Zinedine Zidane se está convirtiendo, poco a poco, en un habitual en todos los partidos y actos que celebra el Real Madrid. El que fuera jugador de la entidad madridista recibió un par de meses atrás una llamada de Florentino Pérez en la que el presidente le pedía que diera un paso más, que se involucrara en el día a día del club. El francés no lo dudó y aceptó el reto lanzado por el máximo mandatario. Eso sí, tal y como hizo cuando Pérez regresó a la presidencia y le pidió asesoramiento en algunos asuntos, le pidió no cobrar un sólo euro. Y es que el que fuera Balón de Oro, que vive en Madrid desde que dejó el fútbol en activo, no le importa estar al lado de Florentino para lo que quiera, pero rechaza tener contrato ni nada parecido. Zizou tiene diferentes acuerdos comerciales con algunos de sus patrocinadores (Adidas y Danone principalmente), que le obligan a estar fuera de España más tiempo del que permitiría cualquier tipo de acuerdo contractual.
Mourinho, una vez que Florentino Pérez le hizo la propuesta la aceptó y la toma como suya. El portugués quería contar con el apoyo de un histórico del club desde su llegada al club. En todos los equipos por los que ha pasado siempre ha buscado la ayuda de un jugador de peso, con historia dentro de la entidad. En el Inter primero tuvo a Materazzi y después a Figo. El central iba a salir del club y el técnico apostó por su continuidad e hizo a la perfección el trabajo que le encomendó de hacer de enlace entre la plantilla y el cuerpo técnico. El entendimeinto con el defensa fue total. No hay que olvidar las imágenes de la despedida entre ambos en el Bernabéu después de ganar la Champions, en la que ambos lloraron a lágrima tendida. Con el que fuera jugador de Barcelona y Real Madrid la relación fue más fría, pero muy profesional. Tiró de su compatriota en momentos clave como fue la semifinal de la Copa de Europa ante el Barcelona en el Camp Nou y en la final ante el Bayern. En el Oporto hizo lo mismo con Jorge Costa y en el Chelsea con John Terry.
La idea que mantiene Zidane para esta nueva etapa que abrió recientemente en el Real Madrid es la de aprender, asimilar todo lo que sucede para en un futuro dar el paso hacia la dirección deportiva. El francés no se termina de ver en un banquillo, aunque tampoco es una opción que haya descartado por completo. Ahora, desde su cargo de consejero del presidente, quiere estar a caballo entre los jugadores, el técnico y los dirigentes del club. Hasta el momento siempre había estado de lado de los que se visten de corto porque se seguía sintiendo futbolista, ahora quiere conocer el fútbol desde otro punto de vista, pero lo quiere hacer a su manera, sin prisa y sin excesivos compromisos, pero con total compromiso. Y la mejor manera de comprobarlo es que no ha querido sellar el acuerdo con dinero alguno. Cero euros. Ese es su salario en su vuelta al primer plano. "Estoy contento por poder acercarme más a este club y a este equipo. Es un cargo que se va a ir definiendo poco a poco. Estoy muy feliz de poder presentarme. No es un fichaje, pero para mí sí lo es. Voy a intentar colaborar con el equipo, estando entre el presidente y la plantilla", señaló al estrenarse en su nuevo cargo semanas atrás.