Paso atrás en la negociación de la renovación del contrato de Karim Benzema. El 'sí' del francés parecía inminente, tal y como aseguraban desde el club blanco, pero parece que sus buenas actuaciones en el Mundial han elevado la moral y la cotización del francés. El delantero parecía estar satisfecho con los siete millones de euros que le ofrecía el Real Madrid, pero en las últimas horas se ha descolgado insistiendo en los nueve millones de euros que lanzó como primera petición y que parecían olvidados.

Benzema sabe que el Real Madrid no va a llegar a esos diez millones de euros que le ofrece el PSG. Imposible competir con las propuestas del equipo parisino, del Manchester City o del Mónaco. La entidad madridista debe 'utilizar' factores históricos o deportivos para luchar ante el poder financiero de los dueños de estos equipos, que pese al castigo de UEFA por no respetar el 'fair-play' financiero siguen prometiendo todo el dinero del mundo a los jugadores que pretenden.

El jugador sigue declarando a todo aquel que se le acerca que su deseo no es otro que continuar en el Real Madrid, pero el rechazar lo que parecía un acuerdo inmediato no ha gustado por el Santiago Bernabéu. Los nombres de Luis Suárez o Falcao -el colombiano ha aparecido de manera súbita- continúan en el horizonte, pero los dirigentes blancos no han hecho aproximación alguna.

La idea que mantienen por la zona noble del Bernabéu es que el verano va a ser tranquilo, más allá de dos o tres fichajes, pero nunca del estilo de Gareth Bale. Mantienen que la estrella del mercado verano no va a ser el club blanco. Sólo en el caso de que se rompan las negociaciones con Benzema, posibilitaría que aparecieran bien el uruguayo bien el colombiano, que son bazas con las que el Real Madrid juega a la hora de negociar. Los fichajes llegarán en forma de dos centrocampistas, probablemente un delantero que supla a Morata y un lateral.

Y es que en el actual Real Madrid todo tiene un precio, tal y como se demostró hace un año con Özil e Hjguain. El que quiera salir, que pague, ya sea Benzema, Di María o cualquier otro. Los dirigentes blancos piensan que la Champions ha elevado la cotización de los jugadores y que, a partir de ese momento, su precio es otro muy distinto.