Daniel Levy ha querido dejar su sello hasta en el día de la presentación de Gareth Bale. Ya con el galés en Madrid y vestido de blanco, el presidente del Tottenham ha pretendido dejar patente su manera de entender el mercado y las negociaciones. Levy no dudó en llamar al club blanco para intentar frenar la venta de Özil al Arsenal, rival directo de su equipo. El máximo mandatario del club londinense se sintió traicionado por el Real Madrid tras el movimiento hecho con el equipo de Wenger. Ver para creer tras todo lo sucedido durante los meses de julio y agosto.

Pese al último movimiento hecho por Daniel Levy, tanto Florentino Pérez como el propio Bale se mostraron respetuosos y educados al máximo con el Tottenham y con su presidente. Cierto es que durante las negociaciones, el dirigente de la entidad inglesa pidió a Özil como moneda de cambio del galés, pero el Real Madrid, en julio, no pensaba el cariz que iba a tomar la situación del alemán en el club blanco. Se ha ido deteriorando según se han ido repitiendo las negativas del máximo dirigente madridista al aumento de sueldo que solicitaba.

Nada enturbió la fiesta de Bale, familia y directivos del Real Madrid. Florentino Pérez fue el único que se mostró inquieto ante los gritos de algunos seguidores que pedían la permanencia de Özil en el club blanco. El presidente no lo dudó y mandó callar a los seguidores que habían acudido al Bernabéu a animar a un Bale que no entendía lo que pasaba a su alrededor.

Sabe quién es la estrella

Bale es el hombre de los 91’2 millones de euros y el de los 1.000 millones de euros como galáctica cláusula de rescisión. El galés lo ve de otra manera. "Hubiera venido por un penique. El dinero no ha sido lo importante", afirmó un jugador que ha llegado con la lección bien aprendida y sabiendo que su sitio y su lugar son, por el momento, mirar y seguir la estela de los que ya están.

No quiere problemas con Cristiano Ronaldo y durante la presentación alabó al portugués. Como todos los otros jugadores que han llegado al club blanco este verano, el galés no ha dudado en decir que el delantero es el mejor del mundo y que viene ayudar al máximo goleador del Real Madrid.

El club también ha cuidado al máximo todos los detalles. Su pelea desde el inicio de las negociaciones era la de no superar los 96 millones pagados por Cristiano Ronaldo, algo que han conseguido según confirman los propios dirigentes blancos. Todo con tal de no molestar a CR7, jugador que, si nada cambia, firmará en breve la apalabrada renovación de contrato que Florentino Pérez cerró en dos reuniones, la primera en Madrid y la segunda en Los Ángeles. Bale sabe que la estrella es el portugués, lo acepta con naturalidad y sin hacer ruido.