Los reguladores quieren establecer un método consistente de ponderar el riesgo de los bancos

Los reguladores bancarios han centrado su atención en la disparidad que hay en los métodos que usan las firmas para medir el riesgo de sus activos

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Los reguladores quieren establecer un método consistente de ponderar el riesgo de los bancos

Los reguladores bancarios han centrado su atención en la disparidad que hay en los métodos que usan las firmas para medir el riesgo de sus activos y el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea preparan un modelo para establecer unas ponderaciones del riesgo de los bancos que sean consistentes, según fuentes citadas por Bloomberg.

Como ya publicó Cotizalia, la banca española sufre más exigencias de capital pese a estar mejor que la extranjera, porque les perjudican los criterios contables actuales (que cambiarán con Basilea III) y la mayor dureza del Banco de España respecto a otros supervisores. Y es en el cálculo de las ratios de capital -dividiendo los fondos propios entre los activos ponderados por riesgo (APR)-  donde se aprecia una enorme diferencia entre la banca española y la extranjera: aquí la distancia entre el activo total (sin ponderar) y los activos ponderados por riesgo es muy pequeña, mientras que es abismal en países como Suiza, Alemania o Francia.

Por ejemplo, Santander tienen una ratio de capital Tier 1 (capital, reservas y preferentes) del 10,1%, respecto a los APR; si tomamos el activo total, esteporcentajes bajaría al 5,1%. Pero Deutsche Bank, su envidiable 12,6% de Tier 1 se quedaría en un pírrico 2,3% respecto al activo total. Y BNP Paribas, bajaría su capital del 10,1% al 3,1%. Santander tiene una capitalización bursátil de 65.631 millones, Deutsche Bank, de 21.314 millones y BNP, de 62.462 millones.

 

Basilea quiere consistencia

La noticia se produce apenas unos días después de que el comité de Basilea llegara a un acuerdo para incrementar el nivel de core capital que deben tener las entidades financieras de mayor tamaño -son 30 las entidades consideradas de riesgo sistémico-. En concreto, los reguladores bancarios han establecido este fin de semana que su nivel de capital básico deberá ser de entre un 1% y un 2,5% por encima del 7% que se pide según la nueva normativa de Basilea III. La propuesta será sometida a consultas públicas en julio.

"No puede ser que las ponderaciones del riesgo puedan ser manipuladas", comentaba a la agencia Charles Goodhart, antiguo miembro del Banco de Inglaterra y profesor de la London School of Economics, que considera que los métodos "está muy lejos de tener una base científica" y denuncia que "la idea de que la medición del riesgo pueda no ajustarse para reflejar las dinámicas del mercado es algo absolutamente viciado".

Tal y como advierten los analistas y los reguladores, las compañías financieras no usan modelos únicos y los bancos pueden obtener diferentes ponderaciones para algunos activos similares. Un profesor de la Universidad de Exxex consultado por Bloomberg se pregunta si "se puede uno fiar de que los bancos le vayan a dar las malas noticias" y subraya que los "reguladores no tienen los recursos para hacer un escrutinio detallado de todos los datos". Todo esto se sitúa en línea con las quejas que han manifestado algunos bancos estadounidenses sobre sus competidores europeos, a los que acusan de subestimar el riesgo de sus balances.

Problemas de capital

Las nuevas exigencias de los supervisores de Basilea -sobre el core capital de las entidades sistémicas y sobre la necesidad de ponderar el riesgo de una forma coherente para todas las entidades- se conocen justo antes de que se publiquen los segundos test de estrés a la banca europea -tras el fiasco de las pruebas del año pasado- y con la crisis de deuda arreciando. Uno de cada seis bancos no conseguirá el aprobado y entre ellas habrá entidades españolas, griegas, alemanas y portuguesas, según fuentes citadas por Reuters.

 Los expertos ya señalan que la capacidad de los bancos europeos para conseguir el capital que necesitan se encuentra bajo presión, que son vulnerables y que se enfrentarán a una situación “espantosa” si Grecia quiebra –opción que de momento los mercados dan por descontado-. 

De hecho, algunos especialistas comentan que los bancos europeos no han elevado suficiente capital o recortado los créditos lo necesario para resistir los problemas que acarreará el contagio de la crisis de deuda si Atenas, al final, anuncia su quiebra. Pese a que las entidades han reducido su riesgo ligado a Grecia en un 30% hasta los 95 millones al cierre de 2010, todavía tienen casi 2 billones de riesgo relacionado con los otros países periféricos (Portugal, Irlanda, España e Italia), según los datos del Banco Internacional de Pagos de Basilea (BIS). 

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