la reunión con el padre no fructificó

El Barcelona, con el alma en vilo: no hay acuerdo para renovar a Messi

Malas noticias para los culés: Jorge Messi, padre del jugador, se vuelve a Argentina, la reunión con Bartomeu ya se ha producido y no, no han firmado el acuerdo

Foto: Josep María Bartomeu saluda a Leo Messi. (EFE)
Josep María Bartomeu saluda a Leo Messi. (EFE)

Cuando en el reciente Clásico en el Santiago Bernabéu Leo Messi remató al Real Madrid en el 93’ y se quitó la camiseta azulgrana enseñándola durante unos segundos a la afición blanca muchos lo interpretaron como un signo inequívoco de su compromiso con el Barça y, por lo tanto, una señal de que la renovación iba por buen camino. Sobre todo porque se sabía que su padre y agente, Jorge Messi, estaba en Barcelona desde una semana antes y había llegado el momento, por fin, de empezar a negociar. Pues hay malas noticias para los culés: como desveló 'AS', Jorge Messi se vuelve a Argentina, la reunión con Bartomeu ya se ha producido y no, no han firmado el acuerdo.

El FC Barcelona se había marcado el mes de abril en rojo en el calendario para cerrar la renovación con el crack, pero ha llegado mayo, el padre del jugador y el presidente azulgrana han mantenido conversaciones y no hay ningún avance por el momento. El asunto se está alargando más de lo que el Barça quería y, pese a los mensajes públicos desde la directiva, el secretario técnico, Robert Fernández, y los compañeros del argentino, convencidos de que Messi seguirá, por ahora… agua. El club catalán va a tener que hilar finísimo si no quiere encontrarse con el cataclismo que supondría que su máxima estrella no continúe. Nadie por ahora quiere ni siquiera imaginárselo, pero hay motivos para que la preocupación empiece a colarse por las oficinas del Camp Nou porque a estas alturas ya creían que lo tendrían resuelto y no es así.

Messi y Bartomeu, sellando una de las múltiples renovaciones del argentino. (FC Barcelona)
Messi y Bartomeu, sellando una de las múltiples renovaciones del argentino. (FC Barcelona)

El fisco español

Los problemas de Messi con el fisco español son la clave. El azulgrana llegó a pagar 56 millones en el 2014 tras realizar las tres declaraciones complementarias correspondientes a los periodos 2010, 2011 y 2012, además de la declaración de 2013 y de la sanción, y fue condenado el pasado mes de julio por la Audiencia de Barcelona a 21 meses de prisión por tres delitos fiscales, igual que su progenitor, con una multa para ambos de 2.093.000 euros. El futbolista se siente injustamente perseguido y, pese a los esfuerzos del Barça por mostrarle su absoluto apoyo —hay que recordar que se impulsó desde el club incluso un hashtag en las redes sociales #TodosSomosMessi—, siente que podían haber hecho más. Eso al menos es lo que desliza su entorno, porque él no dice ni pío desde hace meses y en su última aparición pública, en un acto de promoción el pasado mes de noviembre, los periodistas no pudieron preguntarle.

La directiva que preside Josep María Bartomeu sabe que no puede permitirse perder al santo y seña del equipo, pero las negociaciones están siendo más difíciles de lo que habían previsto y se ven en la tesitura de tener que ceder en todo lo que pida el padre del jugador si quieren renovarle. Salvo un giro imprevisto de última hora, Jorge Messi se marcha de Barcelona la próxima semana y no hay una fecha apuntada para su regreso, así que el plazo que tenían en mente en la entidad para cerrar el asunto se ha ido al garete a 21 días de que concluya la temporada con la final de Copa el día 27 frente al Alavés.

Pancarta conmemorativa para celebrar los 500 goles de Messi en el Barça. (Cordon Press)
Pancarta conmemorativa para celebrar los 500 goles de Messi en el Barça. (Cordon Press)

Recula la FIFA

Messi maneja los tiempos como quiere, sabe que tiene la sartén por el mango y no tiene ninguna prisa, mientras que el Barça sabe que cada día que pasa sin anunciar un acuerdo pesa como una losa e incrementa el nerviosismo entre su afición. El jugador, por otra parte, recibió la buena noticia de que la FIFA le retira la sanción de tres partidos que le había impuesto y podrá disputar el próximo 31 de agosto el encuentro ante Uruguay. La FIFA había actuado de oficio y le había sancionado con cuatro partidos por insultar al árbitro brasileño Augusto do Carvalho al final del Argentina-Chile.

El culé, ni acudió a declarar ni lo hizo por videoconferencia, fue la AFA la que se encargó de defenderle y del mismo modo que llamó la atención la dureza de la FIFA con el castigo cuando el árbitro ni siquiera lo había incluido en el acta, chirría ahora que le indulten del todo: ni siquiera tendrá que pagar la multa de 10.000 francos suizos. En el fondo persiste la sospecha de que el máximo organismo del fútbol ha reculado al darse cuenta de que existía un riesgo claro de que Argentina no se clasificara para el Mundial de Rusia si no podía contar con Messi en los próximos partidos y que un Mundial sin Messi se les iba a quedar descolorido.

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