Las alarmas vuelven a encenderse alrededor de Cristiano Ronaldo y no por la contundente derrota ante Alemania sino por su rodilla. La lesión ha vuelto a aparecer y lo ha hecho con fuerza, tanto que los médicos han aconsejado, una vez más, a CR7 que pare porque su futuro como jugador de fútbol está en juego. Así lo ha demostrado la resonancia magnética que le fue practicada el pasado sábado. Cristiano no hizo caso a los consejos médicos y terminó saltando al terreno de juego muy lejos de su mejor forma posible.

Si durante los primeros días en Brasil todo hacía indicar que su rodilla izquierda le daba una tregua, la realidad es otra bien distinta. La tendinitis rotuliana ha vuelto a aparecer y, de nuevo, con carácter grave. El diagnóstico del doctor Noronha ha sido rotundo: “O para y deja descansar esa rodilla o su futuro está en peligro”. La situación vivida en los días previos a la final de la Champions, en el partido de ida de las semifinales ante el Bayern e incluso al de choque de Dortmund se repite. Los médicos le piden que pare, pero el delantero no hace caso a nadie. “Soy yo el que dice si estoy para jugar o no”, ha repetido en los últimos días.

Noronha, médico de su absoluta confianza, ha recibido los datos de la resonancia y su consejo ha sido contundente. Le ha pedido descanso absoluto. La rodilla de CR7 sigue emitiendo señales de que no está bien. En cuanto los esfuerzos se acumulan, se vuelve a inflamar y el tendón se deja sentir. Cristiano Ronaldo jugó ante Alemania, pero su cabeza y su cuerpo no estaban para salir a competir. No puede. Lo intenta pero su rodilla no responde. Durante el pasado fin de semana, el dolor que sentía fue intenso al máximo. Nada calmaba las molestias, pero pese a ello se empeñó en jugar, en ayudar a su selección, pero lo que terminó haciendo fue perjudicar a su equipo, ya que no está en condiciones de rendir ni de aportar nada.

El doctor Noronha fue rotundo cuando le explicó lo que la resonancia decía. El consejo habla de dos meses de absoluto reposo. Ni puede ni debe prolongar los esfuerzos. Su rodilla se puede romper en cualquier momento por mucho Mundial que esté en juego. El tendón no entiende títulos ni de nada parecido. Si ya en la final de la Champions puso en juego algo más que una simple recaída, la situación se ha complicado todavía más.

Los dirigentes del Real Madrid están pendientes de las noticias que llegan desde Brasil. Están inquietos. Ni la presencia de ese seguro que FIFA pone a disposición de los clubes en caso de lesión sirve para mantener la calma. Desde la entidad madridista le han pedido mesura, calma y tranquilidad, tres palabras que no forman parte del vocabulario del portugués. Y es que Cristiano, tal y como sucedió cuando forzaba jugando con el Real Madrid, pone en juego su continuidad como jugador al forzar para no perderse partido alguno.

Ante Alemania no fue, ni de lejos, ese jugador incisivo y directo que es cuando está en forma. Cierto es que Portugal dimitió muy pronto del partido, pero Cristiano apenas pudo aportar nada para que cambiara el rumbo. La expulsión de Pepe, su delicado estado de forma y la lesión de Coentrao, marcaron a una selección que ha terminado muy tocada tras el primer partido del Mundial.

La tendinitis rotuliana tiene dos maneras de mostrarse. La de Cristiano es grave, pero no crónica como la que obligó a Rafa Nadal a parar durante siete meses para someterse al tratamiento de células madre, algo de lo que no todos los médicos son partidarios de aplicar por lo agresivo que resulta en ocasiones. El balear ha conseguido que las molestias desaparezcan en el último año, pero la lesión está ahí, dormida, no ha desaparecido de la rodilla de Nadal. Con Cristiano el caso va camino de convertirse en crónico, para disgusto del Real Madrid y de la selección portuguesa.