Opinión | España | paro | democracia
BIOGRAFÍA
Federico Quevedo.- 30/04/2011
“Como corderos llevados al matadero…” La referencia bíblica se vuelve hoy más oportuna que nunca. Como silenciosos corderos llevados al matadero, la sociedad se enfrenta a la peor de sus crisis sin levantar la voz, sin elevar la más liviana bandera de protesta. En un país en el que hay casi 1,4 millones de hogares con todos sus miembros en paro, algo pasa si eso no conduce a una manifestación pública de hartazgo y de cabreo.
Casi cinco millones de parados, 4,91 millones para ser exactos. Faltan 80.000 para llegar a esa cifra maldita de la que el Gobierno no quiere ni oír hablar, pero llegaremos. Y si no, da igual. El drama sigue siendo el mismo y tiene exactamente el mismo alcance y es igual de intenso, ¿o es que la cifra de cinco millones iba a hacer que la sociedad despierte? Lo importante no es la cifra, sino la tragedia en sí, y que la tragedia no consiga actuar de acicate y despertar las conciencias. Somos una sociedad adormecida, aborregada, complaciente y resignada hasta un punto casi inaudito. Ese es, probablemente, el gran éxito de nuestra clase dirigente, haber conseguido doblegar nuestra voluntad hasta ese punto y que hoy parezca indiferente que en nuestro país haya casi cinco millones de personas sin trabajo, y de ellas un porcentaje muy importante pasándolo verdaderamente mal para subsistir.
Lo he reseñado en un libro, ¡Rebélate! Breve ensayo contra la dictadura del relativismo, en el que denuncio esa estrategia de empobrecimiento moral de la sociedad y de adormecimiento, y reclamo una reacción. Tenemos la obligación de rebelarnos contra una clase dirigente que se ha apropiado indebidamente de algo que nos pertenece, de la propia democracia y todo lo que conlleva. ¿Cómo es posible que con casi cinco millones de parados, sigamos aguantando cada día el goteo de noticias sobre el fraude de los EREs en Andalucía? ¿O que aceptemos como una especie de mal menor el que los partidos políticos incluyan a personas que tienen causas pendientes con la Justicia en sus listas? ¿Nunca vamos a decir basta?
Somos una sociedad adormecida, aborregada, complaciente y resignada hasta un punto casi inaudito. Ese es, probablemente, el gran éxito de nuestra clase dirigente, haber conseguido doblegar nuestra voluntad hasta ese punto y que hoy parezca indiferente que en nuestro país haya casi cinco millones de personas sin trabajo
Los políticos se ríen de nosotros, nos dicen tan contentos que no vamos a llegar a los cinco millones de parados, como si eso fuera una gesta heroica por su parte, y no decimos nada ni hacemos nada. Bueno, sí, en las encuestas decimos que nos preocupa mucho y que ya no vamos a votar a este Gobierno o al de más allá pero, ¿realmente eso es suficiente? ¿Basta sólo con cambiar a los que toman las decisiones, o llegará el día en que seamos nosotros los que impongamos algunas de esas decisiones y procuremos los cambios que conduzcan a una revitalización de la Democracia y la mejora real de nuestro bienestar?
Si hacen ustedes el ejercicio -seguro que lo hacen- de viajar en el transporte público y escuchar -con educada discreción- algunas de las conversaciones que se producen, se quedarían verdaderamente impresionados. En un corto trayecto se puede asistir en directo a dramas impresionantes: “Mamá, me acaban de despedir”, “Cariño, en la empresa me han dicho que recoja mis cosas y no vuelva mañana”, “Hijo, no te preocupes, en casa siempre vas a tener un plato caliente…”.
Es verdad que si no fuera por ese increíble sistema de protección social llamado familia, tan denostada por nuestros próceres y tan vilipendiada por los apóstoles del relativismo, probablemente ese estallido social sería inevitable. Aun así, los ciudadanos no podemos seguir escondidos, esperando sólo a resolver las cosas en una sola jornada, la de las elecciones, por muy democrática que ésta sea. No es suficiente, hace falta dar más pasos, exigir compromisos reales y verdaderos por la regeneración democrática…
No puede ser que haya cinco millones de parados y que al mismo tiempo haya políticos incompetentes cobrando del erario público, es decir, de nuestros impuestos. No puede ser que la política se convierta en una profesión para la que lo único que hace falta es tener un buen ‘padrino’ que consiga puestos en las listas, mientras la gente hace colas en los comedores sociales para llevarse a la boca un mendrugo de pan. No puede ser que haya casi un millón y medio de hogares en los que no entra ni un solo jornal, mientras que de nuestros impuestos se obtienen fondos para evitar la quiebra de entidades financieras penosamente gestionadas por los propios políticos, sin que nadie asuma responsabilidad alguna por ello, y teniendo además que aguantar que esas mismas entidades financieras hayan cerrado el grifo del crédito al sector privado y a las familias.
Y esto no es hacer populismo, ni demagogia, es poner las cosas en su sitio y denunciar lo que considero un abuso de poder por parte de los que mandan. Hagan ustedes lo que quieran, voten a quien quieran, pero piensen seriamente en si de verdad estamos haciendo algo por mejorar nuestra sociedad y actúen en consecuencia.
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OPINIONES DE LOS LECTORES,
84 COMENTARIOS
84 .- Recuerdo un programa de genial Fernado Tola: "Si to fuera presidente..." todo el mundo decía lo que haría en el caso. Se escuchaba por todas partes...en la calle, en el bar, ¡Si yo fuera presidente...! ...pero nadie levantaba la vista al paso del "señorito".
Ahora estamos igual. Todos andamos cabreados,pero ¿cuántos de nosotros hacemos "algo"? Militamos en asociaciones, partidos [no me importa cual], ¿fundamos partidos nuevos que hagan frente? ¿Nos asociamos masivamente hasta crear una "masa crítica" de "gente decente" que, simplemente, expulse a los "chorizos"? O, pido menos: ¿que tal ir con cacerolas a las instituciones, en turnos de ocho horas, sin descanso, hasta que convoquen eleeciones, devuelvan lo robado, y se marchen del país con "deshonor"?
83 .- #63 El alcalde cobra 2.000 €. como profesor de secundaria en ejercicio con varios trienios y sexenios, no hable de lo que no conoce, Marinaleda es un pueblo que tarde o temprano se dará cuenta de lo que es y no le quedará mas remedio de, o cambiar o emigrar masivamente su población. Un pueblo en el que los chicos de 16 años no quieren ir de excursión a conocer Sevilla porque consideran que "para que van a ir con lo bien que están ellos en Marinaleda" es un pueblo que tiene un problema y grave.
82 .- #81 ¿Qué corrupción es peor la de ahora o la de los señoritos explotando sus tierras? Me da igual que collar lleve ahora la clase media. ¿No hace Chaves por sus hijos lo que lleva haciendo la derechona de clase media toda la vida, enchufarles? La diferencia es que con Franco, si te quejabas es que eras un rojo y ni agua. Ahora puede que puedas mandarles a los tribunales o puede que no salgan reelegidos. Me temo que nada de eso. Dejarán que sea el PP el que corrompa durante 4/8 la política en Andalucía y ya está. Sois los mismos hijos de la clase media los que os pasáis las formas y maneras de hacer política en este país. No sé si te queda claro que por ponerte del lado contrario al PSOE no nos la pegas. Ya nos conocemos todos.
81 .- #79-¿Tú no te referirás a Andalucía?
80 .- #78-No hay nada que más me repatee que el "idealismo" y el "sentimentalismo"en política,sobre todo en política...Hechos ,hechos,sin trampas,sin alaracas;claros y concisos.Los políticos cuando hablan de la lucha contra la corrupción normalmente es para desviar la atención o para joder a la oposición.Aquí hemos visto una persecución increíeible de la oposición desde el poder.Eso es propio de las dictaduras.En cuanto a la corrupción solo creeré en que se lucha contra ella,cuando los que tienen que hacerlo,traten igual la de unos que la de otros,en caso contrario no es más que un recurso del poder para seguir en el machito.Todo esto partiendo de que siempre habrá corrupción,pero la más grave es la corrupcion del poder.
Y por decirlo de otra manera histórica:me cae mejor DANTON que ROBESPIRRE,el incorruptible.