Los Green Bay Packers buscan la Superbowl

Rodgers, el 'quarterback' que perfeccionó el Ave María con los consejos de un astronauta

Coincidió con Mark Kelly en televisión y este le dijo que sería más efectivo si lanzaba con más altura. Ha ganado los últimos partidos gracias a pases imposibles y se erige como el mejor jugador actual

Foto: Aaron Rodgers se prepara para lanzar el balón (EFE)
Aaron Rodgers se prepara para lanzar el balón (EFE)

La diferencia entre un genio y un hombre mundano es que el primero es brillante las 24 horas del día. Aaron Rodgers, 'quarterback' de los Green Bay Packers, es un genio. Pocos lo dudan, ha sido dos veces elegido MVP de la NFL, ha ganado el anillo y está considerado por muchos entre los mejores de todos los tiempos en fútbol americano. Su posición se encuentra entre los oficios más complicados que ofrece el deporte, pues necesitan, además de unas condiciones físicas y técnicas, mucha inteligencia. Los mariscales de campo se enfrentan a libretos que explican cientos, si no miles, de jugadas, variables todas que tienen que memorizar y saber utilizar de forma correcta en todas las circunstancias.

Esta temporada los Packers estaban sufriendo. Arrancaron el calendario con cuatro victorias y seis derrotas, lo cual a falta de solo seis partidos de temporada regular les dejaba una disyuntiva difícil: un milagro o una eliminación. Rodgers, que no se amilana, escogió lo primero. "Podemos hacerlo", le contó a la prensa en tan tensa situación. necesitaba ganar lo que le quedaba y, por supuesto, lo hizo. Su novia, la actriz Olivia Munn, se lo preguntó después de decirlo, cuando llego a casa. "En serio?", dijo ella. "Relax", respondió él. "Era algo más que una sensación, creía que necesitábamos solo un poco de confianza, miré el calendario y supe que lo podíamos hacer", comentaba Rodgers tras el último partido de la temporada regular.

En la primera ronda de play-off, contra los Giants de Nueva York, su equipo se vio con problemas para dominar el partido. Los Packers pueden confiar ciegamente en su director de juego, pero no tanto en los elementos que le rodean. Quedaban solo 12 segundos para que terminara el primer tiempo e iban a perder la bola si no anotaban, algo altamente complicado si se tiene en cuenta que se encontraban a más de 50 yardas de la zona de anotación. Solo hay una manera de conseguir el éxito en esas circunstancias, y es tan improbable que en los libretos de jugadas se llama como una oración: "Ave María".

La técnica del Ave María

El Ave María (Hail Mary en inglés) es un pase muy profundo, con poco tiempo restante y dificultad máxima. Los rivales saben que es tu única opción y se colocan en consecuencia. Es la más extraña de todas las artes del deporte y cuando se conecta uno se recuerda durante muchos años. En la memoria de los aficionados hay algunos como el de Doug Flutie en el Boston College. Nadie, que se sepa, lo ha hecho más de una vez, al menos nadie que no se apellide Rodgers.

El 'quarterback' de los Packers recogió el balón, alzó la vista y lanzó un larguísimo envío hacia la zona de anotación. Allí, en un enjambre de jugadores, esperaban las manos de Cobb para hacer la recepción y anotar los seis puntos que tiene la jugada. Un milagro, cosa de suerte. Sí, pero la suerte también se entrena. Las jugadas imposibles dejan de ser casualidad cuando se repiten en el tiempo.

Y tiene muy poco de eso, porque el Ave María también se ensaya. Y se estudia, que es el caso de Rodgers. A él se le atribuye una memoria prodigiosa fotográfica, y también una capacidad para el análisis en caliente casi sobrehumana. También una curiosidad que se sale de los límites. Un día se encontró en un plató de televisión porque iba a participar en el programa 'Jeopardy!', una institución en Estados Unidos que se emite desde los años sesenta y es una suerte de 'Saber y ganar' aquí en España. Acudía en la típica gala benéfica, de esa en las que van famosos y juegan para dar dinero a alguna causa noble. Allí coincidió con Mark Kelly, uno de los más célebres astronautas de Estados Unidos. Ganó el deportista, por cierto. Se llevaron bien y quedaron para jugar al golf.

Entre hoyo y hoyo ambos prefirieron dejar de lado los temas mundanos y hablar de física y fútbol, dos temas de los que son apasionados. Kelly aprovechó para decirle que en los pases profundos tenía que modificar un poco su técnica. Lo normal en un 'quarterback' es tirar lo más plano, lo más rápido y lejos posible. El astronauta le dijo a Rodgers que probase con lanzamientos más abombados. Como fuerza no le falta, ni mucho menos, Kelly argumentaba que llegaría igual de lejos que la mayoría, pero al viajar el oval más alto le permitiría a sus receptores recorrer más distancia y tener más tiempo para adecuarse antes de coger el balón.

"Los Ave María son como elementos entrando en la órbita terrestre", explica Kelly, en una narrativa que no es sencilla de entender para cualquiera, pero sí para Rodgers, que cuando tenía 15 años ya sabía todas las posibles jugadas ofensivas que podían desplegar el rival de sus amados 49ers cada semana. Y eso son cientos y cientos de posibles jugadas.

La altura del balón no solo ayuda a Rodgers a darle más tiempo a sus compañeros, también le permite ser más preciso en el lugar en el que quiere poner el balón. Eso es lo que buscan todos los 'quarterbacks' del mundo: distancia y precisión. Lo que ya es más extraño es que los jugadores sepan explicarlo del modo en el que lo hace el mariscal de campo del equipo de Wisconsin. "Cuando tiras intentas juzgar la trayectoria de la bola y la defensa. Es una cuestión de cálculo matemático rápido y memoria muscular, porque en realidad es algo que ya has ensayado antes". Parece más sencillo de lo que es, porque esos cálculos de los que habla tienen que hacerse una fracción de segundo. El tiempo es lo que hace de un tema así una cuestión casi imposible.

El pase a Cook

Pasado el Ave María ("Dios existe porque sin él no habría Ave Marías", ha llegado a decir Rodgers"), la vida sigue. Y después de Nueva York, llegó Dallas. Los Cowboys son el equipo de América, ese que cada vez que sale por televisión hace que las audiencias se disparen. Tras años de poco éxito esta temporada llegaban a los play off con una carta de presentación formidables. Eran el segundo mejor equipo de la liga y dos novatos Dak Prescott y Ezekiel Elliot, aspiran al premio al mejor jugador de la temporada. Uno 'quarterback' y el otro corredor.

El partido fue duro desde el inicio y llegó a los últimos cinco minutos con empate. Rodgers hizo avanzar el balón lo suficiente para que su pateador intentase un tiro a palos y empatase la contienda. Y lo hizo. Quedaba un minuto y 33 segundos, un mundo para que los Cowboys empatasen el partudo. Y eso hicieron, fueron poco a poco avanzando hasta dejar a Dan Bailley una opción para quedar en tablas y llevar el partido a la prórroga.

O eso creían. En el marcador aparecían 35 segundos, que no es mucho para los mortales, pero sí para un tipo como Aaron Rodgers. Cogió ritmo y empezó a encontrar pases cortos, avanzando poco a poco. Quedaba muy poco tiempo y demasiada distancia hasta pensar en una anotación, la prórroga se mascaba, pero Rodgers no es uno más. Cogió la bola, oteó el horizonte y vio a Cook en una esquina. Sería un exceso decir que le vio desmarcado, porque no lo estaba. Era un pase largo y que tenía que pasar todos los peligros posibles. Lo hizo, claro, aunque en la jugada tiene tanto mérito el receptor como él, pues fue capaz de clavar los pies en el suelo lo suficiente para asegurar la posesión y dejar otra patada posible a su kcker. Victoria de los Packers, desazón de Elliot y Prescott, una nueva noche de leyenda para el bombardero de la camiseta verde.

El asombro de los medios americanos no termina. Ven en Rodgers una criatura casi intocable en este momento, capaz de zafarse de la presión de los rivales, de evitar los mayores bloqueos y en ese eslalom tener capacidad para pensar con mayor frialdad que cualquiera de sus rivales. Solo algún problema familiar opaca los elogios. Esta semana se ha sabido que no se habla con sus padres y su hermano, que es estrella en un reality show de famosos al que fue llamado por el simple hecho de ser su hermano. Rodgers calla, no quiere hablar de este tema, aunque en su entorno cuentan que en la familia le habían visto en los últimos años más como un cajero automático que como un miembro de pleno derecho. No parece afectarle demasiado la tormenta, cuando se pone el casco es más un robot que otra cosa. El último peldaño hasta la Superbowl son los Atlanta Falcons.

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