se impuso por 6-3 y 6-4

Nadal se estrella otra vez contra Federer, que sigue mejorando a sus 35 años

El jugador español está demostrando ser el segundo mejor del circuito en estas últimas semanas. El problema es que tiene delante un coloso que ha conseguido incluso mejorar fallos históricos

Foto: Nadal, en Miami. (Reuters)
Nadal, en Miami. (Reuters)

El problema ya está identificado, se llama Roger Federer. Nadal está jugando con solvencia en este inicio de temporada, a un nivel en el que quizá ya no se le esperaba, pero se está dando una y otra vez contra un muro que no es nuevo, pero sí parece remozado. Si del español se dudaba al suizo se le daba por amortizado. La cosa no era si volvería a ser el de antes sino cuándo se retiraría. Los mejores deportistas de la historia son esos que tienen una capacidad infinita de abrir bocas de asombro y de cerrárselas a los que hablan demasiado. Federer está en esa lista. Suponiendo que no sea el mejor de todos, que por lo menos candidato es.

El suizo lleva desde enero, cuando volvió tras una lesión de rodilla que le dejó sin jugar a finales del año pasado, dando lección tras lección en el circuito. Ganó Australia, Indian Wells y ahora Miami o, lo que es lo mismo, todos los torneos importantes que se han recorrido en el calendario tenístico. No miren a los rivales para explicar esto, en el lado de la pista del suizo hay un huracán constante. Va encontrándose jugadores de altísimo nivel y a todos los desarbola como si no necesitara ni esforzarse para gritarle al mundo que él es el mejor.

Hay matices que explican el nuevo Federer y, especialmente, detalles que parecen pensados para cambiar su fatídico historial con Rafa Nadal. Federer era un jugador de una derecha colosal y un revés bonito, que no es exactamente lo mismo que poderoso. El golpe que iba a su izquierda es majestuoso, como todo lo que hace el suizo, pero no era del todo eficaz. Nadal lo sabía, tanto es así que durante años se pasó tirando infinitas bolas al lado malo de su rival. Una y otra vez hasta descolocarle y ponerle contra las cuerdas. Porque el balear, un tenista eterno, esa demás uno de los jugadores que más y mejor ha sabido explotar un defecto de un contrincante. Y entre todos los rivales que ha tenido Federer es el primero de todos.

Bien, aquel revés al que percutía y una otra vez ha desaparecido. Sigue siendo precioso, está por ver el golpe feo de Federer, pero ahora es mucho más efectivo. ¿Qué ha pasado? Miren al palco, ahí está Ivan Ljubicic, técnico desde hace unos meses del suizo que le ha ayudado a recomponer el golpe para hacerlo más poderoso. Para que una a la mejor derecha del circuito uno de los mejores reveses.

La clave está en la trayectoria, que se ha acortado. Antes Federer daba un golpe muy amplio y eso le obligaba a tomar la posición antes. Ahora el movimiento es más corto, mucho más violento y, por lo que se ve, más efectivo. Necesita menos espacio para reaccionar y consigue reaccionar mejor de lo que lo hacía antes. Ha convertido una debilidad en una fortaleza, la típica cosa que no no se espera de alguien de 35 años salvo, por supuesto, que ese alguien sea uno de los mayores genios de todos los tiempos.

Variar el juego, una necesidad

Ahora viene una nueva encrucijada para Nadal, pensar en cómo lo tiene que hacer para equilibrar la desventaja que ahora mismo tiene contra Federer. Su juego sigue siendo sólido, movilidad perfecta, una derecha para los anales de la historia e, incluso, está siendo razonablemente efectivo con el saque ¿qué más se le puede pedir? Poco más, pero seguro que hay algo. Nadal no necesita ver los partidos que ha jugado porque todos ellos están en su memoria. Recuerda todos y cada uno de los golpes que jugó y, a buen seguro, ya está pensando en cómo entrar en los partidos para recuperar su primacía contra Federer.

Tendrá que moverle más, intentar sorprenderle, lo cual no es del todo sencillo. Porque Federer nunca fue fácil de sorprender. En los años en los que Rafa le dominó, que ahí están, fue casi siempre por dos motivos, el táctico, ya explicado, esa capacidad de encontrar el error de lo que parecía perfecto, y el mental, donde Nadal entraba en la pista con una seguridad y unos puntos extras solo por el hecho de que le tenía algo de miedo.

La mejor noticia es que ahora viene la tierra, y ahí la balanza se equilibra. Porque los puntos extras que tiene Federer con su saque, o con ese juego tan plástico que a veces abruma, desaparecen sobre la arcilla. La gira europea de primavera es para gladiadores, y ese es el fuerte de Nadal. Partidos muy largos, bolas altas y a disfrutar, pues es en ese momento en el que el español se encuentra en su salsa.

Pero nos estamos adelantando ese es el guión posible de las siguientes. De momento las últimas son claras, el mejor Federer le está comiendo la moral a quien hasta el momento siempre le llevó la delantera. Cuatro victorias seguidas, tres en el lapso de un mes, algunas de ellas con cierta claridad. Tampoco debe llorar Nadal, ahora mismo es claramente el segundo mejor jugador del circuito. El problema es que el primero parece inalcanzable.

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