el malagueño salvó la victoria en el minuto 90

Isco saca la varita mágica para rescatar al Madrid del embrollo del Molinón

Dos golazos del malagueño dieron tres puntos para reafirmar un poco más el liderato del Madrid, que siempre fue a remolque de un fantástico Sporting que mereció quedarse con un punto

Foto: Marcelo celebra con Isco el gol decisivo. (Reuters)
Marcelo celebra con Isco el gol decisivo. (Reuters)

El Real Madrid va a ser campeón por partidos como el del Molinón. Siempre se dice que las Ligas se ganan cada jornada y se pierden en partidos puntuales, en días en los que se daba por descontada la victoria y, por diferentes motivos, se acaba escapando. Al Madrid se le escapan pocas victorias. Los pinchazos que tuvo que tener, que tiene todo equipo a lo largo de nueve meses de competición, los tuvo en otoño y a la época de las flores está llegando con el cuchillo afilado y deseoso de ganar. Le cuesta, las cosas como son, pero suma y para ser campeón hay que ganar a todos, pero sobre todo a los que sí o sí hay que ganar. Estuvo cerca de no hacerlo, de no ganar al Real Sporting, hasta que Isco volvió a mandar un mensaje teledirigido al palco con dos goles que pueden valer un alirón en algo más de un mes.

Zidane quiere ganar esta Liga con los suplentes. Hasta la fecha, esta dinámica de cambios en Liga y titulares en Champions ha reportado únicamente alegrías, pues el Madrid es líder destacado y tiene un pie en semifinales en la competición europea. La decisión de Zidane conlleva que la plantilla, en su totalidad (hasta Coentrao), mantenga la tensión competitiva cada tres días y no haya ningún integrante, salvo el tercer portero, que no se sienta partícipe dentro del equipo e importante en el desarrollo de la temporada. Sin embargo, al Madrid le está costando ganar sus partidos. Ya sea con los titulares o con los suplentes, no hay partido que se resuelva con sencillez, rápidamente. Ni siquiera contra el Sporting, que está notando los fuegos de la Segunda División con más intensidad cada semana que pasa.

A los rojiblancos les asustaba el Madrid como les asusta cada equipo y más en el Molinón. No ha habido partido en todo el año en que su portería en casa se haya quedado sin perforar y les visitaba el equipo que acumula, con esta ya, 54 fechas consecutivas viendo portería entre todas las competiciones. Rubi entendió, con buen criterio, que para minimizar las opciones de recibir un tanto, su mejor arma era la acumulación de efectivos delante de su guardameta. Plasmó una defensa de cinco y reafirmó el centro del campo sobre un fantástico Mikel Vesga. La solidaridad de sus jugadores y la ausencia de creatividad madridista propició que Cuéllar apenas tuviera que intervenir con paradas destacables.

Con el once que eligió Zidane, no había un organizador de juego. No lo es Isco, tampoco James, un poco sí Kovacic. Ninguno de ellos es el idóneo para marcar el ritmo del partido, los dos primeros están más indicados para crear la acción decisiva, el último pase que habilite al delantero o ser ellos mismos los que finalicen la jugada. En esa lucha indirecta entre James e Isco, no hay color en estos momentos. Y eso que Zidane suele elegir al colombiano para los partidos importantes, ya sea como titular o como recambio, pero la influencia de uno y otro en los partidos no tiene punto de comparación.

Mikel Vesga dio un gol y marcó otro. (Reuters)
Mikel Vesga dio un gol y marcó otro. (Reuters)

Más allá de resultar decisivo con los dos sensacionales goles, Isco fue el verdadero líder del Real Madrid. Sin ser un creador de juego puro, fue el que se echó sobre sus pies la responsabilidad de que su equipo crease ocasiones de gol. Se le veía siendo la primera opción de pase para sus centrales y combinaba hasta encontrarse en la frontal del área adversaria con la posibilidad de dar un pase o realizar una jugada individual. Así, de esta última forma, hizo el gol del empate a un gol. Una serie de recortes y regates entre piernas contrarias que acabó con un disparo a la escuadra de Pichu. Lo intentó de nuevo en el segundo acto con la salvedad de no encontrar el hueco para empalar la pelota una vez más. Sí lo hizo en el minuto 90, un minuto cada vez más blanco, con un disparo a la base del poste que valió tres puntos.

Isco era uno de los nueve cambios de Zidane con respecto al once que ganó en Múnich. Nueve jugadores diferentes para jugar a lo mismo con una diferencia de tres días es una variación muy significativa que, al final, se acaba notando. El Sporting, con muy poco, estuvo siempre en el partido. No se llevó un punto por tres minutos, un punto que mereció, desde luego. Se adelantó pronto, antes del cuarto de hora, con una fantástica asistencia de Vesga, que levantó el balón sobre la defensa blanca para que entrar desde atrás Cop y batiese a Casilla ante la duda del portero en su salida. Anotó también al inicio del segundo tiempo, una excelente jugada de estrategia que remató Vesga, omnipresente. Y siempre buscó arriba al Madrid, le complicó la salida, quiso marcar más goles, se defendió con orden y criterio... Lo hizo todo bien.

Hasta tal punto fue bueno el partido gijonés que ni siquiera en los últimos minutos se sintió embotellado en su área por el Madrid. Mérito local y mucho demérito visitante, que no dio la impresión en ningún momento de sentirse agobiado con el paso de los minutos. La pérdida de dos puntos en Asturias suponía regalar al Barça la oportunidad de volver a depender de sí mismo en la lucha por la Liga. Claro que al Madrid la cercanía del minuto 90 no le asusta, sino que le incita. Son ya tantas las veces que ha sumado marcando con el agua al cuello que se siente confiado ante un desenlace tétrico. La fortuna es que a Zidane casi siempre le cae la tostada por el lado sin mantequilla.

No apareció mucho Morata en todo el partido, pero lo hizo cuando debía, para empatar. 12 goles en Liga, tres más que Benzema en muchos menos minutos. Siempre aporta, siempre. Normal que reclame mayor atención y cariño. Ya le pasaba a Lucas Vázquez la temporada pasada, pero no ya ésta. En tiempos recientes, Lucas no está fino, no dribla, no crea peligro ni marca. Está como apagado, tristón. Sorprendió su ausencia en la lista definitiva para el Bayern, pero era comprensible. Está mejor Asensio y eso que en el Molinón no brilló. Tampoco lo hizo Mariano, del que tiró Zidane después de probar con Marcelo, que entró por un buen Coentrao, pero que no tiene la frescura del brasileño en ataque. El único que brilló más que una supernova fue Isco.

Ficha técnica

2.- Sporting: Cuéllar, Lillo, Jorge Meré, Amorebieta, Babin, Isma López, Mikel Vesga, Carmona, Sergio Álvarez (Afif m.90), Moi Gómez (Nacho Cases m.68) y Duje Cop (Ndi m.78)

3.- Real Madrid: Casilla, Danilo, Sergio Ramos, Nacho, Coentrao (Marcelo m.56), Isco, James Rodríguez, Kovacic (Casemiro m.88) Asensio, Lucas Vázquez (Mariano m.71) y Morata.

Goles: 1-0, m.13: Cop; 1-1, m.16: Isco; 2-1, m.49: Mikel Vesga; 2-2, m.58: Morata; 2-3, mi.90: Isco.

Árbitro: Fernández Borbalán. Mostró tarjetas amarillas a Sergio Álvarez (m.33), Lillo (m.60), Isma López (m.78), Nacho Cases (m.81), Morata (m.88), Afif (m.90)

Incidencias: Se guardó un minuto de silencio en memoria del ex presidente del Sporting Ramón Muñoz fallecido esta semana. 23.745 espectadores en El Molinón.

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