03/08/2012
(06:00)
El sueño del Málaga rico tiene cada vez más tintes de acabar mal. Los problemas económicos y administrativos siguen sin solucionarse y Manuel Pellegrini ya se plantea seriamente abandonar el club andaluz en las próximas horas.
Después de que el jeque Al-Thani revolucionase el que parecía iba a ser el verano más ilusionante de la historia del Málaga, a punto de escuchar por primera vez el himno de la Liga de Campeones, todo lo malo amenaza con pasar. La ausente dirección que los árabes han llevado a cabo desde que iniciaron la compra de la entidad (operación que todavía no han completado, tal y como informó El Confidencial esta semana) ha creado un sinfín de inestabilidades y dudas entre futbolistas, técnicos y empleados. Y es este escenario negativo el que hace que la marcha de Pellegrini esté próxima.
El exentrenador madridista tiene incluida en su contrato una cláusula por la cual si se acumula un periodo de impago de su nómina igual o superior a tres meses, situación que se da actualmente, puede romper unilateralmente el acuerdo, incluso aunque le sea saldada la deuda de una vez. Según ha conocido este diario, es por este procedimiento, y una vez que los acontecimientos han conseguido colmar su paciencia, por el que Pellegrini abandonaría la nave malaguista.
El sudamericano ha tratado de mantener el rumbo de la entidad en plena tormenta. Desde que comenzó la pretemporada su voz se ha elevado en varias ocasiones para, a falta de una cara visible en pleno desconcierto, mandar un mensaje de calma a sus jugadores y su afición. Llegó a avisar a sus superiores de que vender a Cazorla por 20 millones de euros, como se anunció, era “regalarlo”, en un tono amenazante que venía a defender lo que un entrenador considera su patrimonio. Pero día tras día se ha convencido de que el entorno del equipo es de todo menos el ideal para afrontar una temporada en Champions y defendiendo la cuarta plaza del fútbol español.
Así, si la situación no cambia drásticamente y se comienza a enderezar el barco malaguista, Pellegrini no verá desde su banquillo como se hunde el Málaga más grande que jamás hubo. Lo peor es que tras él podrían salir varios futbolistas por los mismos motivos. Por cierto, que en pleno vendaval ha caído el hasta ahora director deportivo Antonio Fernández, quien llevaba diez días sin coger el teléfono a representantes y demás interesados por la extraña y delicada situación que vive el conjunto malaguista. Con lo bonito que parecía todo en mayo…