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VER A ESPAÑA COSTARÁ, COMO MÍNIMO, 3000 EUROS
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La selección de Sudáfrica posa en el estadio de Ciudad del Cabo.
@Carlos Matallanas.- 06/03/2010 (06:00h)
Todo comenzó como un sueño hecho realidad. En 2004, la FIFA otorgó a Sudáfrica, el país más avanzado del continente más subdesarrollado del planeta, el privilegio de ser el primero en organizar una Copa Mundial de fútbol en aquellas tierras, castigadas durante siglos. Pero la euforia inicial gracias al voto de confianza depositado por occidente fue convirtiéndose en dudas con el paso de los meses. Dudas tanto externas como internas sobre la capacidad real para albergar una cita tan relevante, con una exigencia máxima para cualquier Estado en cuanto a infraestructuras, transportes, seguridad y demás elementos organizativos.
Más mal que bien fueron superándose todas esas ‘trampas’, pero a menos de cien días para el inicio del Mundial, amenaza con estallar un problema con el que nadie de los que ocupan cargos de responsabilidad parecía haber contado: la afición mundial da la espalda al campeonato. La ‘gran fiesta del fútbol’ se celebra desde 1930 cada cuatro años. En las últimas décadas, el país anfitrión acogía a gente de todos los rincones del planeta, pero fue en la última edición, Alemania 2006, donde esa particular peregrinación se convirtió en un auténtico fenómeno de masas. La globalización propició que millones de aficionados pudieran permitirse asistir a la cita fuera cual fuera su estatus social.
En cuanto a España, un desplazamiento masivo y espontáneo de seguidores, la mayoría jóvenes, dio lugar a lo que se bautizó popularmente como ‘Marea Roja’. Nacida en la Eurocopa de la vecina Portugal (2004), siguió en Alemania y culminó tiñendo de rojo las calles de Viena en 2008, yendo de la mano de su selección nacional mientras ésta se encumbraba como campeona de Europa y principal favorita para la cita sudafricana.
En el continente africano no habrá 'Marea Roja'
En Sudáfrica, sin embargo, no se ha repetido ni por asomo la fiebre vivida por acudir al anterior Mundial. Las razones son diversas y complejas, pero las principales son la codicia de los empresarios locales, por un lado, y, por otro, el fallo estratégico de la FIFA, que ha tratado de implantar la misma estructura organizativa (que resultó tan exitosa en anteriores ediciones) sin reparar en las condiciones económicas, geográficas y sociales tan especiales de Sudáfrica, en particular, y de África, en general.
Es evidente que las grandes distancias que separan al país africano de los dos núcleos futbolísticos principales,
Europa y América, son un hándicap. En cambio, a priori parecía una ventaja que Sudáfrica fuera un país cuyos precios turísticos son muy baratos y asequibles para los bolsillos de los occidentales.
Pero tanto las tarifas de alojamiento como las de los transportes internos sufrirán un incremento tan alto durante el mes que durará el Mundial (del 11 de junio al 11 de julio) que convierten la posibilidad de acudir a Sudáfrica en un auténtico lujo. Un incremento desenfrenado, a unos niveles inauditos, que sale de la codicia de aquellos empresarios que quieren hacer su 'agosto' con la llegada de los extranjeros y que parece que ni las autoridades locales ni la FIFA habían previsto. Altos precios que han desencadenado en un 'efecto rechazo'.
Habitaciones dobles en hoteles medianos de las ciudades sede, y que en temporada alta, los meses de enero, febrero y marzo (verano en el hemisferio sur), vienen a costar alrededor de 60 euros al cambio la noche, pasarán a valer el doble e incluso el triple durante el campeonato. Los alojamientos de lujo llegarán a aumentar diez veces su precio en algunos casos. Y los albergues y hostales (lugares más económicos y preferidos por los jóvenes) tampoco se escaparán a este abusivo incremento: camas en habitaciones compartidas por las que habitualmente se paga 12 ó 15 euros en temporada alta llegan a valer en junio y julio hasta 50 euros.
Así, los tour operadores oficiales de cada país, fórmula diseñada por FIFA para establecer paquetes de viaje con entrada incluida, se han visto obligados a diseñar estancias con precios dignos de las principales capitales mundiales.
Pegazus, encargada de los derechos en España
Pegazus es la empresa de viajes que consiguió estos derechos en España. Uno de sus responsables, Juan Carlos Estrella, reconocía a El Confidencial, después de quejarse del extremadamente estricto sistema que le impone la FIFA, que sí existe mucho interés entre los aficionados españoles, pero que el elevado precio del paquete, más el vuelo, es lo que "hace de filtro". Esta empresa elaboró sólo 1.200 paquetes, de los que a día de hoy lleva vendidos poco menos de la mitad. Estos días iban a presentar algunos más económicos.
Por ejemplo, a través de este tour operador, ir a ver el partido de debut de España en Durban frente a Suiza el 16
de junio cuesta un mínimo de 1.600 euros, lo que incluye alojamiento de tres noches en hotel de tres estrellas, desplazamientos, asistencia, un par de visitas turísticas y seguro. A lo que hay que sumar el vuelo ida y vuelta a Johannesburgo desde Madrid, que vale un mínimo de 1.375 euros con escala en Londres. Es decir, el partido más barato por 3.000 euros, un lujo inviable para la gran mayoría de trabajadores, y más en mitad de esta crisis económica mundial.
Organizarse el viaje por cuenta propia, al estilo de como lo hicieron decenas de miles de españoles en Portugal, Alemania o Austria, también necesita esta vez una gran inversión y mayor planificación.
La falta de camas para recibir a los turistas es el principal problema de infraestructura que no han logrado solucionar los sudafricanos. Incluso, en Polokwane, ciudad que albergará algunos partidos de la primera fase, las autoridades locales han llegado a pedir a sus habitantes que pongan a disposición camas en sus casas para que las alquilen los aficionados que se desplacen allí, debido a la ausencia de alojamiento suficiente.
Así, a tres meses del inicio de la cita, es prácticamente imposible encontrar en los buscadores de hoteles y hostales de Internet habitaciones libres. Las que hay son exageradamente caras, además de que la mayoría de lugares obligan a una estancia mínima de tres o cinco noches y a pagar una reserva no reembolsable del 50% de la tarifa final. Medidas que atentan contra el sentido común que debería guiar a estas empresas en un evento tan imprevisible en lo deportivo como es un Mundial de fútbol.
Juan Hernando es un joven aficionado que se ha embarcado con un amigo en la empresa de seguir a 'La Roja' durante el Mundial. Cuenta que en Alemania 2006 voló a Fráncfort donde alquiló un coche varios días y fue recorriéndose el país detrás de su selección alojándose en campings, albergues u hoteles baratos "según nos permitía el presupuesto".
En esta ocasión, una vez solventado el problema del vuelo gracias a que estuvieron vigilando el devenir de los precios desde el verano pasado, comprándolo finalmente en enero por lo más barato que ha estado (alrededor de 900 euros), el gran tamaño del país y la incertidumbre del sendero que seguirá España se suponen sus contratiempos principales.
Sudáfrica tiene una extensión similar a la de la Península Ibérica y la Francia continental juntas. Johannesburgo y Ciudad del Cabo, por ejemplo, están separadas por 1.500 kilómetros. La FIFA y el país prometieron que trabajarían para abaratar los costes de desplazamiento interno, pero lo cierto es que un vuelo de ida y vuelta entre estas dos ciudades durante el Mundial viene a valer unos 400 euros. Los trenes convencionales sí son de buena calidad y más baratos, pero sus líneas son escasas y la reserva de sus billetes es de muy difícil acceso hasta para la mejor de las agencias de viajes.
Juan admitió a este periódico que, en la planificación de su rocambolesco itinerario, llena de incertidumbres, sí tienen previsto coger uno de esos trenes, pero que deben esperarse a que queden 90 días para el viaje que quieren reservar y hacerlo vía telefónica, pagando el montante total en una estación sudafricana una vez estén allí. Lo dicho, todo incertidumbre.
Este aficionado reconoce que llevan planificando meses un viaje que se lo han planteado como algo más que turismo deportivo. Pero afirman que están intentando abaratar al máximo los costes, informándose de todos los transportes y alojamientos que ofrece el país sede del primer Mundial africano. Aún así, prevén que una vez que aterricen en Sudáfrica en junio llevarán adelantados unos 1.500 euros cada uno. Esperan que el día a día sea más barato ya que según informan las guías de viaje, se come bien en cualquier restaurante barato por apenas cinco euros. "Pero eso es lo que pone en las guías, a saber si no pasa en la comida como en el alojamiento…", admite Juan, temiéndose lo peor, a la vez que se queja por las grandes dificultades para encontrar información a través de los sistemas oficiales de la FIFA o la embajada sudafricana. Cuentan con gastarse otros 1.500 euros como mínimo si España llega lejos.
La Federación Internacional presidida por Joseph Blatter, principal valedor del primer Mundial africano, ha dejado entrever en las últimas fechas que este plantón de los aficionados a Sudáfrica no estaba entre sus planes. Hasta la primera semana de abril está abierto el cuarto periodo de venta de entradas, que se está llevando a cabo de forma demasiado lenta.
Quedan unas 800.000 por vender, poco menos de un tercio del total, demasiado, algo excepcional en este tipo de eventos. Y ante las quejas de los aficionados locales, el Comité Organizador ha llevado a cabo algunas medidas como convertir entradas de una categoría superior, y que están siendo devueltas por los patrocinadores ante la imposibilidad de colocarlas, poniéndoles el precio más barato. Y esta categoría más asequible ha pasado a estar a la venta en exclusividad para los aficionados locales, en busca de un empuje final que garantice un Mundial rentable y con estadios llenos. Además, los medios de comunicación locales están sorteando muchas entradas y Coca Cola ha anunciado que regalará 1.200.
Un Mundial 'complicado' para la afición
Y es que la FIFA se ha visto obligada a admitir, pero para sus adentros, que los europeos y americanos que acudirán serán unos cuantos privilegiados. Tampoco esperaban las masas que poblaron Alemania, pero sí un número significativo de ellos, además de una mayor participación de los habitantes sudafricanos.
Un fallo de cálculo quizá motivado por la cita de 2002 en Corea del Sur y Japón. Entonces, en lo que fue el primer
Mundial en tierras asiáticas (y primero fuera de América o Europa), la afición local, ferviente y, sobre todo, mucho más pudiente que la sudafricana, salvó el negocio. En Sudáfrica tiene pinta de que no será así.
La exagerada psicosis por la inseguridad de la zona tampoco está ayudando a que los europeos se animen a viajar allí. El 70% de las entradas vendidas las ha adquirido la afición local. A mucha distancia está la estadounidense, británica, australiana, mejicana y alemana. La afición española apenas ha comprado un número marginal de entradas, estando por detrás incluso que las adquiridas por los israelíes, cuya selección no disputará el campeonato. Más llamativo es el caso de Italia, vigente campeona del Mundo y cuya federación sólo ha sido capaz de vender 150 entradas a través de sus canales de venta.
El primer Mundial en África le será igual de inaccesible a los aficionados de ese continente, el más pobre del planeta, que si se celebrase en las antípodas. Por ello, autoridades de Nigeria o Costa de Marfil han alzado la voz para quejarse ante sus homónimos sudafricanos, por no impedir el desorbitado aumento de precios, citado anteriormente, y ante la FIFA, por los precios de las entradas, similares a los de Alemania 2006.
En definitiva, Sudáfrica 2010, que nació como un sueño que reconocía el auge en África del deporte más internacional e integrador del planeta, está muy cerca de convertirse en un fallido intento por parte de la FIFA. Esto significaría un paso atrás en lo que se consiguió en Alemania, un fenómeno de convergencia multicultural durante un mes en un país concreto, con la excusa perfecta del fútbol. Quizá, los que más lo van a lamentar serán los millones de aficionados africanos para los que el fútbol es mucho más que un pasatiempo. Ellos volverán a sentirse, por enésima vez, habitantes del continente olvidado.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
19 COMENTARIOS
19 .- #13 de acuerdo
Resumiendo lo leiod: Sudafrica esta muy lejos de todo, no hay aficion al futbol y si al rugby donde son campeones mundiales por dos veces, los paise limitrofes como Namibia etc no juega al futbol ni dios, Johanesburgo es de las ciudades mas peligrosas del mundo, no se puede pasear por la calle de dia, te atracan en semaforos, hay que ir con las ventanillas bajadas etc etc
Lo de Villar , ya se sabe........ estaba en la comision de arbitraje en el mundial de korea y no dijo ni mu con el escandalo de Al Gandur, el arbitro egipcio..... va a lo suyo
Y si quieren potenciar un deporte que bajen precios......
Por cierto final de Champions 90 a 300 € en plena crisis.....
Un timo esto del mundial como dice la mallorquina
18 .- #15 totalmente de acuerdo contigo
17 .- #16 Ahhh que bueno, creo que has estado "sembrao"; asi que Villar debe apoyar al estado de Marruecos por su buen comportamiento con España:
- pescadores andaluces fuera¡¡
- nos envia terroristas
- un pais especial con los derechos de las personas
- ...
De otro lado; la gente no va a Sudafrica, porque esta [con perdon de la expresion] en el culo del mundo [no es Portugal, Astria, Alemania, ... ]
16 .-
¡Ah! ¿pero alguien mató a la gallina de los huevos de oro...?
15 .- #6 Pues en el la ultima ronda de votaciones estaban Marruecos y Sudafrica,y nosotros en vez de apoyar a marruecos que nos queda a 30 min en barco desde tarifa ,el impresentable de villar le dio su voto a sudafrica.
Si el mundial se hubiera celebrado en marruecos con la seleccion que tenemos ahora media españa podria haber ido a ver los partidos del mundial.pq un viaje en barco a marruecos vale 40 euros como mucho !!!
Claro villar en vez de pensar en la gente ,solo piensa en sus dietas...
Ademas no olvidemos que en marruecos siguen nuestra liga o sea de que en caso de cruce con grandes selecciones hubieramos contado con el apoyo de su hinchada, que quieras o no eso influye...