Problemas: "si hago eso me mato"

¿Cómo puede ganar Jorge Lorenzo con la Ducati? Solo Casey Stoner lo sabe

El piloto español busca la solución para ser competitivo sobre la Ducati. ¿Alguien sabe cómo ganar a lomos de la Desmosedici? Sólo una persona: el campeón del mundo australiano

Foto: Lorenzo felicita a Stoner en el GP de Australia de 2010. (EFE)
Lorenzo felicita a Stoner en el GP de Australia de 2010. (EFE)

El australiano Casey Stoner siempre fue un piloto especial: por su talento, por su carácter, por la forma en que manejaba su vida y cómo se comportaba en el paddock de MotoGP, pero también por un detalle dentro de la pista que nadie ha podido igualar: es el único campeón del mundo de MotoGP a lomos de una Ducati Desmosedici. Ahora, Jorge Lorenzo se enfrenta a la formidable tarea de llevar la moto italiana a lo más alto, precisamente cuando se van a cumplir diez años de la primera y única corona mundial de Ducati.

En su momento se dijo que el éxito de Stoner y Ducati tenía mucho que ver con los neumáticos Bridgestone que empleaba, un comentario malicioso cargado de menosprecio. Si fuese así, ¿no tendríamos que decir lo mismo del título conseguido por Rossi al año siguiente, cuando montó los neumáticos japoneses mientras que Lorenzo y los pilotos de HRC seguían con Michelin?

Ducati llegó a MotoGP en 2003, pero su moto no fue ganadora desde la primera carrera. Aun así, Loris Capirossi fue capaz de ganar el Gran Premio de Cataluña de ese año, pero hasta 2005 no volvió a sumar más victorias. Nunca ha sido fácil ganar con la Desmosedici, solo lo han logrado cinco pilotos en trece temporadas (Capirossi, Bayliss, Stoner, Iannone y Dovizioso), y eso que por Ducati Corse ha desfilado lo mejor de MotoGP: Sete Gibernau, Nicky Hayden, Marco Melandri, Valentino Rossi, Cal Crutchlow y ahora Lorenzo. Lógicamente, cada uno llegó con aspiraciones diferentes, pero si buscamos comparar el rendimiento de Lorenzo con el de otros recién llegados a Ducati, Stoner y Rossi han de ser las referencias. Las dos son muy dispares. Stoner ya sabemos que fue ganador desde la primera carrera, mientras que Rossi pasó las de Caín, aunque sin llegar a sufrir el martirio que padece Lorenzo.

Con la llegada de Gigi Dall’Igna a la dirección técnica del equipo, la Desmosedici ha pasado a ser una moto más convencional y por tanto se pueden abordar los problemas desde una perspectiva más común. Ducati vivió un periodo crítico entre 2011 y 2014. El paso de Rossi por la marca (2011-2012) provocó una completa transformación. Se abandonaron algunos conceptos técnicos, como el chasis, que siempre fue alternativo en la marca italiana. Se dejó a un lado el revolucionario bastidor de fibra de carbono para sumarse al uso común del chasis doble viga de aluminio, bautizado en Ducati como “chasis perimetral”. Buscando soluciones se decidió incluso apartar a Filippo Preziosi, 'padre' de la Desmosedici, de las carreras, destinándolo al departamento de motos de producción, aunque unas semanas después sería el propio Preziosi quien decidía dejar Ducati y poner fin a su carrera en la industria motociclista. Su puesto lo ocupó Berhard Gobmaier, con experiencia en BMW, pero aquello no fue más que un parche hasta la contratación de Dall’Igna a finales de 2013.

Jorge Lorenzo se fue al suelo en la carrera del GP de Argentina. (EFE)
Jorge Lorenzo se fue al suelo en la carrera del GP de Argentina. (EFE)

La de 2014 fue una temporada de transición. Dall’Igna, hombre pragmático, comprendió que no podía cambiar la moto de un año para otro. Lo primero que hizo fue trabajar en la ergonomía de la moto —cambios en carrocería, asiento y depósito— para mejorar su manejabilidad y que los pilotos pudieran sentirse más cómodos al pilotar. La Desmosedici era una moto voluminosa debido a sus semicárteres sobredimensionados, diseñados para el bastidor multitubular (2003-2008) y el monocasco (2009-2011), cuando el motor actuaba como elemento portante. Con el chasis perimetral había que conseguir un motor lo más compacto posible, y ése fue el siguiente paso.

Desde 2015, con el nuevo motor, más pequeño, la Ducati Desmosedici GP15 ha regresado al podio y en 2016 volvió a sumar victorias. Dall’Igna ha conseguido devolver a la Ducati a las posiciones de privilegio y ahora confían que con Lorenzo vuelva a luchar por un título.

Pero, ¿por qué es tan difícil de pilotar la Ducati? Sencillamente, porque es una moto diferente a todas las demás. Desde 2015 ya es una moto tan convencional como las otras, aunque a decir de los pilotos de otras marcas, cuando se rueda detrás de la Ducati se la nota diferente, con una trazada rara, extraña, una forma de pilotar fuera de la línea lógica y, aun así, la Ducati es rápida. Lorenzo parece que ha empezado a comprenderlo: “En los últimos años, cada vez me iba descolgando más y más, pero con esta moto hay que hacer lo opuesto y poco a poco voy encontrando lo que va bien y lo que va mal. Voy encuadrando las piezas del puzle para ir a mejor”, explicaba con satisfacción Lorenzo, tras la sesión clasificatoria del pasado Gran Premio de Argentina.

Lorenzo insiste en la cuestión ergonómica porque es uno de esos detalles que requiere un pilotaje minimalista como el suyo, donde los pequeños ajustes se hacen notar. “En Valencia [N. de R: en su toma de contacto] intenté probar una solución más parecida a la que tenía en mi moto anterior, con el sillín más bajo, pero hemos estado en ese aspecto perdidos durante mucho tiempo”, explicaba Lorenzo el pasado sábado. “Es una cuestión de posición. La primera vez que probé la Ducati, la vi muy alta e intenté bajar el sillín y al final hemos visto que ha sido una prueba equivocada durante mucho tiempo. Intento no descolgarme tanto de la moto, porque parece ser que, cuando te descuelgas mucho, la moto gira menos. Descargas peso en el tren delantero y la moto gira peor”.

¿La solución la tiene Stoner? Reincorporado al redil de Borgo Panigale desde el año pasado como miembro del equipo de pruebas, no es fácil dejarse guiar por el australiano. En la pretemporada, Stoner se dejó ver en Sepang. Fue la última vez que probó la Ducati. La información que proporciona el australiano es, seguramente, valiosísima, pero difícil de aplicar. Stoner les decía a los suyos: “Hacedlo así”. Dovizioso replicaba: “Si hago eso, me mato…”. No es sencillo pilotar una Ducati.

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