Distanciamiento. El mercado de fichajes ha traído consigo varias tormentas en el día a día de la familia madridista. La llegada de Bale ha supuesto que algún que otro jugador eche cuentas y reclame un aumento de salario, pero lo que ha enfrentado a la directiva del Real Madrid con los jugadores de Ancelotti ha sido el traspaso de Mesut Özil al Arsenal. La reacción de los que han sido sus compañeros ha molestado a Florentino Pérez y al resto de directivos de la entidad madridista que no comparten que sean los propios jugadores los que pongan en duda la conveniencia de una decisión estratégica del club.

Declaraciones como las hechas por Arbeloa en las que señalaba que “no hay nadie como él en el mundo”, el gesto de Sergio Ramos de posar con la camiseta con la que el alemán jugó su último partido o las palabras de ayer de Cristiano Ronaldo en las que confesaba estar enfadado por el adiós del centrocampsita han irritado a los directivos que consideran que los jugadores han dado un paso más allá de lo que marca la lógica de un club de fútbol o una empresa cualquiera.

El enfado nace porque el asunto Özil no es nuevo. No ha sido una cuestión de un día, de un calentón, de un querer ajustar balances y traspasar al jugador por el que más dinero podrían obtener. El adiós del internacional alemán nace en el pasado mes de abril, tal y como ha ido contando El Confidencial. Arrancó con la petición de cobrar 7’5 millones de euros por temporada, un aumento del cincuenta por ciento de su ficha. Desde ese momento, el club fue claro con el padre del jugador negando tal posibilidad. Lo que ya no esperaban era la reacción de Özil bajando los brazos en una clara actitud pasiva.

El vestuario sabe lo que ha sucedido. Desde el club habían avisado de que existía la posibilidad de alguna salida, de algún traspaso dentro del grupo que manejaba Ancelotti. Varios jugadores habían pedido aumento de sueldo creando un ambiente tenso durante la concentración del equipo en Estados Unidos con Florentino Pérez y José Ángel Sánchez de testigos.

El adiós de Özil ha obedecido a una decisión estratégica de la entidad. El alemán llegó de la mano de Mourinho, otro que ha defendido en público al mediapunta cuando tuvo más que problemas en su convivencia con altibajos y siendo señalado por su vida poco profesional en algunos momentos. Los dirigentes del club tenían claro que con Bale sobraba algún jugador y el primer señalado era Di María, pero la actitud de uno y otro, la insistencia en cobrar más dinero por parte de Özil, el deseo del padre de buscar una operación y la aparición del Arsenal y sus 47 millones de euros, han logrado dar la vuelta a la situación. Por eso ha molestado tanto que los jugadores muestren en público su disconformidad ante la decisión de Florentino Pérez de aceptar la propuesta llegada desde Londres.