TENDENCIAS
@Federico Quevedo - 12/11/2009
Los obispos españoles, en el ejercicio de su labor evangelizadora y su papel como guías espirituales de los católicos, han recordado a sus señorías que votar a favor de la nueva Ley del Aborto que el Gobierno ha enviado al Parlamento implica una pena de excomunión y de pecado público. Dicho así suena horrible –y es que lo es, pero no por la pena, sino por el pecado-, y en seguida los maestros de la manipulación, los profetas del progresismo, los aduladores de esa falsa modernidad que disfraza el infanticidio masivo bajo el eufemismo de interrupción voluntaria del embarazo, se han rasgado las vestiduras, tirado de los pelos y evacuado sus esfínteres dialécticos sobre los purpurados.
Estos fanáticos de la religión de Estado, integristas de la ideología de género y el falso derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo –sobre su cuerpo sí, sobre el de otro, no-, estos fascistas del culto a la muerte que hasta organizan seminarios sobre cómo matar al que sufre -¿Sufre usted? No se preocupe, llame al Doctor Montes que enseguida le aplicará un sedante que le hará dormir el sueño de los justos, y no le rebanará el cuello porque está mal visto y es políticamente incorrecto-, estos intolerantes que nos obligan a comulgar con ruedas de molino en Educación para la Ciudadanía y aplauden la decisión del TSDH de Estrasburgo de retirar los crucifijos de las escuelas en pro de la libertad –su libertad, no la nuestra- desde las verdes praderas de PRISA sembradas de dulce veneno, estos, digo, se permiten el lujo de darles a los obispos lecciones de esa falsa moral progresista según la cual todo es relativo. Hasta la muerte por asesinato.
Tengo que reconocer que los apóstoles de la muerte han conseguido hacer de ésta un avance social, lo cual tiene bemoles, gracias una estudiada y cuidada manipulación del lenguaje, aunque en este caso lo que más les duele es que lejos de haber convencido a la mayoría social, lo que han conseguido es un fuerte rechazo y eso es porque dicha manipulación del lenguaje ya no es tan efectiva y la propia ciencia ha puesto sobre la mesa la brutalidad del aborto.
Aún así, estos encolerizados defensores de ‘su’ libertad de conciencia han conseguido sacar adelante la ley más perversa que haya redactado nunca un Gobierno en este país, según la cual matar se convierte en un derecho impuesto y ante el que no cabe recurso a la objeción de conciencia, y encima se atreven a predicar con el ejemplo y exigen a la jerarquía católica respeto a la ley y a la libertad de elección. Con un par. Nunca un ejemplo tan clamoroso de fascismo conceptual se había llevado a cabo con semejante impunidad.
"Sólo Dios es Señor de la vida"
Verán: a los obispos españoles no cabe reprocharles nada, pues lo único que están haciendo es cumplir con su deber respetando de manera escrupulosa las leyes civiles que los ciudadanos de este país nos hemos dado, y de acuerdo con ellas la libertad religiosa y de conciencia. ¿Alguien se imagina a Llamazares visiblemente preocupado por la amenaza de excomunión? No, ¿verdad? Pues dejen ustedes, señores de la ultramontana izquierda, que todavía debe pedir perdón por sus numerosos crímenes contra la humanidad –y éste del aborto es uno de ellos-, a los obispos que se dirijan a los católicos y les recuerden aquello que de acuerdo con su conciencia, pueden o no hacer.
Y lo que de acuerdo con su conciencia los católicos pueden o no hacer se resume en diez mandamientos, de los cuales el quinto es muy claro, conciso y concreto: No matarás. Fíjense en la diferencia: la Iglesia ultracatólica, ultramontana y cavernícola defendiendo la vida, y la izquierda progresista y moderna, ejecutando la muerte como receta de modernidad. Paradójico, ¿no?
Los defensores de los derechos civiles marginan los derechos de los más débiles, que sólo son defendidos por aquellos a quienes estos intolerantes expendedores de certificados de progresismo califican de enemigos de esos derechos. Allí donde la izquierda predica el derecho a matar, la Iglesia dice que “la vida humana es sagrada, porque desde su inicio es fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia, puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano inocente”. ¿Y esto es calificado de retrógrado, de antisocial, por los apologistas de la modernidad?
Pues lo cierto es que no existe mayor hipocresía, mayor cinismo que éste, porque mientras la doctrina de la Iglesia es absolutamente clara y transparente en cuanto al hecho de que un ser humano pueda matar a otro de modo directo –no, en ningún caso y sin excepción alguna-, sin embargo la doctrina de la izquierda está absolutamente envilecida por una doble moral según la cual ese es un derecho que ellos mismos conceden a conveniencia. Así que de lecciones, nada.
413.
el hijo del lechero»12/11/2009, 22:23 h.
#406 Últimamente curras poco, ¿eh, viejete?
O igual es que el 'tocino' te gusta mucho, ¿verdad?
Buenos días.
412.
pakithor»12/11/2009, 22:22 h.
Y yo me pregunto: ¿No habrá que excomulgar igualmente a todo aquel que, teniendo mayoría absoluta para abolir el aborto, ha permitido que el aborto sea un derecho de facto?
411.
el hijo del lechero»12/11/2009, 22:15 h.
#395 ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Síiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Y tías muy buenas...........¡¡¡¡¡¡¡también!!!!!!!!
Sobre todo para ti, viejete.
Buenos días.
410.
nocorrasespeor»12/11/2009, 22:13 h.
1. El primero, amarás a Dios sobre todas las cosas.
2. El segundo, no tomarás el nombre de Dios en vano.
3. El tercero, santificarás las fiestas.
4. El cuarto, honrarás a tu padre y a tu madre.
5. El quinto, no matarás.
6. El sexto, no cometerás actos impuros.
7. El séptimo, no robarás.
8. El octavo, no dirás falso testimonio ni mentirás.
9. El noveno, no consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10. El décimo, no codiciarás los bienes ajenos.
¿ Cuantos de estos cumplen los GURTELIDOS y sus defensores como el tal Quevedo ? GURTELIDOS, Sr. Quevedo, es Vd. un Gurtelido, bueno no, es Vd otro GURTELIDO, menuda tropa.
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Federico Quevedo, nacido en Hamburgo (Alemania) en 1961, licenciado en Ciencias de la Información, está casado y tiene 4 hijos. Quevedo ha realizado su carrera profesional en medios como Radiocadena Española, Antena 3 Radio, Europa Press, La Gaceta de los Negocios, Actualidad Económica... Además es colaborador de Telemadrid, Popular TV, 'La Mañana' y 'La Linterna' de La Cope y 'El Gato al Agua' en Intereconomía. Autor de los libros 'Pasión por la Libertad' sobre el pensamiento político del ex presidente Adolfo Suárez, y 'El Negocio del Poder' junto al periodista Daniel Forcada.
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