florentino pérez se plantea homenajearle

Pepe, un parado de futuro incierto que solo quiere dos años de contrato

El central de 34 años creía tener un acuerdo cerrado con el PSG, pero los franceses tampoco quieren ofrecerle más de una temporada de fútbol. El Besiktas suena ahora como opción más probable

Foto: Pepe, entrenándose con Portugal. (EFE)
Pepe, entrenándose con Portugal. (EFE)

El 30 de junio es la última frontera de los futbolistas a los que se le expira el contrato. Al día siguiente pasan a ser parados, consideración extraña para gente que gana cientos de miles de euros, cuando no millones, por ejercer su profesión. Al menos en los estratos más altos del deporte. En el vaivén del verano salen de los equipos más grandes algunos jugadores que más que eso son instituciones. Pepe hoy es un agente libre, busca equipo. No volverá a vestir con la camiseta del Real Madrid. Y a pocos se les ocurriría pensar que su paso por el club ha sido anecdótico.

Han sido diez años y un mal final. Momentos altos, muy altos y también esperpénticamente bajos. Pepe es parte de la historia del Madrid, por más que sus últimas palabras hayan sido desde el resentimiento y el dolor. Se considera maltratado por el club, que no le defendió cuando Hacienda le puso en la picota. También le molesta que no le hayan ofrecido dos años de contrato, porque el Madrid cree que, a su edad, de uno en uno basta. Cumplió 34 en febrero y es un momento en el que a los directivos de un club les entran las dudas.

¿Cuánto tiempo le falta a Pepe de fútbol? Lo vamos a comprobar, porque no parece que el portugués apunte a una retirada cercana. Tampoco se sabe bien dónde va a terminar, pues Pepe se ha decidido a jugar con fuego. Cuando se fue, en unas declaraciones en la COPE en las que incendió todo lo que llevaba a su paso, parecía bastante seguro de cuál iba a ser su siguiente destino. Pero parece ser que no, porque es dos de julio y aún espera. El PSG era la opción preferente, un club de primera línea, competitivo y que le quería. Pero algo ha fallado en la negociación, porque lo que parecía absolutamente engrasado ahora se pone en duda.

Hay fuentes que dicen que el PSG desconfía de su físico y prefiere ofrecerle solo una temporada y luego ya ver cómo va el asunto. Insuficiente para un jugador que ha dado un portazo en Concha Espina precisamente por eso, porque la duración del contrato no era la que él estimaba oportuna. También se habló del Inter de Milán, pero con las semanas ese ruido ha bajado de intensidad. La nueva novia probable es el Besiktas, que no suena tan atractivo como el destino de París, pero puede ser el único que satisfaga las demandas del luso.

Es imposible saber si algún día volverá a jugar en el Bernabéu. Muchos fueron los que se marcharon y tuvieron que volver con su nuevo equipo, aunque no tantos los que antes de ese momento habían pasado diez años defendiendo la camiseta blanca. Pepe sí, y a pesar de todo es difícil saber cómo respondería una parte de la grada. Su salida, abrupta y con frases malsonantes, no ha gustado nada. Y muchos se la tenían guardada, porque hay un espacio en el madridismo, cada día más pequeño, que considera que traicionó a Mourinho y no se lo perdonan. Esos han sido ahora los más vocingleros, los que señalaban con el dedo al final por decir que su relación con Zidane ha sido mala o por el llanto de la no renovación. Es por el presente, también por el pasado.

Pepe ha pasado de todo en el Real Madrid. En sus últimas temporadas consiguió que se estabilizara sobre él la imagen de jugador solvente, de uno de los mejores centrales que ha pasado por el equipo blanco. No siempre fue así, Pepe siempre fue un buen futbolista, pero también fue sospechoso. Casquero es un nombre que siempre estará pegado a la vida del luso, una mácula en el historial que le consiguió pintar durante varias temporadas como una suerte de Hannibal Lecter.

Pepe, en su último partido con el Real Madrid. (EFE)
Pepe, en su último partido con el Real Madrid. (EFE)

La metamorfosis de Pepe

Y es una exageración, pero no está falta de motivos. La mil veces repetida imagen del central soltando patadas al aire contra un jugador en el suelo, arriesgando en cada coz la integridad física de su compañero. No era, en absoluto, el único exceso de Pepe. Durante esos días, especialmente en los inicios del tiempo de Mourinho, el central era duro, agresivo, en no pocas ocasiones violento.

Tan cierto es eso como que el tiempo le fue cambiando, en los últimos años en el Real Madrid era un jugador mucho más calmado, menos marrullero, aunque aún tenía algún gesto desagradable, como un cruce con Diego Costa en el que le terminó tirando un moco. No era aquello un duelo de ursulinas exactamente. Pero esos episodios, que nunca se fueron completamente, fueron perdiendo peso en la hoja de servicios de Pepe. Poco a poco se fue asentando como titular, como central contundente pero ya no sucio, de enorme manejo del cuerpo y juego aéreo. Un defensa completísimo, de los mejores que ha pasado por el club. Y nadie dudaría de este extremo, aunque solo sea porque para que un jugador dure diez años en el Real Madrid tiene que haberlo hecho muy bien.

Pepe llegó al club blanco por mucho dinero, 30 millones de euros, una cantidad que parecía excesiva por un jugador que no tenía tanto cartel cuando llegó. Analizar los precios de los futbolistas es siempre un ejercicio arriesgado. Hoy ese dinero parece bien gastado, como también lo parecen los casi 100 que el club desembolsó en su buen amigo Cristiano Ronaldo. Todo es relativo y el tiempo es una variable que no se suele tener en cuenta en estos casos.

Pepe busca un nuevo hogar, un lugar en el que, relajado como está, pueda terminar su carrera. Ha tenido lesiones en el último año y ya no es, en ninguna medida, un chaval para jugar al fútbol. El físico ha empezado a fallar y por eso mismo el Madrid y el PSG no han querido alargar más de lo debido su contrato. Él quiere, por lo menos, dos años más de fútbol.

Dice Florentino Pérez que Pepe necesita un homenaje, que debe ir al palco del Bernabéu y posar con sus muchos títulos, incluidas tres copas de Europa. Entre ambos la relación ha sido de cariño, incluso de confianza, aunque en ocasiones haya habido baches. En una década hubiese sido difícil que no pasase así. No habrá más Pepe en el Real Madrid, al menos no conjugado en presente. Se va un central de diez años. Ahora busca destino.

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