DIFÍCIL PAPELETA, PERO NO IMPOSIBLE

Cuatro razones por las que España tiene que estar, sí o sí, en las World Sevens de rugby

Este fin de semana España podría estar en la élite del rugby (Seven) si realiza una buena actuación en Hong Kong. Tiene motivos suficientes como para intentarlo

Foto:  Iñaki Villanueva (i) ante Nick Malouf (d) de Australia durante los JJOO. (EFE)
Iñaki Villanueva (i) ante Nick Malouf (d) de Australia durante los JJOO. (EFE)

La pasada madrugada, en Hong Kong, España arrancó su participación en el torneo clasificatorio para acceder al circuito mundial de rugby a siete. En los dos primeros partidos venció con contundencia a Guyana (47- 5) y Uruguay (36-0) y confirmó su condición de favorita para acceder a las World Series. Esta madrugada se enfrentará a Papúa Nueva Guinea, también invicta, por la primera plaza del grupo C y un cruce de cuartos de final lo más cómodo posible.

Aquí exponemos cuatro razones por las que la selección debe regresar a la élite.

Exposición mediática y nuevos sponsors

Volver a tener al equipo masculino entre las 15 mejores selecciones del mundo, compitiendo durante todo el año, supondría para la federación ganar minutos de televisión y generar un escaparate publicitario ahora inexistente. El empujón y runrún creado alrededor de la selección de quince con sus posibilidades reales de acudir al mundial de Japón así como la presencia de mujeres y hombres en los Juegos Olímpicos de Río han colocado al rugby en una dinámica de crecimiento que contrasta con un panorama deportivo huero en otras disciplinas de equipo tradicionalmente por encima de la pelota ovalada.

En categoría femenina las Leonas disputan las World Series desde la expansión a ocho equipos en 2012. Este año, además, van a jugar la Copa del Mundo de quince tras superar de manera brillante una eliminatoria ante Escocia que se retransmitió por televisión en abierto. Ambos conjuntos estrenan ciclo olímpico y contar con los dos en la máxima categoría facilitaría la búsqueda de financiación más allá de las becas institucionales.

Desarrollo deportivo

Por si a alguien alguna vez tuvo dudas, Pablo Feijoo, no es tonto. Puede ser muchas cosas, caer mal a la gente o hablar demasiado claro en tiempos de papel de fumar. Igual que su antecesor en el cargo, José Ignacio Inchausti, sabe de qué va esto y sabe que se la juega a un torneo de tres días a cara de perro en el que en décimas de segundo todo puede cambiar.

El año pasado Hong Kong apeó en cuartos de final a una rácana y desfondada España que, sin embargo, supo rendir en plenitud en el clasificatorio para los Juegos Olímpicos. Es por ello que Feijoo ha convocado para la cita a nueve de los 12 jugadores que compitieron en Río. Iñaki Villanueva, Ignacio Martín, Joan Losada, Javier Carrión, Héctor Fontés, Francisco Hernández, Igor Genua, el capitán Ángel López y Pol Pla. Dos miembros jugadores con experiencia internacional como Jaike Carter y Perico Martín, y un sólo debutante, Lucas Levy.

Cecil Afrika, de Sudáfrica, ante Ángel Lopez. (EFE)
Cecil Afrika, de Sudáfrica, ante Ángel Lopez. (EFE)

Atrás queda una preparación justa, cambios de fechas, reticencias de los clubes a ceder a los jugadores o a cambiar fechas de partidos de la División de Honor por rencillas entre ellos y declaraciones fuera de lugar. Las miras de un entrenador de un equipo doméstico español pueden ser tan cortas como ambiciosos sus proyectos deportivos pero nunca pueden ir en contra del desarrollo de sus jugadores. Feijóo se lleva a la antigua colonia británica a once guerreros bregados y fajados y, es de suponer, en forma. Pero su primera prioridad a la vuelta de Hong Kong será el trabajo de fondo, formar jugadores, contar con un grupo amplio y trabajarse a los clubes para que entiendan que si sus chavales acuden a la selección de sevens, a la larga, repercutirá en la mejora deportiva de sus propias estructuras.

El juego

Alhambra Nievas no sería la mejor árbitro del mundo sin el rugby a siete y todo lo que aprendió pitando en las World Series. El ala argentino Santiago Cordero, uno de los mejores jugadores del pasado mundial de Inglaterra, tampoco sería lo que es hoy sin disputar la versión reducida del juego. Cuantos más minutos de calidad tengan nuestros internacionales en cualquier instancia donde aprender compitiendo, o sea, competir, sea la norma, estaremos mejor. Muchas de las innovaciones del rugby en los últimos años, tanto en el breakdown como en el juego abierto vienen del seven. El rugby es un deporte vivo y las experiencias son de ida y vuelta. Se ensaya de maul en sevens y se puede disputar la pelota en el en quince sin necesidad de ruck. No estar ahí, en el máximo nivel, será, una vez más, limitar la panoplia de herramientas con las que desarrollar nuestro juego.

Regresar a los Juegos Olímpicos

Que a nadie se le olvide ni por un momento que el rugby a siete es un deporte olímpico y pese a que Feijoo se refiere siempre a la próxima copa del mundo como su objetivo, los jugadores son conscientes de que hay becas ADO en juego y que aquella machada ante Samoa para ir a Río es más fácil de repetir si te enfrentas contra ellos cada mes en vez de una vez cada cuatro años.

El momento para regresar a la élite es ideal por todo lo expuesto anteriormente. Con una federación recuperándose económicamente y las escuelas de los clubes cada vez más llenas, desde la World Rugby llegan cifras tales como que el rugby ganó 11 millones de nuevos fans gracias a Inglaterra 2015 y Río 2016. El gigante tecnológico Alibaba ha invertido 100 millones de dólares en desarrollar el rugby en China sólo para clasificarse para Tokyo 2020. Sólo para eso. Cualquier sponsor que quiera llamar a Ferraz 16 para patrocinar al seven español daría un gran salto adelante.

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