Son la cara y la cruz de un Real Madrid que todavía vive sumido en la euforia del éxito de Lisboa. Ángel di María, tras estar fuera del club durante meses, ha conseguido poner a todo el mundo de acuerdo y en los próximos días cerrará un acuerdo de renovación. Mientras, Benzema sigue sin dar el visto bueno a su ampliación de contrato que termina el 30 de junio de 2015. Es más, el francés está barajando la posibilidad de comunicar al club su deseo de abandonar el Real Madrid este mismo verano ante el interés del PSG en lograr su fichaje.

Ángel di María ha conseguido dar un giro de 180 grados a una situación que parecía no tener vuelta atrás. Y es que el argentino estaba condenado a tener que abandonar el Real Madrid al término de la temporada. Su tocamiento y sus coqueteos con el Mónaco del pasado invierno parecieron ser suficiente argumento como para buscar destino al interior. Antes pidió un aumento de sueldo que fue denegado por los dirigentes madridistas. Carlo Ancelotti y la confianza que ha dado en todo momento al ex del Benfica han sido los artífices de que la situación haya cambiado. Ahora mismo Di María se ha convertido en imprescindible y Florentino Pérez ha dado luz verde a su renovación de contrato.

Jorge Mendes se reunió con Florentino Pérez en la noche del jueves en Lisboa. El presidente y el agente para Europa de Di María acercaron posturas después de compartir mesa y mantel con el dueño del Mónaco (Dimitry Rybolovlev) y con el del Manchester City (Mansour bin Zayed), clubes con los que tanto el agente como el presidente del Real Madrid mantiene una excelente relación.

Di María tiene contrato con el Real Madrid hasta el 30 de junio de 2018 y su sueldo no supera los 3 millones de euros. El argentino podría ampliar la relación una temporada más y elevar su sueldo hasta los 5 de manera progresiva. Mendes presentó a Florentino Pérez las ofertas que tenía de la Juventus y del Mónaco, pero su rendimiento, decisivo tanto en la final de Copa como en la de la Champions, ha sido clave en ese cambio de dirección que ha tomado su futuro.

El caso de Benzema es completamente contrario. Cierto es que el delantero galo puso en juego su Mundial al jugar la final de la Copa de Europa y a hacerlo infiltrado, pero la zona noble espera más del delantero. Un gol en los últimos quince partidos de competición es un dato nada idóneo para un nueve en el equipo blanco. La admiración ante su juego se ha convertido en dudas de todo tipo.

Además, Benzema tampoco tiene mucha intención de renovar contrato. Sigue dando largas y en el vestuario ha llegado a comentar que ya tiene decidida su marcha y su regreso al fútbol francés. La especial personalidad del delantero juega en su contra. La frialdad no es buena compañera en el Real Madrid y ahora le está pasando factura. Las voces para que Florentino Pérez acometa el fichaje de un nueve tipo Luis Suárez o Kun Agüero retumban en la zona noble del Bernabéu.