CAEN LA CONFIANZA, LAS VENTAS AL POR MENOR Y EL CONSUMO ELÉCTRICO

El consumo pincha en noviembre y frena su incipiente recuperación

La incipiente recuperación del consumo de las familias ha hecho un alto en el camino en noviembre. Al menos tres indicadores lo reflejan. Por un lado,
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El consumo pincha en noviembre y frena su incipiente recuperación

La incipiente recuperación del consumo de las familias ha hecho un alto en el camino en noviembre. Al menos tres indicadores lo reflejan. Por un lado, el comercio minorista  -a precios constantes y corregida la serie del efecto calendario- se contrajo un 5,5%, lejos del -1,8 registrado en octubre o del -2,3% de septiembre. Se trata del peor registro desde marzo de este año, cuando las ventas al por menor cayeron un 7,3%.

Un segundo dato refleja las dificultades del gasto familiar para recuperarse. El consumo eléctrico cayó en noviembre un 3,6%, muy por encima del -1,3% registrado en octubre. En este caso, las suaves temperaturas del mes han podido influir en las ventas de electricidad, pero se trata, en cualquier caso, de un retroceso relevante respecto del tercer trimestre, cuando en media del periodo el consumo de energía cayó un -2,1% (cuatro décimas menos que los dos últimos meses).

El tercer indicador se refiere a la confianza del consumidor. Los datos más recientes del Ministerio de Economía –basados en encuestas de opinión- reflejan un retroceso de 20,7 puntos porcentuales en noviembre, lo que supone una ligerísima mejora de cuatro décimas respecto del mes anterior. El dato es, incluso, más negativo que la media del tercer trimestre, lo que pone de relieve la falta de confianza de los consumidores en las expectativas económicas.

La principal razón de este estancamiento tiene que ver, fundamentalmente, con las altas de desempleo que registra la economía española. Es una evidencia demostrada empíricamente que los consumidores tienden a moderar sus decisiones de gasto en un contexto recesivo, ya sea por temor a perder su empleo (aunque lo más duro del ajuste haya pasado) o por razones morales (se consume menos cuando el contexto es poco proclive a los ‘excesos’). Las familias que pueden, por lo tanto, prefieren ahorrar a gastar.

La parte más positiva sigue viniendo de la venta de automóviles, pero en este caso se trata de una recuperación sustentada por ayudas públicas, lo que provoca incertidumbres sobre su sostenibilidad a medio plazo.

 

 

Riqueza inmobiliaria

 

Otro factor que influye en la moderación del consumo es la crisis inmobiliaria. Según estudios del Banco Central Europeo, España se encuentra entre los países  donde el impacto de un cambio en la riqueza inmobiliaria sobre el consumo es mayor. Los países más afectados son el Reino Unido e Irlanda. Y a continuación se encuentran Holanda, España y EEUU.

 

El BCE ha encontrado una evidencia. Para los propietarios de viviendas que se encuentran al límite de sus posibilidades de endeudamiento, un aumento de los precios de la vivienda puede paliar estas limitaciones, ya que podrán tomar prestados más fondos respaldándose en el incremento del valor de su inmueble y, en consecuencia, gastar más. La economista Olimpia Bover, del Banco de España, ha estimado, en concreto, que la propensión marginal al consumo de una unidad en moneda nacional de riqueza inmobiliaria puede crecer entre un 2% y un 7%; mientras que, al contrario, cuando el valor de los pisos retrocede, la tendencia a gastar se aminora.

 

Es decir, que tanto el desempleo como el pinchazo de la burbuja inmobiliaria están frenando la recuperación del consumo, clave para que el Producto Interior Bruto vuelva a crecer de forma robusta.

 

El estancamiento es especialmente relevante en el caso del equipamiento de los hogares –bienes de consumo duradero-, que todavía caen a un ritmo del 9,9% en términos corrientes. La tasa es, al menos, la más baja desde febrero de 2008, lo que indica una clara mejoría, aunque todavía en valores sustancialmente negativos.

 

Los datos del consenso de Funcas –construidos a partir de la opinión de 14 institutos de coyuntura- estiman que la atonía del consuno continuará en 2010, pero de una forma mucho más suave. Se prevé una caída del consumo de los hogares del 1%, muy por debajo del -5,1% que se registrará este año en media anual. El rango de estimaciones es, sin embargo, muy importante, lo que indica muchas incertidumbres. Mientras que para Intermoney el consumo privado crecerá un 0,6%, para Caja Madrid se producirá un descenso del -3,7%.