EL TIPO DE CAMBIO HUNDE LAS EXPORTACIONES EXTRACOMUNITARIAS

La apreciación del euro dinamita la frágil mejora de la competitividad española

La noticia buena es que la competitividad de la economía española mejora (en precios) frente a la eurozona. La mala es que cae sensiblemente respecto de la
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La apreciación del euro dinamita la frágil mejora de la competitividad española

La noticia buena es que la competitividad de la economía española mejora (en precios) frente a la eurozona. La mala es que cae sensiblemente respecto de la OCDE. ¿La causa? La apreciación del euro, que se está comiendo buena parte de los avances en competitividad logrados en los últimos meses gracias a la inflación más baja de España frente a sus principales socios comerciales. Un -1% en el primer caso (septiembre) y un -0,3% en el segundo.

Aunque el grueso de las exportaciones españolas continúa dirigiéndose hacia la eurozona -un 55% de las ventas-, el 45% restante se destina a países con otras monedas. Hay, sin embargo, un cambio de tendencia. Si en 2004 casi el 60% de las ventas en el exterior se dirigían hacia la zona del euro, el año pasado ese porcentaje se había reducido ya hasta ese 55%. Y todo indica que en los próximos años esa proporción irá reduciéndose en línea con el mayor peso que tendrán las economías emergentes. Eso es lo que está sucediendo desde hace un quinquenio. En 2004 las exportaciones españolas a países de fuera de la Unión Europea (incluyendo euro y no euro) representaban el 25,7% del total, pero hoy ese porcentaje llega al 31,1%, con una tendencia claramente en aumento, lo que significa que cada vez es más relevante el tipo de cambio del euro.

Durante años, los sucesivos gobiernos han podido despreocuparse del tipo de cambio por la enorme importancia que tenía el comercio intracomunitario en nuesta balanza comercial, pero esa realidad es la que está cambiando de forma acelerada de la mano del mayor crecimiento de las economías emergentes, como se ha manifestado en la actual recesión mundial.

Por eso, cada vez es más importante el Índice de Tendencia de la Competitividad (ITC) que trimestralmente elaboran los funcionarios del Ministerio de Industria y Energía. ¿Y qué es lo que dice esa índice? Pues que frente la UE, y  en el tercer trimestre de este año, la competitividad bajó un 0,6% en términos anuales (datos negativos significan una ganancia de competitividad y al revés cifras positivas representan un empeoramiento). Por el contrario, frente a la OCDE (sin contar la zona euro) se ha producido un aumento del  4,3% en el último año, lo que significa que las empresas exportadoras tienen mayores dificultades para vender en el exterior. O dicho en otros términos, mientras que gracias a la inflación España ha ganado un 2,2% de competitividad frente a la OCDE, la apreciación del euro le ha restado un 6,5% de su capacidad de competencia en los mercados internacionales de bienes y servicios.

Las mayores dificultades para vender en euros ya se han manifestado en la economía española durante los últimos meses, como pone de relieve el empeoramiento de las exportaciones destinadas a países extracomunitarios. Si en junio registraban un decrecimiento del -6,5%, en agosto la caída era ya del 22,6%. El caso más singular es el de EEUU, que refleja un descenso de las exportaciones españolas hacia ese país del 40% en agosto, y de un -21,2% en el acumulado de los ocho primeros meses del año, y todo ello en un contexto de franca recuperación de la demanda interna estadounidense.

Trayectorias divergentes

 

Los datos mensuales de competitividad no son, en cualquier caso, un fenómeno aislado en un solo mes. Entre enero-septiembre de 2009, el Índice de Tendencia de la Competitividad frente a la OCDE creció un 0,8% en términos interanuales, pero el índice de tipo de cambio y el de precios relativos siguieron trayectorias divergentes: el primero aumentó un 1,9% y el segundo se redujo un 1% respecto de los niveles del mismo periodo de 2008.

 

La ventaja de un euro apreciado -lleva fluctuando en el entorno de 1,50 dólares desde hace semanas-  es que las importaciones son más baratas, y por lo tanto la tasa de variación del IPC y del propio deflactor del PIB tenderán a bajar a lo largo el tiempo, algo que en buena medida explica el diferencial positivo de inflación de España respecto de la UE. Al ser España un país tan dependiente de las importaciones, lógicamente cuando se aprecia el euro se beneficia en mayor medida que el resto de países del factor tipo de cambio. Por el contrario, un encarecimiento del euro provoca dificultades en las exportaciones, lo cual reduce tanto la inversión productiva de las empresas como el nivel de empleo.

 

El Banco de España estimaba en su último Boletín económico que una apreciación permanente del 10% en el tipo de cambio del euro puede suponer una disminución de la tasa de expansión de la actividad para la eurozona que oscila entre 0,3 y 0,7 puntos porcentuales, y de 0,7 pp del PIB al cabo de un año; así como una reducción de la inflación, que, en términos del deflactor del consumo, se situaría entre 0,1 y 0,4 puntos. Además, sostiene el banco central, se estima que la transmisión total a la economía del área se completaría en torno al tercer año, dando lugar, con respecto al escenario central, a una reducción acumulada del PIB de entre 0,7 y 1,3 puntos porcentuales, y del deflactor del consumo de entre 1,3 y 1,6 puntos.

La apreciación del tipo de cambio no es, desde luego, un asunto que no preocupe en círculos económicos. La patronal europea BusinessEurope avisó ayer en Bruselas, informa Europa Press, de que el tipo de cambio del euro respecto al resto de divisas internacionales ha alcanzado el “umbral del dolor” para la industria comunitaria, ya que dificulta las exportaciones y pone en riesgo el retorno al crecimiento de la eurozona. "Estoy profundamente preocupado por la reciente evolución de los tipos de cambio. El euro ha alcanzado el umbral del dolor para la industria en la eurozona. Esto no es una buena noticia para el crecimiento en Europa y no resulta coherente con los compromisos de los países del G-20 para una resolución ordenada de los desequilibrios internacionales", dijo el presidente de BusinessEurope, Jürgen R. Thumann.