, anunció la propuesta de implantar nuevos impuestos para los más ricos. "En esencia estoy de acuerdo con la propuesta de gravar más a los que más tienen, pero tiene que haber un balance entre sacrificio y resultado. El Gobierno ha de ser eficiente en el uso de tales fondos”. Es decir, comparte la filosofía de Warren Buffet (Dejad de mimar a los ricos), pero exige algo más.

    Con todo, insiste en definirse como un mero empresario. "Yo no soy político, ni siquiera economista". Y aprovecha entonces para sacar de la chistera una de sus ideas fuerza: la innovación, algo que para Schultz también incluye cultura y valores, no tener miedo a romper el statu quo nos ha llevado a una situación como la actual. “La innovación no puede ser exclusivo de las empresas, tiene que alcanzar también a la Administración”.

    Sin embargo, no elude la responsabilidad del sector privado a la hora de salir de estos momentos de dificultad. “¿Nos estamos preguntando los directivos de las grandes corporaciones estadounidenses si estamos haciendo todo lo posible para ayudar a la economía y crear empleo?”, se pregunta con un guiño histórico al famoso “qué puedes hacer tú por tu país” acuñado por el presidente John F. Kennedy.

    Con un fondo autocrítico, Schultz reconoce que “el mundo empresarial norteamericano está sentado sobre dos billones de dólares de liquidez en sus balances". No falta dinero, el problema es otro. "Hay una crisis de confianza y corremos el riesgo de entrar en el dilema de qué fue antes, el huevo o la gallina. Tenemos que invertir, animo a todos a hacerlo. La responsabilidad de lo que está pasando no es exclusiva del Gobierno”. 

    Crítico con los políticos

    Quizás por eso, este amante del deporte, expropietario de los Seattle Supersonics, propugna un modo de actuación con consignas propias de los indignados, como la eliminación de las donaciones a los partidos políticos que propugnó el pasado agosto. “Nuestros dirigentes han perdido el foco sobre la importancia de representar a la gente", subraya convencido, como si hubiera participado en las asambleas del 15-M. 

    Schultz sabe que su discurso suena convincente. En tres años ha dado la vuelta a la compañía y ha doblado su valor en bolsa. Y lo ha hecho manteniendo el sistema de protección social para sus trabajadores, que no ha eliminado durante la crisis, y convirtiendo la concienciación medioambiental en seña de identidad. Tal vez por todo eso "Starbucks es un oasis" en el que los consumidores están dispuestos a pagar más por un café.

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