NOMBRA A UN INTERINO COMO SECRETARIO GENERAL

Blesa se queda sin mano derecha hasta que se resuelva su futuro en Caja Madrid

Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, jubiló ayer a su secretario general y hombre de confianza, Enrique de la Torre, a petición del interesado, lo cual le supone

Foto: Blesa se queda sin mano derecha hasta que se resuelva su futuro en Caja Madrid
Blesa se queda sin mano derecha hasta que se resuelva su futuro en Caja Madrid

Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, jubiló ayer a su secretario general y hombre de confianza, Enrique de la Torre, a petición del interesado, lo cual le supone un grave contratiempo. Para su relevo ha buscado una solución interina hasta que se resuelva el futuro del presidente: un hombre de la casa, Jesús Rodrigo, actualmente de baja por enfermedad, según confirman fuentes cercanas a la entidad. Dichas fuentes aseguran que la continuidad o destitución de Blesa tienen que decidirse definitivamente a la vuelta de las vacaciones de verano, en septiembre u octubre a más tardar.

Enrique de la Torre era un poder en la sombra dentro de Caja Madrid, hasta el punto de que Blesa consultaba con él todas las cuestiones importantes, según los que conocen bien la situación de la entidad. Por ejemplo, fue el responsable del intento de rescate de Carlos Vela cuando fracasaron sus esfuerzos por salvar a Martinsa-Fadesa y la inmobiliaria entró en concurso de acreedores.

En los últimos tiempos, estaba desbordado de trabajo con los múltiples frentes que tiene abiertos la caja madrileña: Iberia, Sos Cuétara, el aumento de la morosidad, la peligrosa caída de la tasa de cobertura, etc. Según las fuentes consultadas, De la Torre, de 63 años, llevaba pidiendo su jubilación desde hace más de un año y había puesto este verano como fecha tope para ello. Una salida que siempre será más sosegada con Blesa en el timón que con otro presidente.

Esta fecha tope había puesto a Blesa en un brete, puesto que era difícil llevar a cabo un fichaje de campanillas para un puesto clave en la organización: nadie iba a fichar por la Caja con la espada de Damocles de la posible salida del presidente en otoño. Parece claro que cualquier nuevo presidente desembarcará al menos con dos cargos de su confianza: el director de comunicación y el secretario general del consejo.

Se había rumoreado una solución intermedia, que consistía en el nombramiento de Ignacio Navascués, secretario del consejo de Cibeles, el holding que agrupa las participaciones financieras de la caja. Pero finalmente Blesa ha optado por poner en el cargo a Jesús Rodrigo, en lo que se interpreta como un premio a su labor al frente de la asesoría jurídica desde 2001. Porque parece difícil que ejerza su cargo al hallarse de baja por enfermedad, al punto de que no podrá reincorporarse hasta noviembre aproximadamente, siempre según las fuentes.

Para entonces, ya debería estar decidido el futuro de Blesa y, bien su sustituto, bien el actual presidente en caso de que continúe, ficharán a alguien con mayor peso específico para ocupar la secretaría general de forma definitiva.

Reducción de la cúpula de Caja Madrid

Este relevo se inscribe dentro de los importantes cambios que está sufriendo la cúpula de Caja Madrid en los últimos meses y que persiguen aligerar la estructura de la entidad ante el dificilísimo entorno al que se enfrenta la banca española. Estos movimientos comenzaron por la salida del propio Vela hace un año, forzada por la presión mediática tras las pérdidas que supuso para la entidad (tenía créditos por casi 1.000 millones de euros) la que es hasta el momento la mayor quiebra de la historia de España.

El estallido de Sos Cuétara, donde la caja tiene una participación accionarial de 145 millones y créditos por una cantidad no revelada, dio la oportunidad a Blesa de colocar  a Mariano Pérez Claver, hasta ese momento presidente de la Corporación de Caja Madrid. Las fuentes aseguran que Pérez Claver había perdido el feeling con el presidente, que de esta forma ha podido colocar al frente de la corporación a un hombre de su total confianza -el director general de negocio de la caja, Matías Amat-, con lo que amortizó su puesto.

La última salida, la de Rafael Sánchez-Lozano con destino a Iberia -operación ideada también por De la Torre-, aunque también pretende resolver otro problema de la caja, tiene unas connotaciones muy distintas. En este caso, se trata de una persona con una excelente relación con Blesa, que le ha servido al presidente para matar dos pájaros de un tiro: por un lado, reactiva la fusión de la aerolínea con British Airways, una operación crucial para la caja y que Fernando Conte había paralizado, y, por otro, reduce la estructura de Cibeles (Sánchez-Lozano era director de desarrollo estratégico), que estaba pensada para una salida a bolsa que se tuvo que suspender sine die y que resulta excesiva en el escenario actual.

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