publicidad

  

OPINIÓN

Qué hacemos con los musulmanes: ¿echarlos o integrarlos?

BIOGRAFÍA

Federico Quevedo, nacido en Hamburgo (Alemania) en 1961, licenciado en Ciencias de la Información, está casado y tiene 4 hijos. Quevedo ha realizado su carrera profesional en medios como Radiocadena Española, Antena 3 Radio, Europa Press, La Gaceta de los Negocios, Actualidad Económica... Además es colaborador de Telemadrid, Popular TV, 'La Mañana' y 'La Linterna' de La Cope y 'El Gato al Agua' en Intereconomía. Autor de los libros 'Pasión por la Libertad' sobre el pensamiento político del ex presidente Adolfo Suárez, y 'El Negocio del Poder' junto al periodista Daniel Forcada.

 Deja tu comentario

BUSCAR USUARIOS

Federico Quevedo.-  18/10/2010

El PP de Cataluña, liderado por Alicia Sánchez Camacho, está planteando en los primeros pasos de la campaña electoral un interesante debate sobre la inmigración en España, y está siendo valiente en la formulación de algunas propuestas dirigidas a situar esa discusión en el terreno del sentido común, lejos de posiciones extremistas como las defendidas por Josep Anglada por un lado, o los apóstoles del multiculturalismo, por otro. El domingo, en Alemania, la canciller Angela Merkel hacía también su particular incursión en este asunto -que debería preocupar mucho más de lo que lo hace a las autoridades europeas- y afirmaba sin rubor que el multiculturalismo se ha demostrado que no es la solución para una convivencia en paz y libertad de propios y extranjeros. Giovanni Sartori ya nos advirtió hace tiempo de que multiculturalismo y pluralismo no eran la misma cosa, sino más bien la contraria, ya que el primero “invierte la dirección de marcha pluralista que sustancia la civilización liberal”, en primer lugar porque el pluralismo invita al individuo a liberarse de las señas de identidad si quiere hacerlo mientras que el multiculturalismo lo atrapa en esas mismas señas, y, en segundo lugar, porque mientras el pluralismo invita a la convivencia compartida el multiculturalismo provoca guetos, es decir, sociedades cerradas y homogéneas.

 

Durante años, la izquierda ha estado engañando a la opinión pública con una falsa visión del multiculturalismo como una pata insustituible de la mesa de la democracia, y situando a los detractores del mismo en las antípodas del sistema. Eso llevó a la izquierda a poner en marcha, por un lado, una política de puertas abiertas y papeles para todos que sirvió de reclamo a una inmigración masiva que entró en nuestros países sin control alguno y, por otro, a practicar el buenismo y la complacencia con los recién llegados, hasta el punto de permitir la vulneración de las leyes mirando hacia otro lado por aquello de que eran “cosas de su cultura”. Así, hemos visto infinidad de casos de casos de mezquitas instaladas en sótanos de edificios de vecinos en los que éstos tienen que soportar estoicamente el ruido que hacen los devotos musulmanes a las tres de la mañana… O carnicerías que uno imaginaba solo existían por sus condiciones de insalubridad en algún zoco marroquí… O, lo que más polémica ha levantado, niñas con las cabezas tapadas por el velo islámico y vestidas de manera que hace imposible su participación en asignaturas obligatorias para el resto de alumnos como la gimnasia. En algunos casos atentan contra nuestras leyes, en otros contra nuestras costumbres, pero en ningún caso buscan la integración y respetan nuestro modo de vida, sino que tratan de imponer el suyo.

El multiculturalismo es una doctrina perversa, que actúa contra las leyes de la democracia

 

Bien, nos preguntamos qué es lo que hay que hacer… ¿Echarlos? Y aquí les respondo con absoluta contundencia: nunca. Jamás. No diré bajo ninguna circunstancia, porque creo que se acepta de manera bastante universal la expulsión cuando se trata de delincuentes habituales. Pero si de lo que hablamos es de inmigración legal, yo, al menos, me declaro radicalmente en contra de expulsar a nadie de nuestro país, porque entre otras cosas se ha demostrado que la inmigración legal aporta riqueza y contribuye al bienestar económico de todos. Pero ahora que se ha puesto de manifiesto que el multiculturalismo es una doctrina perversa, que actúa contra las leyes de la democracia, lo nos estamos planteando es cómo conseguimos que aquellos a los que hasta ahora les permitíamos sobrevivir en sus guetos se integren en nuestro modelo de sociedad. Y es aquí donde el PP de Cataluña está haciendo propuestas valientes como la del “certificado de buena convivencia”. Pero, más allá de ‘papeles’ que certifiquen la buena conducta de unos o de otros, la manera más efectiva de integrar a quienes aparentemente se niegan a hacerlo es el cumplimiento íntegro de las leyes y la observancia de nuestras costumbres. Dicho de otro modo: mismos derechos, mismas obligaciones.

 

Es decir, no debería plantear ningún debate el hecho de que en un colegio se expulse a una alumna por llevar velo o negarse a cumplir con sus obligaciones escolares. No debería ser motivo de escándalo que la policía clausure una mezquita situada en los sótanos de una vivienda colectiva, o que se multe a un imán por llamar a la oración a las tres de la mañana despertando a todo un barrio, o que se sancione a una mujer por bañarse vestida en una piscina pública. Nuestras normas y nuestras costumbres son las que son, y quienes las rechacen saben que pueden volverse por donde han venido o, en caso contrario, la ley actuará contra ellos. Esa tiene que ser la única línea de actuación, es la única posible en un Estado de Derecho: la observancia de la ley, su cumplimiento sin relajaciones. ¿Y por qué planteo esta cuestión desde el punto de vista de la relación con las sociedades musulmanas? Porque, evidentemente, por su cultura son las que más conflictos de convivencia generan pero, insisto, existen muchos musulmanes que han comprendido que es posible guardar sus costumbres sin invadir las nuestras, y ese ejemplo de convivencia y de integración debe imponerse a todo el colectivo musulmán en nuestro país.

 

Hacerlo así será, además, la mejor manera de evitar que tengan éxito aventuras ultraderechistas como la de Anglada, que en definitiva promueven hacia los colectivos inmigrantes las mismas dosis de intolerancia que las sociedades musulmanas manifiestan hacia los cristianos. La nuestra es una civilización que se fundamenta en los valores de respeto y tolerancia propios de una sociedad abierta de tradición cristiana, y eso significa que no podemos actuar con ellos igual que ellos actúan con nosotros en sus países de origen. Pero respeto y tolerancia no son lo mismo que buenismo y complacencia.

 

Más en http://twitter.com/Federicoquevedo y en www.facebook.com

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 253 COMENTARIOS

253 .- echarlos

sesincero

28/10/2010, 12:09 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

252 .- Los musulmanes no se pueden integrar. Aunque la mayoría sepa que el corán es una sarte de idioteces incoherentes y confusas, siempre habrá los jefecillos violentos de la panda para recordarles que es palabra de Dios.
Y que dice su Dios misericordioso y tolerante ?
1.Hay que matar a los infieles
2.Hay que matar a los adúlteros
3.Hay que matar a los apóstatas
4.Hay que pegar a las mujeres que no se someten a los hombres y violarlas
5.Hay que tomar esclavos del jihad y violarlos
6.Hay que matar a los judíos
7.Hay que matar a los idolatras [teniendo en cuenta que la santísima trinidad es una asociación de ídolos, los cristianos están incluidos]
8.Hay que hacer la guerra [jihad] contra los infieles ahí donde estén mayoritarios los musulmanes.
Y qué ocurre ? Pues que siguen estos preceptos criminales!!!
Los gobiernos y la prensa que callan la barbarie islámica son cómplices. Si creéis que lo digo es una barbaridad, entonces os ruego que leais el corán, no os pido más: salid de la ignorancia. El corán es peor que Mein Kampf porque asocia la religión [la menor parte del libro es espiritual] con ideología política, social, familiar y fiscal, todo en una clar voluntad de dominación fascista.

reisroc

20/10/2010, 10:40 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

251 .- Unas últimas reflexiones por hoy:

Creo que no hay que dramatizar sobre la posible "reconquista" de Al Andalus. ¿Quién duda de que la raza caucásica está en extinción? En 100 años, 200 quizás, los cruces de europeos con africanos, asiáticos, amerindios, etc., harán que la "Vieja Europa" sea una amalgama de caracteres étnicos. ¿Qué tiene eso de malo?

Y sobre la dificultad de la integración de los musulmanes, a pesar de que a ellos les cuesta, pensemos en las barreras que les ponemos para lograrlo. Ya lo he contado esta mañana: esas mismas barreras las observé yo de pequeño en Mallorca hacia los murcianos y andaluces principalmente, pero también hacia cualquier español de baja cuna que trabajara de peón o bracero en la isla. Y puedo asegurarles que era penoso y muy violento.

#22 #24 #26 #27

DANCAIRE

19/10/2010, 23:19 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

250 .- #234

Mire, en un principio he pensado en ni contestarle, que suelo yo apartarme de gentes con convicciones tan claras y grandilocuentes, como esa de "Nuestro modo de vida SÍ es superior al suyo".

En lo que se refiere a su retórica pregunta sobre los motivos de que no haya apadrinado a un niño magrebí, ¿qué le hace suponer que no lo he hecho o intentado? ¿Conoce Ud. a alguien que haya adoptado a alguno? ¿Sabe Ud. que ello no está permitido por la legislación de todos los países musulmanes que yo conozco?

Repite Ud. la frase de Merkel sobre que los que no aprendan alemán no les interesan. No conozco las estadísticas, pero por muy difícil que sea el alemán, puede estar Ud. seguro de que los magrebíes lo aprenden en un plis plas, ya que tienen una gran facilidad para los idiomas, una grandísima facilidad. repito, GRANDÍSIMA. Se ve que con los turcos no pasa lo mismo. ¿Ud. conoce a algún marroquí o argelino que a los pocos meses de vivir entre nosotros no hable bastante bien español?

Sabe, yo conocí hace unos meses a una mujer belga de unos 40 años, que vive en la Costa del Sol desde hace 2 años y no habla español No se integra ¿qué hacemos con ella?


Saludos

DANCAIRE

19/10/2010, 23:05 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

249 .- #238 Pues para la inmigración ilegal, pues aplicar las leyes. ¿Es que aquí no tenemos leyes para quien entra ilegalmente? La verdad no losé; pues aquí todo se ha convertido en un desmadre.

jibaro

19/10/2010, 22:57 h.

 Responder

|

 Marcar como ofensivo

|

 Me gusta (0)

|

#

los más leidos los más leidos los más comentados los más enviados
Ediciones anteriores      Suscripción al boletín                                              Anúnciate
Auditado por Ojd