el madrid gana en butarque 2-4

Asensio conduce y Morata dispara: los suplentísimos valen para el Madrid

El mediapunta dio una lección de cómo se juega al fútbol en Leganés, sin un solo fallo en el pase o la conducción. El delantero marcó dos goles, razón suficiente para justificarse

Foto: El Real Madrid ganó 2-4, con la decisiva presencia de Morata y Asensio. (EC)
El Real Madrid ganó 2-4, con la decisiva presencia de Morata y Asensio. (EC)

El Real Madrid es el imperio de los mediapuntas. Lo es Isco, también James. Modric lo fue, como Kovacic. Benzema no se ha dado cuenta, pero también lo es. Hay noches en las que Marcelo, que no lo es, lo parece. Sin duda también Asensio. Todo eso en un equipo en el que esa posición no existe. Misterios que tiene el fútbol. La dirección deportiva del club, o quienquiera sea el que decide la configuración de la plantilla cada año, no tiene tanto en cuenta el dibujo como el talento de los jugadores. En esa lista de dieces todos lo tienen a raudales. Y al Madrid le va valiendo porque, con uno que brille, la papeleta se resuelve.

La noche en Leganés cayó en los pies de Marco Asensio. Con 21 años juega para una institución en la que dan miedo hasta los anaqueles, un lugar en el que muchos otros, incluso algunos compañeros suyos en la plantilla -hola, Danilo- han sabido lo que es el temor de llevar esa camiseta. No es el caso, el desparpajo lo tiene tan desarrollado como la pierna izquierda y si pilla un balón en el medio del campo no va a cejar en su empeño de demostrar que es un excelente futbolista.

Hay deportistas que nacen cómodos con lo que son y lo que pueden hacer, que cuando miran a su alrededor piensan que no habrá nadie que les pueda superar porque son los mejores. A veces no lo son, pero eso es lo de menos, por actitud ellos son incapaces de aceptar que haya otro más brillante, aunque tengan poco más de 20 años y estén jugando en un contexto de estrellas mundiales consagradas. Eso se demuestra en jugadas como la del primer gol.

Nominalmente es de James, que empujó el último balón, pero cualquiera que lo haya visto sabe que tiene firma de las Islas Baleares. Coger el balón e ir amedrentando rivales del Leganés es todo uno. Marco Asensio conduce el balón de maravilla, siempre lo lleva pegado al pie, incapacitando a los defensas contrarios a quitarle el balón. Es un arte que el fútbol está perdiendo y en el que él es excelente. Ahora se vive la dictadura del primer toque, el pase rápido, el guardiolismo extremo. Parece como si coger un balón y desplegar la potencia y el talento fuese un fútbol menor. Bendito es el fútbol así cuando se hace bien. Se inventó la jugada del 0-1, participó en todo lo que pasaba en el ataque, Su fútbol fue clave para que la cosa terminase en un 2-4. Sencillo, aunque en un rato se pasó de un 0-3 a un 2-3 y el madridismo ya pensaba que tocaba sufrir una noche más.

Asensio, como también saben hacer Modric o Kovacic, plantea que si no hay un buen pase en el horizonte el recurso de la conducción es lo razonable. Si fuese un torpe el equipo se rensentiría, pero no es el caso. Además, siendo joven suele decidir bien y tiene recursos suficientes para encontrar al compañero, si es lo que toca, dar un paso más, si es necesario, o marcar goles de bandera, porque coloca el balón donde quiere.

Este verano se volverá a hablar de la opción de que salga de la plantilla. Tiene 21 años y es un cromo repetido, en las libretas de Zidane su nombre no aparece como titular, ni siquiera como suplente privilegiado. Es posible que desde el club le ofrezcan cesiones, lugares en las que demostrar cada semana lo que en el Real Madrid solo puede enseñar a fogonazos. La decisión, en último término, será suya. Por su manera de jugar bien puede ser de los que reclaman quedarse, de los que piensan que en unos meses el mundo girará a su alrededor.

En todo caso, será de los que triunfen. En el fútbol como en la vida los que tienen esa combinación extraña de talento y seguridad suelen ser los que se llevan el gato al agua. Marco Asensio va por el fútbol como conduce el balón, con la cabeza levantada, altivo, preciso, incluso con un punto de arrogancia, de esa que tienen los que se saben ungidos por los dioses del fútbol.

A Zidane, otro mítico mediapunta que también tuvo que reconvertirse al llegar al imperio del 10, le gusta mucho Asensio, aunque no le ponga el primero en las listas. Cree en la veteranía, en el poso, en esas cosas que evidentemente hoy en día no tiene el balear. Pero le gusta, porque le gusta el fútbol. Y cuando le pone se nota cómo le disfruta.

Morata celebra uno de sus goles. (EFE)
Morata celebra uno de sus goles. (EFE)

Morata siempre marca gol

Asensio abrió el camino en un partido que tuvo otro protagonista más. También español, joven y con menos minutos de los que le gustaría. Se llama Álvaro Morata y marcó dos goles y medio -el último fue de Montovani en propia puerta- en este partido, lo cual no es una mala cifra para un delantero. Morata no tiene la misma mirada que Asensio. Él siempre parece un poco ofuscado, como enfadado con el mundo. El fútbol, de todos modos, le recompensa. Sus marcajes, sus cualidades físicas y también el olfato que suele tener. Más que Benzema, dicen, aunque en este caso la competición no solo tiene que ver con el gol. Si fuese así es probable que la ganase Morata.

El madrileño es un jugador resolutivo y, solo por eso, ya tendría sitio en el Real Madrid. Su problema no es tanto tener un lugar, que es algo que pocos dudan, como si ese espacio es el que él requiere para sentirse importante. Jugar contra el Leganés, en una de esas tardes en las que Zidane decide que gana sin los titulares, es un privilegio y también un desdoro, por más contradictorio que esto suene. Ser titular es un honor, serlo en estos días no es más que la realización de que no es más que uno de los secundarios del equipo. A Morata, como a Isco, no parece valerle, y eso puede ser un problema para el club que bien contento estaría con ellos dos como suplentes si a ellos les valiese con eso.

La Liga sigue y el Madrid sabe que depende de sí mismo para lograr el título que a principio de temporada se puso como objetivo. Está siendo una temporada algo rara, con muchos partidos tediosos, con jugadores estelares que no brillan y meritorios que sacan adelantes partidos. Poco a poco la cifra va llegando. El Leganés era importante, todos los partidos lo son, también como antesala de lo que viene. El Madrid sabe que tiene un partido menos como red de seguridad, pero entra en abril con compromisos como el Atlético y el Barcelona, por no hablar del Bayern, que es otra película diferente.

No haber fallado contra el Alavés y el Leganés era clave, porque es llegar a las dos semanas que se han convertido en el corazón de la temporada con el liderato, incluso sabiendo que tienen un partido menos. En esos partidos no será Asensio, no será Morata, tampoco James o Kovacic. Son encuentros pensados para las grandes estrellas y Zidane solo cambiará de idea si a alguno de ellos le da por romperse. Viendo partidos como el del Leganés o, semanas antes, el de Eibar, es para pensárselo. Los meritorios del Madrid son muy buenos.

Ficha técnica

2 - Leganés: Herrerín; Tito (Samu García, m.54), Bustinza, Mantovani, Siovas, Diego Rico; Gabriel (Alberto Bueno, m.64), Rubén Pérez, Timor, Szymanowski (Machís, m.84); y Luciano.

4 - Real Madrid: Keylor Navas; Danilo, Nacho, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kovacic (Modric, m.81), Marco Asensio, Lucas Vázquez; James (Isco, m.72) y Morata (Mariano, m.78).

Goles: 0-1, m.15: James. 0-2, m.18: Morata. 0-3, m.23: Morata. 1-3, m.32: Gabriel. 2-3, m.34: Luciano. 2-4, m.48: Mantovani en propia puerta.

Árbitro: Álvarez Izquierdo (Comité catalán). Amonestó a Gabriel por el Leganés; y a Nacho por el Real Madrid.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 30a jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio de Butarque ante 10.922 espectadores.

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