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BIOGRAFÍA
Federico Quevedo - 10/04/2010
Jueves 8 de marzo de 2010, a las cinco de la tarde, hora taurina donde las haya. En la sala de juntas del edificio sito en la Avenida de San Luis 25 se celebra una reunión ficticia para la portada del día siguiente, con Pedrojota Ramírez presidiendo el encuentro, los pulgares en los tirantes, rostro circunspecto, ceño fruncido y pose entre el Walter Mathau de Primera Plana y el Jack Warden de Todos los hombres del presidente, a punto de pasar a la historia después de haber inmortalizado El gran carnaval.
-¡Joder! ¡Qué faena! Ahora qué hacemos… Hay que buscar un enganche para machacar mañana a Rajoy en la portada o me quedo sin tema para mi artículo del domingo…
-¿Qué tal si le criticamos por lo que ha tardado…? -propone, no exento de timidez, uno de los presentes.
-No, hombre, no. Eso está muy visto. Al final se va, que es de lo que se trata y lo que todo el mundo le pedía a Rajoy… Tiene que haber algo más, coño.
-Bueno, se va pero no del todo, porque sigue siendo senador… -se escucha decir a una voz indeterminada…
-Se va, pero no se va… Se queda… Se va pero se queda… ¡Ya está!
Todos los presentes dieron un respingo en sus sillas y, mirándole con devoción, se aprestaron a tomar nota en sus cuadernos.
-Rajoy pacta con Bárcenas que se marche pero que se quede -dice tajante y con gesto de satisfacción el director del diario.
-Hombre, eso no es exactamente así… -se atreve a señalar uno de los presentes.
-¡Y qué más da cómo sea! Será como yo lo diga, y daos prisa que quiero escribir mi carta dominical desde la piscina de mi casa de Mallorca esta misma tarde.
A la misma hora, en la calle Miguel Yuste 40, en otra sala de reuniones de similares características se produce una reunión igual de ficticia y casi calcada de la primera. Javier Moreno, director de El País, atiende el teléfono mientras los demás le observan con mirada inquisidora:
-Sí, sí. Claro que sí, Juan Luis, tienes toda la razón, como siempre. No te preocupes que así lo haremos.
Moreno cuelga el teléfono y se dirige a los suyos con gesto resignado:
--“Ha dicho que de titular de apertura tiene que ir Bárcenas y su salida del PP por las tensiones internas…”, en este punto es interrumpido…
-Eh, perdona, Javier… No es esa la información que tenemos…
El director le mira frunciendo el entrecejo…
-Vale…
-Es así y lo demás da igual. -De nuevo Moreno es interrumpido…
-¿Y el resto de la portada? ¿No deberíamos llevar algo de Garzón?
-Eso ya no es noticia -asegura impertérrito el director de El País-. Buscad otras cosas, a ver, esto de Alemania y los abusos… Por supuesto el acuerdo nuclear USA-Rusia, la declaraciones de Van Rompuy que interesarán mucho a los lectores y la crisis griega. Todos a trabajar.
Casi a esa misma hora, frente a la Torre del Oro de Sevilla algo más de una treintena de antiguos y actuales altos cargos del Partido Popular se hacían una foto con pretensiones históricas y que la realidad demostró inconveniente. Tras las sonrisas desplegadas para las cámaras se escondía la realidad de una enorme tensión. El PP de entonces no es el de ahora, y Rajoy sigue soportando odiosas comparaciones y presiones injustas e injustificadas provenientes tanto de la izquierda radical -eso es inevitable-, como del entorno del ex presidente y eso que se ha dado en llamar la derecha de la derecha.
Se le sigue sin perdonar su triunfo en el Congreso de Valencia. Si el Congreso de Sevilla de 1990 fue una catarsis para el PP, que abandonaba la derecha para abrazar el centrismo, el de Valencia en 2008 significó la apuesta por un futuro distinto y un partido más abierto y más plural que recuperaba ese espíritu de moderación y sentido común que Aznar abandonó en su segunda legislatura.
La tensión se palpaba. Francisco Álvarez Cascos se pasó casi toda la comida despotricando de su sucesora, María Dolores de Cospedal, en un gesto bravucón de esos de los que desde el primer momento quiso desprenderse Rajoy. Cascos, junto a Arenas, que no paró de hacerle la pelota a José María Aznar -padrino de uno de sus hijos-, tampoco ocultaron su desazón por la ‘solución Bárcenas’, y es que el ex secretario general sigue conservando una amistad más allá de toda duda con el ex tesorero, al igual que el vicesecretario Arenas.
De hecho, “¿no fue bajo mandato de Cascos cuando Correa y los suyos comenzaron su andadura?”, se preguntaba alguno de los pocos marianistas presentes en el encuentro. El rostro de Rajoy crujió cuando Don Manuel, el mismo Don Manuel que se dejó acompañar del brazo por Álvaro Pérez ‘el Bigotes’ en la boda de la hija de Aznar, brindaba por el único de “los nuestros” que ha ganado y por su hijo político, Gallardón -el candidato de Aznar a sustituir a Rajoy-, dejando a un lado al otro gallego de la mesa. Pero cuando de verdad crujieron los huesos de los pocos marianistas que dentro y fuera del recinto acompañaban al hoy líder del PP fue cuando Aznar tomó la palabra para exigir a su partido que siga siendo implacable contra la corrupción como lo fue cuando el mandaba.
“Claro, por eso estaban Correa y El Bigotes en la boda de Ana Aznar”, me dice alguien que acompañó a Rajoy a Sevilla. Me consta que el malestar de la nueva Dirección, o de parte de ella, con Aznar y su gente empieza a ser importante. “Es impresentable lo que ha hecho. Ha sido una encerrona, pero seguro que mañana [por el viernes], Pedrojota le hará la ola y no se acordará ni de con quién empezó a trabajar Correa en el PP, ni quien lo nombró testigo de aquella boda, ni de quién lo echó en el año 2004. Si hay algo de corrupción enquistada en el PP, esa corrupción nació con Aznar, y Aznar miró para otro lado, y los que trabajaron con él, alguno de los cuales ahora destila veneno contra Rajoy en las páginas de El Mundo, también miraron para otro lado”.
“Es curioso como Pedrojota y El País se han unido en esta ofensiva contra Rajoy”. Son, desde luego, extraños compañeros de cama, de una cama en la que también se ha metido Aznar quien, en su afán por acabar con el liderazgo de Rajoy al frente del PP no tiene inconveniente en darles argumentos a sus enemigos. A Rajoy se le podrá criticar por muchas cosas, entre otras por haber pecado de ingenuo en el caso Bárcenas y no haberse desprendido de él cuando tenía que haberlo hecho, es decir, en julio del verano pasado, porque si es verdad que él, como líder de la oposición, debe ser el primero en dar ejemplo en lo que a respeto a la presunción de inocencia se refiere, también lo es que la presunción de inocencia está estrechamente ligada a la consideración de acusado o no del imputado, pero que la responsabilidad política es ajena a esa consideración y, sin embargo, si se encuentra vinculada a la mínima sospecha indiciaria de delito, se confirme o no ésta bajo la acción de la justicia. Pero, dicho eso, hay que reconocerle, sin lugar a dudas, que ha actuado bajo los principios clásicos que forjan a un líder: prudencia, justicia y fortaleza. Lo fácil en estos casos es plegarse a las exigencias de los editorialistas de la agónica prensa de papel que busca en casos como éste el último asidero antes de verse arrastrada por la marea imparable del mundo digital.
Miren, todo esto es la historia de un acoso. Un acoso que, sin duda alguna, tiene fundamento en hechos claramente delictivos que se produjeron en el seno del Partido Popular. Pero un acoso, al fin y al cabo. No me cansaré de decirlo, ni de denunciarlo, porque quienes practican esta clase de acoso, a veces propio de una secuencia de El Padrino, son tan culpables de la corrupción que denuncian como los propios denunciados. Forman parte de un sistema corrupto, lo alientan y lo alimentan, se sirven de él y lo exprimen en su provecho y deberían estar tan cerca del banquillo de los acusados como lo están hoy Correa y sus secuaces, o como lo estuvieron otros antaño. Y eso es así, y ese comportamiento tiene lugar porque ellos se han erigido en directores del sistema, y no conciben ni permiten liderazgos políticos incontrolables e independientes. Desde luego es opinable que Rajoy sea o no el mejor candidato del PP para ser presidente del Gobierno, pero lo que les puedo asegurar es que, si gana, será una victoria de la sencillez, del sentido común, de la moderación y de la independencia frente a quienes solo entienden el poder como una oligarquía de la que son dueños y manejan a su antojo.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
73 COMENTARIOS
73 .- Palmero, servil y lacayuno Quevedo:
¿Podrías por favor pasarle este enlace sobre ameron a tu amo?
Como anda de inglés más o menos como de principios, tambiénle puedes facilitar la cosa pasándole el artículo de McCoy de hoy lunes.
Pide un aumento de sueldo, que tu trite trabajo es cada día más exigente.
72 .- #69 No se pueden decir más tonterias de una vez.... Aznar le sacó 15 puntos de ventaja al Psoe? cuando? en algun sueño, porque eso no es cierto...
Los periodicos de derechas se meten con Rajoy?, no es cierto, EL MUNDO un periodico que está dirigido por un reptil y Libertad digital que está dirigido por un tipo enfermo, atacan a Rajoy.... ABC, La Razon, Intereconomia [la Gaceta], la Cope en emisora de Radio defienden las ideas de los votantes del PP de verdad, los que queremos que Rajoy gane las elecciones y se saque a zapatero del poder.
ASi que ya basta de querer engañar. Ya tiene Losantos la censura en LD, ahora tienen que venir aqui sus lacayos a repetir las mismas mentiras?. Pregunto eh?
71 .- #69 Ah, y si Ud o alguno de sus corifeos es tan absolutamente simple como para tildarme de socialista o vendido al PSOE como dice algún amargado por ahí abajo, pues allá Ud. Desde luego, no destacan ni Ud ni sus [escasísimos] seguidires por su brillantez
70 .- #69 ¡Y como pasean a Jose Maria Sala, secretario de formación del PSC?.
69 .- Quevedo, es Ud el mamporrero de Mariano Rajoy. Un amargado, porque los periódicos de la derecha española le ningunean constantemente. Sólo le aceptan en El Confidencial del Sr. Casado y en Intereconomía, donde lamentablemente pasean a gente como Mario Conde como referente de honradez y principios.
Si el PP tuviera un líder de principios y con carisma, estaría 15 puntos por delante del inepto PSOE. Punto Pelota. Siga Ud defendiendo a Rajoy, seguramente un infiltrado del PSOE para que la derecha no vuelva a gobernar el país en la vida