el atlético necesita otro partido perfecto

Del 4-0 que enterró a Ancelotti a un 4-0 que jamás hará dudar a Simeone

Hace dos años el Atlético de Madrid goleó al Real Madrid en el Vicente Calderón. Un resultado que ahora necesita el equipo del Cholo para disputar la final de la Champions League

Foto: Simeone cree en una histórica remontada ante el Real Madrid. (EFE)
Simeone cree en una histórica remontada ante el Real Madrid. (EFE)

Apareció con una sonrisa en la boca tras la debacle. El mensaje, lejos de pintar de negro el horizonte rojiblanco, estuvo cargado de recio optimismo. "El fútbol es maravilloso y creo que podemos remontar", dijo. "Y como somos el Atlético de Madrid, tal vez seamos capaces de conseguirlo", remató. El Cholo Simeone se levantó nada más ser noqueado en el Santiago Bernabéu, empezando de inmediato a movilizar al mundo rojiblanco en busca de la hazaña en el partido de vuelta. Hace dos años firmó su equipo un 4-0 que ahora busca repetir, esta vez para colarse en la final de la Champions League. La realidad ahora nada tiene que ver con la de entonces, lo cual complica mucho más la remontada. Pero con un balón por medio, cualquier cosa es posible, como bien sabe el PSG de Unai Emery...

A principios de febrero de 2015 una goleada colosal ante el gran enemigo cavó de manera definitiva la tumba de Carlos Ancelotti. Quedaron reflejados en el marcador cuatro goles del equipo rojiblanco, que aplastó de principio a fin a un rival superado en todos los terrenos. La diferencia, ahora, es que la realidad actual de ambos equipos nada tiene que ver con aquella. Mientras la escuadra blanca se caía entonces a pedazos poco a poco —el Barcelona acabó firmando un triplete histórico—, el cuadro rojiblanco mantenía viva esa pujanza que durante los años anteriores le llevó a ganar títulos. Unas semanas antes, la relación entre el italiano y Florentino quedó herida de muerte cuando el técnico retiró del campo de Mestalla a Bale antes de que finalizara el partido. El 4-0 y la posterior, y muy sonada, fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo hicieron el resto.

La actual temporada del Atlético de Madrid amenazaba con irse por el sumidero en el mes de enero. Fue en el partido de Copa del Rey que le enfrentó al Barcelona cuando Simeone y futbolistas volvieron a entrelazar sus manos, cuando hasta ese momento la conexión entre capataz y colectivo no era la mejor. La lucha por ganar la Liga, objetivo que el mismo técnico marcó en el mes de octubre, se empezaba a complicar y desde hacía tiempo habían comenzado a abirse algunas costuras. Prueba de ello es que Miguel Ángel Gil pidió explicaciones en su momento a Simeone, alarmado el dirigente por el bajo estado de forma del equipo, en concreto de determinados futbolistas que no eran ni una sombra de lo que fueron. La charla que dio el técnico en el descanso de aquel partido copero activó de nuevo la relación entre las dos partes.

En la imagen, Simeone y Zidane durante el partido de ida. (Reuters)
En la imagen, Simeone y Zidane durante el partido de ida. (Reuters)

La final de Milán

Hace poco más de un mes visitó el Wanda Metropolitano. Refllejó el momento en las redes con una foto y un mensaje que tranquilizó al personal atlético: "Hoy visitamos la que será nuestra nueva casa". Se entiende que confirmó que liderará el siguiente proyecto, cosa que no tuvo nada claro, más bien todo lo contrario, tras la final de Milán. Entonces estuvo cerca de poner fin a su relación con el Atlético de Madrid. Se sucedieron días de angustia en el Vicente Calderón, jornadas en las que el técnico no daba señales de vida, meditando qué hacer. Finalmente acordó con el club recortar dos años la duración del contrato. Ahora mismo nadie duda de que estrenará la nueva casa. Una remontada ante el Real Madrid, seguro, no le generará ningún tipo de titubeo sobre qué camino seguir.

El Real Madrid que cayó humillado en el feudo rojiblanco tenía el semblante cada día que pasaba más pálido. Carlo Ancelotti fue incapaz de sacarlo a flote, nada que ver con el equipo que ahora guía Zidane. Aparece ahora un Real Madrid solvente, metido en la lucha por ganar la Liga y con más de un pie metido en la final de la Champions League. Se le ha hecho larga la temporada al equipo blanco, con algún que otro vaivén sufrido, pero finalmente esquivando casi todos los obstáculos. Ha conseguido el entrenador francés que a estas alturas sus mejores efectivos estén finos, también los mosqueados de la segunda unidad, ahora bien conectados a la positiva dinámica del equipo. Se abrirán capítulos dolorosos —en forma de bajas— en el mes de junio, pero por el momento todos reman al mismo compás.

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"Si tengo que motivar a mis jugadores, me tendría que ir del club", sentenció Simeone, para dejar claro que sus jugadores comparecerán en el verde del Vicente Calderón sin necesitar estimulación psicológica extra. "No quiero ver a ninguno que no sienta de verdad el partido a nivel emocional", acentuó. La realidad es esa, como también que desde el plano meramente futbolístico no afronta esta cita el Atlético de Madrid con la misma potencia que hace dos años. Necesita completar un partido perfecto, el que firmó ante el equipo entonces entrenado por Ancelotti. El "lindo desafío" del que habla Simeone puede acabar con la pesada losa que aplastó por dos veces a la institución en dos finales de infausto recuerdo. El Cholo ha hecho historia, eliminar ahora al eterno enemigo sería complicado de calificar...

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