ENTREVISTA A GARRETT MCNAMARA

El hombre que surfeó la ola más grande del mundo: "Si entras en pánico estás vendido"

Llegó la primavera y con ello los surfistas deben mirar al hemisferio sur, donde las marejadas comenzarán a entrar. En el norte, por tercer año seguido, continuará sin batirse un récord de órdago

Es época de cambiar de hemisferio y poner el Mundo al revés en busca de la gran ola. Surf. Hay que ir al sur en busca de las marejadas que ya no hay en el norte. Ya van tres inviernos en los que no se ha podido tocar la hazaña de 2013, cuando se batía un récord mundial en las costas de Portugal. El cazador de olas Garrett McNamara se enfrentó a 30 metros de agua salada, la ola más grande jamás surfeada. Aquel día en Nazaré superó mucho más que una ola. “Cuando estás allí sólo, todo depende de ti. Si te rindes, si te vence la presión cuando hay una ola que se acerca hacia ti, si entras en pánico, es en ese momento cuando las cosas se ponen feas, ahí es cuando estás vendido”. ¿Cuantos inviernos en el norte tendrán que pasar para volver a ver un espectáculo como aquel?

Garrett nació en 1967 en Massachusetts y en 1978 se trasladó a la costa norte de Hawaii, donde con tan sólo once años ya iba en busca de olas gigantes. Su falta de miedo le hizo querer superarse constantemente en el agua, le encantaba entrar con su hermano a los spots de la zona para cazar olas más y más grandes. Sus ojos se llenan de emoción cuando habla del mar en una entrevista para El Confidencial y Surferrule hablando de surf y Nazaré. El líquido elemento forma parte de él, de su familia. Un sentimiento fuerte que trasmite desde su interior. “Cuando pienso en olas, sólo el pensar en ellas hace que me emocione. Después, cuando estoy en el agua a punto de remar hacia una ola, es… Me siento como un niño en una tienda de golosinas, me siento entusiasmado, ansioso, solo por la idea de surfear, de surfear estos extraordinarios monstruos”.

Patrocinadores para perseguir tormentas

El surf es un deporte que exige destreza y dedicación y Garrett había decidido dedicarse a ello. Tras años de circuitos, en 1990 Garrett se une al movimiento Tow surfing que comenzó a nacer entorno a la comunidad surfista. Es a partir de este momento, cuando recorre el mundo persiguiendo tormentas. Tenía patrocinadores y podía dedicarse a ello, se convirtió en su sueño, en su misión. A lo largo de su trayectoria, se topó con inmensas paredes de agua salada, pero no fue hasta ese invierno de 2013 cuando se encontró con los 30 metros de altura que logró surfear aquí, en Nazaré.

“Hay una ola que rompe allí, donde está aquel barco, que era mucho más grande que cualquier ola que hubiese surfeado. En Nazaré hemos surfeado en olas de 9 metros que es tres veces más grande de lo que vemos hoy. Creo que fueron 30 metros de swell aquí. Yo estaba en la ola, ciego, en ese inmenso tubo, no podía ver nada, pero lo sentía. Sólo podía pensar: “¡Voy a conseguirlo, voy a lograrlo!”. Seguí hacia delante, parecía que me iba a alcanzar y sentí como si me fuese a caer, había sol y un viento huracanado venía detrás de mí y…”.

Mirando a los ojos de la muerte

En su vida como surfista y cazador de olas XXL, Garrett se ha enfrentado en multitud de ocasiones a la muerte, ha sufrido duras caídas de las que siempre salía. Pero cuando te mides a estas bestias de la naturaleza no puedes hacerlo solo. “¿Sabes cuál es para mi el mayor reto y cuando estoy sometido a más presión? Cuando hago salvamento, velar por todo el mundo, tener vidas que dependen de mi. Si en ese momento me rindo ante la presión, es posible que no vuelvan a casa y eso, es una gran responsabilidad. Ellos confían en mi”.

Garrett McNamara en Nazaré. (Foto: Javier Muñoz para Surfer Rule)
Garrett McNamara en Nazaré. (Foto: Javier Muñoz para Surfer Rule)

La presión que existe en el surf es enorme, la preparación mental y física previa a ese momento y la necesidad de mantener los nervios controlados en todo momento son dos cosas fundamentales, pero cuando hablamos de olas de esta envergadura, mucho más. La cabeza puede jugar en tu contra y en este deporte hay mucho más que perder. “Me focalizo en pensamientos positivos y en no dejar que los negativos penetren en mi mente. Me gusta meditar. El yoga, realmente, calma mi mente. Necesito calmar la voz en mi cabeza relajarme y meditar, es la mejor manera de prepararte”.

El surfista ideal para McNamara

Existen muchos tipos de surfistas y cada uno gestiona este deporte de una manera distinta, aunque la mayoría de ellos comparten los secretos de su éxito en el mar. “El surfista ideal, es alguien que vive la vida al máximo, que está ahí por las razones correctas, que busca en las olas divertirse”.

En el mar, entre las olas, Garrett se siente bien, es su medio natural, el mar le acerca a la naturaleza y le trae felicidad. “El mejor momento de mi vida fue justo ahí, ahí fue donde me casé rodeado de olas de 6 metros de altura y juro que no miré al mar… (risas)”.

Hay personas que tienen esa capacidad de controlar la presión y, a la vez, disfrutar de situaciones extremas. Garrett McNamara es feliz siendo un hijo del mar y teniendo una vida dedicada a las olas y a un deporte del que todavía le queda mucho por disfrutar.

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